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García Hamilton: "“Es difícil ser desarrollista achicando los espacios económicos”

La siguiente entrevista, publicada por la revista EDICIÓN i nació de una duda: con la democracia no necesariamente se educa, se alimenta, se progresa. Pero José Ignacio García Hamilton es autor de un libro que sí lo sostiene esto: 'Por qué crecen los países', y el diálogo es muy interesante:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (EDICIÓN i) -¿Una sociedad democrática es próspera? No necesariamente, ¿o sí? ¿Despotismo supone atraso? Puede ser en Corea del Norte pero hoy día China crece y no es democrática...
 
-En general, en los casos que yo he estudiado para mi libro ‘Por qué crecen los países’ (el pueblo judío, la Grecia clásica, la Roma republicana, Inglaterra, los Estados Unidos, Francia y Alemania) el crecimiento se dio cuando tuvieron gobiernos que garantizaban la vida, los derechos y las propiedades de los habitantes. Hay países que crecieron económicamente con dictaduras (la Rusia Soviética, Chile con Pinochet) pero a largo plazo detienen su tasa de crecimiento o derivan hacia la libertad. Es posible que alguna de estas alternativas ocurra en el futuro con China. La Alemania nazi tambien creció económicamente, pero su dinámica la llevó a la catástrofe.
 
-¿El autoritarismo es esencialmente improductivo? El gran salto de Chile hacia la productividad ocurrió en días de Augusto Pinochet, quien era un dictador. Algo similar ocurrió con la España de Francisco Franco, o con la Sudáfrica del apartheid. Luego, en términos de desarrollo, el autoritarismo iraní tiene resultados diferentes al autoritarismo de Bahrein o de Emiratos Árabes Unidos. ¿Podría ilustrarnos al respecto?
 
-Tanto España como Chile empezaron a crecer con dictaduras, pero derivaron hacia sociedades democráticas que aumentaron la tasa de crecimiento. No conozco bien los otros casos que usted menciona. Recuerde además que en los análisis históricos las décadas son lapsos cortos, hay que esperar a plazos mas largos para poder sacar consecuencias válidas.
 
-¿Cuál ha sido el rol de la Iglesia Católica en particular, y de la religión general, en la contribución a generar una conciencia de necesidad del progreso y el crecimiento?
 
-El protestantismo ha sido más favorable al crecimiento económico que la religión católica. Hasta Lutero -como lo señaló Max Weber- el ideal del cristiano era el hombre que dejaba las actividades mundanas para dedicarse a la vida contemplativa. Lutero, en cambio, dijo que el trabajo en la tierra era también una forma digna de salvar el alma. Santificó el trabajo y, al promover paralelamente la austeridad, creo el tipo humano necesario para el crecimiento económico. Trabajar mucho y vivir sin concuspicencia hace acumular capital.
 
-¿Cómo cree Ud. que debemos interpretar que algunos de los países más igualitarios socialmente (Holanda, Suecia, Noruega y Dinamarca) sean monarquías?
 
-Son monarquías constitucionales. Está garantizada la participacion del pueblo en los asuntos públicos, el derecho de las minorías y la vigencia del individuo.
 
-Alberdi perteneció a la generación del ‘37, con Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento, que modifican el paradigma cultural, cuya heredera ideológica será la generación del ‘80, con Julio A. Roca, Carlos Pellegrini y Nicolás Avellaneda como máximas figuras, cuya vida pública coincidió con el crecimiento de la economía y de la alfabetización, aunque con ideas y personalidades muy diferentes entre sí, especialmente acerca del voto secreto y obligatorio, para terminar lo que denominaban ‘el fraude’, ¿cuáles deberían ser, entonces, las características de una generación que facilite el progreso socioeconómico?
 
-Las que se dieron con aquellas dos generaciones del ‘37 y del ‘80. Estaban en desacuerdo en algunas cosas (había católicos fervientes como Félix Frías y José Manuel Estrada, y librepensadores como Sarmiento y Eduardo Wilde) pero todos coincidían en defender la división de poderes y la no reelección presidencial, la defensa de la propiedad privada, el fomento de la inmigración europea, el respeto a la legalidad.
 
-Bolívar, San Martín, O’Higgins, Iturbide, los grandes libertadores de Hispanoamérica, tuvieron un rostro de libertador y otro de autoritarios, les agradaba el poder absoluto. De alguna manera, Latinoamérica nunca se libró de esa identidad. ¿Esa historia tiene algo que ver con su falta de crecimiento relativo?
 
-Sin duda. La independencia se hizo con la intención de integrarnos al comercio mundial y tener una sociedad mas igualitaria, pero el continente se fragmentó, los mercados se redujeron en vez de ampliarse y, como los llamados ‘Libertadores’ fueron todavía más absolutos que los virreyes o los gobernantes coloniales, sobrevino el caudillismo político e imperó la pobreza y la declinación.
 
-¿Cuál ha sido el rol del nacionalismo en el diseño del desarrollo argentino? ¿El nacionalismo fue un obstáculo para el desarrollo? E ingresando a la coyuntura, ¿Kirchner es un nacionalista-desarrollista o es una ecuación imposible? Kirchner ha intentado acercar su imagen a la Arturo Frondizi, sin éxito porque para la mayoría es imposible, pero ¿podría acercar su rol histórico a Scalabrini Ortiz, o es muy descabellada la relación?
 
-En ciertos casos, como España con los Reyes Católicos, o Alemania con la unificación que logra Bismarck en el siglo XIX, la consolidación nacional significó una ampliación de los mercados. Como las sociedades crecen cuando se agrandan las jurisdicciones territoriales, en esos casos el nacionalismo significó progreso económico, porque las mercaderías, las personas y los capitales circulaban en espacios mas amplios. En la América española, en cambio, la formación de los distintos países que nacen con la independencia, la creación de fronteras artificiales, significó achicar los mercados. 
 
En el caso del Mercosur, por ejemplo, todavía tenemos un mercado más pequeño que el que teníamos hasta 1810. Es muy dificil ser desarrollista si se piensa en empequeñecer los espacios económicos. Frondizi hablaba de la fórmula de ‘integración y desarrollo’, mientras que los intelectuales nacionalistas se aferraban a las fronteras nacionales, rechazaban el cosmopolitismo y la modernidad, eran hostiles a los capitales y las culturas extranjeras y desconfiaban del progreso. Lamentablemente, este último pensamiento sigue siendo el dominante.
 
-El peronismo, entre 1945 y 1955, dilapidó las riquezas, realizó un desarrollo con escasa productividad y desaprovechó un contexto histórico favorable, según muchos; pero mejoró la calidad de vida del promedio, según otros. Ambos criterios parecen encontrados y provocaron tragedias históricas como la de los ‘60 y ‘70. ¿Cuál es el foco correcto?
 
-Con el peronismo el país vivió un proceso de despilfarro que provocó una mejora temporaria del nivel de vida de los trabajadores, se creo un ambiente de euforia económica, pero ya en 1953 faltaba la carne (como secuela de ello se suicidó Juan Duarte), no había trigo (había pan de mijo) ni azúcar blanca. La marcha peronista decía "combatiendo el capital", pero hubiera sido más adecuado cantar "consumiendo el capital". El IAPI significó trasladar ingresos del campo hacia el gobierno y los consumidores (con una gran cuota de corrupción en beneficio de los funcionarios o empresarios protegidos), pero no elaboramos casi ningún ramo de producción competitiva. Los países crecen cuando las decisiones se descentralizan, los productores privados analizan los mercados y producen bienes de buena calidad y a bajo precio. 
 
-Es curioso, polémico y seguramente puede ser mal interpretado pero examinando objetivamente las estadísticas macroeconómicas, la Argentina creció más cuando no había voto secreto y obligatorio. Y las mujeres no tenían ese derecho. ¿Cómo puede interpretarse esa coincidencia histórica?
 
-Entiendo que no puede atribuirse la decadencia, en forma directa, a esos factores, que en general son expresiones de progreso. La Argentina no creció al producirse la independencia y durante la dictadura de Rosas. Cuando la Constitución Nacional establece la libertad de cultos, la división de poderes y la no reelección presidencial, la vigencia de la autonomía individual, el principio de juridicidad, la defensa de la propiedad privada y el fomento de la inmigración extranjera, se produce un crecimiento poblacional y económico extraordinario. 
 
Entiendo que la decadencia no viene como consecuencia directa de la libertad de sufragio y el voto femenino, sino porque la ‘educación patriótica’ que se impone desde 1908 reemplaza el modelo de ‘hombre de paz y de trabajo’, por otros paradigmas como el del ‘militar que muere pobre’ (supuestamente San Martín), el ‘mito de la victima’ pregonado por los nacionalistas, el ‘gaucho pobre que se hace violento’ (Martín Fierro) y la ‘dama buena que regala lo ajeno’ (Eva Perón). Este sustrato cultural, que se va expresar en el voto de los ciudadanos pero también a través de las dictaduras militares (la del ‘30, la del ‘43 y también las posteriores, con algunas variantes) va a producir una exaltación de la pobreza y del militarismo, va a sustituir el trabajo por la dádiva y nos hace poner siempre las culpas afuera, sin advertir que cada vez que extendemos el dedo índice para señalar a los responsables externos de nuestros males, otros tres dedos se dirigen para adentro. En nuestro país el mejor amigo del hombre no es el perro, sino el chivo expiatorio.
 
-Ud. dijo: "Lo paradójico es que la educación laica, gratuita y obligatoria se establece en el momento que están llegando los inmigrantes con el objetivo de introducir el librepensamiento. Pero luego a través de ese mecanismo vuelve a entrar el dogmatismo con la ‘educación patriótica’. Se intenta homogeneizar a la población en base a valores unívocos, como el rechazo a lo extranjero, la exaltación de lo propio, de "lo nacional", de los próceres, etc. Es muy interesante observar cuando se establece la educación patriótica, las instrucciones que se dan a los maestros, cuando hablen de geografía sobre los Andes digan la altura de las montañas que cruzó San Martín, etc.". En estos días cuando tanto se habla de reforma educativa, ¿cuáles son los conceptos necesarios para una reforma educativa que apuntale el crecimiento futuro de la sociedad?
 
-Entiendo que hay que volver a una educación pluralista, que no trate de unificar las ideas sino precisamente de diversificarlas. La ciencia y la tecnología crecen cuando hay disentimiento, discusión, debate, cuando todo conocimiento se cuestiona. También hay que desarrollar una cultura de la paz y la tolerancia, la admiración por la producción y la emulación de la riqueza. No comparto el concepto católico de que la pobreza es buena. No es digno carecer de recursos. No es la limosna, que degrada a quien la recibe y corrompe al que la da cuando los dineros son estatales, lo que mejora a una sociedad, sino la educación y el trabajo 
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 Copyright by EDICIÓN i, 2006.

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