ver más

Otra vez Wolverine contra Magneto (pero ¿qué pasa con Charles Xavier?)

Desde que hizo su aparición en la revista de cómics X Men, Wolverine, el poderoso mutante con garras de metal, se convirtió en uno de los personajes más populares de todos los que forman parte de tan excepcional grupo de individuos. Hugh Jackman es Wolverine en ‘X-Men: The Last Stand’, el personaje que tiene como arma tres poderosas garras en cada mano.

En las 2 primeras películas dirigidas por Bryan Singer —X-Men y X-Men 2—, basadas en los fantásticos héroes de Marvel Comics, Wolverine asumió el liderazgo en la lucha que Storm, Phoenix, Rogue, Cyclops, Iceman, Phyro, el profesor Charles Xavier y otros mutantes, sostienen contra el siniestro Magneto y sus aliados, entre los que se encuentra la bella y peligrosa Mystique.
A X-Men: The Last Stand, ya estrenada en la Argentina, y en la que se unen Angel, Beast, Juggernaut, Callisto y Wolverine, éste otra vez tiene un papel central en la historia.
Además de seguir indagando sus propios orígenes, Wolverine enfrenta junto con sus amigos el dilema que les representa la posibilidad de volverse "normales" mediante la aplicación de una milagrosa vacuna, algo que les permitiría llevar una vida razonable y tranquila, como la que viven todos los seres humanos, pero con las consecuencias, beneficios, riesgos y peligros que eso implica.
"Ser diferente de otras personas nunca ha sido algo fácil, especialmente en la época que nos ha tocado vivir", dijo el actor australiano Hugh Jackman, quien interpreta a Wolverine en toda la saga cinematográfica.
"Señalo esto porque me parece que los criterios acerca de lo que es ‘normal’ y ‘anormal’ están dictados por los miembros de una sociedad excesivamente materialista y alienada, en la que los valores éticos y morales han perdido un porcentaje muy grande del significado que tuvieron durante muchos años", agregó.
Para Jackman, un mutante es por definición alguien que posee ciertas habilidades especiales y una percepción del mundo que no tienen otros individuos: "Si yo fuera como Wolverine, quien ha sido víctima de la maldad y la locura de los seres humanos, no creo que me gustaría recibir una vacuna para ser igual que ellos. Preferiría, en todo caso, seguir conservando mi independencia y libertad a cualquier precio".
El éxito de las historias protagonizadas por los X-Men, tanto en su formato de cómics como en el cine, se debe en gran parte al respeto y tolerancia que se manifiesta a favor de quienes tienen características físicas y mentales distintas a otros.
"Las sociedades en general siempre han sentido temor hacia aquello que no entienden", indicó Jackman. "Por ese motivo se vuelven intolerantes y reaccionan de forma brutal frente a quienes con el poder de su individualidad cuestionan lo que sucede alrededor de ellos. Yo creo que por ese mensaje de reconciliación y humanidad que promueven los X-Men despiertan gran simpatía y confianza entre los que tienen la oportunidad de conocerlos".
Jackman, quien inmigró a USA luego de ser descubierto por el director Bryan Singer, consideró que la nueva saga de los X-Men, tiene ciertos puntos en común con las manifestaciones organizadas recientemente por, en su mayoría, miembros de la comunidad latina que luchan por sus derechos civiles.
"Los políticos siempre vuelven invisibles las cosas que les molestan y que, por eso mismo, están fuera de su control", explicó el actor de 37 años.
Otra reflexión: "Igual que USA, mi país se fue formando por olas de inmigrantes que llegaban allí en busca de un nuevo hogar y un mejor destino. Para poder establecerse, los nuevos inmigrantes necesitaban ser aceptados, a pesar de no ser iguales a quienes ya se habían establecido. Cuando esto no ocurría se despertaba entonces la violencia, el antagonismo y la intolerancia. Eso mismo está sucediendo actualmente aquí. Los inmigrantes reclaman el derecho pleno a ser reconocidos en su diversidad racial, sin perder todo aquello que los hace tener una identidad propia. En eso se parecen a los X-Men".
Un poco de historia
Hacia finales de 1999, a semanas de comenzar el rodaje de la adaptación cinematográfica del cómic X-Men, Bryan Singer no había podido encontrar al actor que pudiera interpretar al personaje de Wolverine, figura central de la mitología futurística creada por el legendario dibujante Stan Lee.
"Fue un verdadero milagro encontrar a Hugh Jackman", dijo Singer. "Estaba tan desesperado que me puse a revisar todas las listas de actores que había disponibles en New York y Hollywood, y no encontré en ellas la imagen y la cara que estaba buscando".
Un día, "en el colmo de la desesperación", se puso a revisar un DVD del musical 'Oklahoma!', que se había producido en Londres. Mientras observaba algunas de las secuencias le llamó la atención una en la que aparecía Jackman.
"Lo más interesante fue que él no reaccionó con mucho entusiasmo a la oferta que le hicimos para que participara en mi proyecto", dijo el director.
6 años más tarde y tras 2 películas de X-Men que lo han convertido en estrella del cine mundial, Jackman recordó la anécdota contada por Singer y dijo, sonriendo: "No era eso lo que yo estaba buscando".
"Yo deseaba ser un actor de cine y teatro tan serio y profesional como fuera posible", explicó Jackman. "Cumplir con esa aspiración fue lo que me hizo salir de Australia, y no me pareció que X-Men fuera en esos momentos el proyecto más adecuado para mí porque se trataba de una cinta para adolescentes que no podría agregar positivamente a lo que había hecho hasta esos momentos".
Él ignoraba lo famoso y populares que eran los X-Men en USA y otras partes del mundo.
"Reconozco que tardé un poco en darme cuenta de que mi vida jamás podría ser igual después de haber sido transformado en Wolverine".
Respecto de los cambios que su personaje ha experimentado en cada nuevo capítulo de la trilogía X-Men, Jackman considera que "ya no es el mismo que apareció en la primera película de la serie".
"Al principio, Wolverine no estaba muy convencido con la idea de ser parte del grupo de mutantes que están cerca de su líder moral y guía, el profesor Charles Xavier", señaló. "Actuaba así porque intentaba serle fiel a su naturaleza salvaje y solitaria. La forma en que Wolverine se comporta se modifica al darse cuenta que solamente con la ayuda de otros mutantes podrá descifrar los enigmas que rodean su pasado. Por eso en esta cinta asume la responsabilidad de resguardar al grupo al que pertenece".
En cuanto al futuro cinematográfico de Wolverine y del resto de los X-Men, frente a la posibilidad de reunirse en otra aventura, Jackman considera que eso no ocurrirá. Pero añadió, con una enigmática luz brillando en sus ojos, que "esperen el regreso de Wolverine en solitario; eso sí que va a ser interesante".
Si la 1ra. X-Men era trágica y política, y la 2da., antimilitarista, la 3ra. es la más más trágica y Wolverine cumple su misión aunque deba aniquilar sus sentimientos. También es la que más efectos especiales tiene.
Quien busque espectacularidad en la X-Men 3, la tendrá.
En especial cuando Magneto pone a dar vueltas en el aire una flotilla de camiones. O cuando al frente de los suyos tira un puente colgante lleno de gente.

Más Leídas

Seguí Leyendo