Internet puede ser una adicción (2): Diagnóstico y tratamiento
El catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco (Madrid), Enrique Echeburúa, advierte que el uso anormal de Internet puede crear adicción y recomienda que la conexión a la red no se prolongue más de dos horas diarias.
En una entrevista concedida a EFE, Echeburúa aseguró que el colectivo más vulnerable son personas introvertidas, con baja autoestima y con una vida familiar pobre "por lo que corren más riesgo de experimentar conductas adictivas a la red informática".
"Estas personas -explica Echeburúa- encuentran en la computadora algo que les da cosas y no les pide nada a cambio y, además, la máquina tampoco les valora si están teniendo un comportamiento correcto o no, por eso, estos usuarios de Internet son capaces de crear un mundo virtual que les compensa de la insatisfacciones que tienen en el mundo real".
Para el catedrático de Psicología, que actualmente está realizando un estudio sobre la adicción a las redes informáticas, el perfil de "
"Un claro ejemplo de adicción es cuando una persona no recurre a la red para obtener información si no como una forma de huir de sus problemas cotidianos o cuando sufre una necesidad imperiosa de ejecutar lo que le apetece con una pérdida de control importante", aseguró el psicólogo.
Señaló que los síntomas más frecuentes de los afectados por esta adicción son la privación de sueño para "engancharse" a la red, el descuido de otras actividades importantes (como el tiempo para la familia o las relaciones sociales) y el hecho de pensar constantemente en la red cuando no se está conectado a ella.
Hay dos aspectos que son importantes en todo tipo de adicción, explicó Echeburúa, "lo que se conoce como tolerancia (el adicto necesita cada vez más tiempo en la red para experimentar el mismo grado de satisfacción) y el síndrome de abstinencia, que se manifiesta en una pérdida de control que provoca la aparición de 'tics' motores en los dedos en relación con el teclado del ordenador cuando no se está conectado".
Distinguir lo que es el uso normal de Internet de lo que es una adicción, no abandonar ninguna afición por el uso del mismo, mantener las relaciones sociales y familiares sin dar prioridad al contacto con la red, son algunos de los "límites de autocontrol" que Echeburúa recomendó a los usuarios de las redes informáticas.
El profesor de Psicología, que definió la red de Internet como un instrumento "extraordinariamente útil", aconsejó, en el caso de tener dificultades de autocontrol, solicitar la ayuda de un profesional.
Echeburúa agregó que en los próximos años aumentará el número de adictos a la red informática, y añadió que en USA ya se han creado grupos de apoyo para adictos a Internet, que se ofrecen desde la propia red.
Según el siquiatra Nathan Shapira, del Colegio de Medicina de Cincinnatti, "no es claro si el problema relacionado con Internet debería ser considerado como un desorden o sólo como un síntoma de un problema más serio, o si el caso es que un desorden pueda provocar la adicción a Internet".
El doctor Shapira y sus colegas estudiaron a 14 personas que habían pasado tanto tiempo navegando en Internet, que estaban enfrentando problemas tales como la ruptura de sus relaciones de pareja, pérdida del empleo y expulsión de la institución educativa entre otros.
Dice el estudio que un hombre de 31 años pasaba más de 100 horas semanales en línea, ignorando a familiares y amigos y descansando sólo para dormir.
Otro caso es el del estudiante de 21 años que fue expulsado de la universidad por no ir a sus clases. Después de una semana, los guardias de la universidad lo encontraron en el laboratorio de computación del campus, en donde había estado conectado a la red durante siete días consecutivos; algunos incluso confesaron que usaban Internet como un sustituto para la bebida o las drogas.
El grupo, cuya edad media era de 35 años, admitió que la medicación suministrada para mitigar la ansiedad les ayudaba a controlarse. Vemos pues que Internet, ahora que empieza a implantarse masivamente, puede tener consecuencias inesperadas sobre la sociedad.
Las personas que navegan demasiado tiempo en Internet tienen la tendencia a sufrir desórdenes psicológicos, tales como la maniaco-depresión, según este estudio. El tratamiento de tales desórdenes podría ayudarlos a combatir esa urgencia de querer estar en línea.
Estar ‘afiebrado’ a Internet no es reconocido como un desorden, pero según el doctor Shapira, "el uso excesivo de Internet por parte de los estudiados puede clasificarse como un desorden de control de impulsos, en la misma categoría del cleptómano o el comprador compulsivo". De hecho, el doctor se refirió a este desorden como "Internetmanía" o "redmanía" más que considerarla una adicción.
Lo que sí preocupó al doctor Shapira fueron otros casos que se dieron entre los adictos a Internet objeto del estudio.
> 9 de los 14 estudiados presentaban maniaco-depresión al momento de la entrevista, y 11 la habían tenido en algún momento de sus vidas.
> La mitad sufría desórdenes de ansiedad tales como "fobia social", considerada como un miedo persistente y sin razón a "hacer el oso" en público.
> 3 sufrían de bulimia o glotonería, y 6 más tuvieron problemas de hábitos de alimentación alguna vez en sus vidas.
> 4 tuvieron estallidos incontrolables de ira o ganas de comprar, y la mitad reportó haber tenido esa situación antes.
> 8 habían abusado del alcohol u otras sustancias en algún momento de sus vidas.
"Hablar de hipotéticas enfermedades constituye un acto claro de sensacionalismo y alarma innecesaria". Según Alberto Estallo, psicólogo del Instituto Psiquiátrico de Barcelona, nos encontramos ante un fenómeno de relativa novedad y muy escasa investigación, "por lo que la actitud recomendable es la de una exquisita prudencia y hablar de hipotéticas enfermedades constituye un acto claro de sensacionalismo y alarma innecesaria".
En opinión de Estallo, para poder hablar con autonomía de ciberadicción debe existir un abuso del recurso en cuestión y unas condiciones de tolerancia y dependencia.
Cada vez es necesario un uso mayor y si no es así el sujeto experimenta síntomas similares a la abstinencia. Estallo insiste en que tampoco es posible hablar de adictos a Internet en general, ya que la red ofrece múltiples recursos y servicios. "Se han descrito pocos casos y casi en su totalidad tienen problemas con los chats u otros recursos que cumplen con la condición de interactividad a tiempo real", añade.
En opinión del doctor Jesús A. Lacoste Director del Instituto para el Estudio de las Adicciones (IEA)actualmente hay más de moda que de realidad sobre este tema. La 'ciberadicción' va a ser un problema que en el ámbito profesional, psicólogos y psiquiatras, tendrán que tratar en las consultas porque, en la medida que Internet se vaya extendiendo también habrá más personas con problemas derivados de un uso inadecuado de Internet.
Podríamos definir la adicción a Internet como la pérdida del control frente al uso racional de Internet. Para esto habría que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión en la vida personal, familiar y profesional del individuo.
Por ejemplo, si una persona se pasa horas y horas conectada, desatendiendo obligaciones familiares, personales y profesionales de forma reiterada, podíamos estar entrando en una situación de adicción.
Si, además, esa persona no sólo pasa muchas horas, sino que el resto de actividades de su vida gira en torno a su conexión a Internet, es otro síntoma de que puede estar generándose un problema adictivo.
En el caso de que una persona piense constantemente en Internet y toda su vida gire en torno a la red, debe aparecer la señal de alarma porque puede aparecer un problema de adicción.
El uso de Internet puede generar trastornos en el comportamiento. En este sentido, podemos considerar Internet como una nueva adicción. Hay que tener en cuenta que el control de los impulsos está muy implicado en todo tipo de adicciones y a veces, cuando se usa Internet de forma desproporcionada, perdemos el control sobre nuestro propio impulso y podemos llegar a desarrollar una auténtica adicción.
En opinión de José María Prieto, profesor titular de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en las reacciones psicológicas del hombre frente a las máquinas, el tratamiento para los adictos a Internet es relativamente sencillo, ya que se trata de cambiar sus esquemas de vida.
Pero la verdadera cuestión, según este psicólogo, es llegar a saber que problemas le han llevado a esa situación, ya que tras esta adicción se esconden problemas más graves.
Los adictos a Internet, concluyó este psicólogo, se reconocen por varios síntomas como el exceso de irritación si el sistema de conexión falla o el interés desmesurado en escribir mensajes y responder a los recibidos, además del tiempo desmesurado invertido a lo largo del día en Internet y el hecho de que pospongan, una y otra vez, la última desconexión del día.
Y es que, y de acuerdo con el psicólogo clínico Pedro Rodríguez, el primer gran problema que se plantea con esta adicción, igual que con las de otro tipo, es que el sujeto sepa que es adicto.
David Greenfield, un psicólogo de West Hartford, Connecticut, ha llevado a cabo este estudio conjuntamente con ABC News. Ha recogido 17,251 respuestas a un cuestionario sobre el uso de Internet distribuido a través de la página web ABCNEWS.com.
El cuestionario contenía preguntas parecidas a las que se usan en cuestionarios para ludópatas. Un tercio de los encuestados respondieron que usaban Internet para escapar de sus problemas.
Los investigadores hablan de subdividir la adicción a Internet en diversas categorías, según a qué cosas estén enganchados los usuarios. Matrimonios que se rompen, niños con problemas, infractores de la ley, personas que gastan demasiado dinero. Lo veo en los pacientes que trato", declara David Greenfield, el autor de este estudio.
"Hay un poder de atracción en la red diferente a todo aquello con que nos hemos enfrentado hasta ahora", dice Greenfield.
Estos descubrimientos, expuestos en la reunión anual de la Asociación Americana de Psicología, apoyan la tesis de que existe un desorden psicológico que consiste en el uso adictivo de Internet. Kimberly Young, que está investigando en este campo, afirma que este último estudio es tan amplio que añade legitimidad a la idea de que existe un tipo de adicción a Internet.
Investigaciones que sostienen el IAD
Dra. Kimberly S. Young (Universidad de Pittsburgh -Bradford): "La aparición de un nuevo trastorno mental". Con este título publica los resultados de un estudio cuya conclusión es la existencia de un trastorno por dependencia de Internet similar al juego patológico.
La autora parte de la existencia de la dependencia a las PC y la dependencia a los videojuegos, además de aceptar en un rango de igualdad (con las clásicas) todo tipo de dependencias.
Adapta los criterios del juego patológico a términos relacionados con Internet, sin introducir ninguna otra modificación, de modo que si se cumplían los criterios positivos en cuanto a su numero se aceptaba un diagnostico de dependencia
La autora reclutó los sujetos de su muestra poniendo anuncios en los grupos de noticias de Usenet y en los campus de universidades y otros centros de enseñanza.
El grupo experimental (adictos a Internet) estuvo formado por 157 varones y 239 mujeres.
La edad media para los varones fue de 29 años y 43 para las mujeres con un nivel académico de 15, 5 años de escolarización.
El 42% de la muestra estaba formado por desempleados (amas de casa, discapacitados, jubilados o estudiantes).
El grupo de control estaba formado por 64 varones y 36 mujeres con una edad media de 25 años para los varones y 28 para las mujeres y su nivel educacional de 14 años.
El tiempo invertido en Internet por los sujetos del grupo experimental fue 38,5 horas/semana. Para obtener estas cifras se resto el tiempo de conexión que tenía una justificación laboral o académica.
Los recursos mas utilizados por los sujetos de este grupo fueron los chats y MUD’s (Juegos en línea), en tanto que el grupo de control utilizó mayoritariamente la Web y el e-mail.
La mayor parte de sujetos del grupo experimental reconoció tener problemas moderados o severos en las áreas familiar, laboral, académica y de la salud secundarios a su uso de la Red (la autora no especifica como se realizó la valoración de estos problemas).
La autora señala que un porcentaje importante de sujetos que se consideraba completamente
Otro grupo importante de sujetos había realizado diversos intentos por reducir sus tiempos de conexión sin resultados positivos, viéndose obligados a tomar decisiones drásticas cuando las consecuencias de esta conducta se volvían insostenibles (deshacerse de sus módems, cancelar sus cuentas de acceso o incluso desmantelar toda la instalación informática).
Cuando esta circunstancia se producía aparecía un intenso deseo ("Craving") similar al de otras adicciones.
Su estudio quizá sea el de mayor extensión y se compone de un cuestionario cuya impresión ocupa la nada despreciable cantidad de 33 páginas. Sin embargo por el momento no es fácil encontrar datos acerca de la explotación de este enorme cuestionario.
Este trabajo se estructura en las siguientes partes:
1. Patrones conductuales de uso de Internet.
2. Perfil de personalidad.
3. Razonamiento.
4. Escala de depresión.
5. Escala de búsqueda de sensaciones.
6. Datos demográficos.
K.S.Young considera que una persona presenta el IAD si responde modo afirmativo a cuatro o más de los siguientes ítems.
> ¿Se siente preocupado por lo que ocurre en Internet y piensa frecuentemente en ello cuando no está conectado?
> ¿Siente la necesidad de invertir más y más tiempo conectado para sentirse satisfecho?
> ¿Es incapaz de controlar el uso de su conexión?
> ¿Se siente inquieto o irritable cuando intenta disminuir o eliminar sus salidas al ciberespacio?
> ¿Se conecta para escapar de sus problemas?
> ¿Miente a sus familiares y amigos en lo relativo a la frecuencia y duración de sus conexiones?
> ¿Sigue conectándose después de pagar facturas importantes por sus conexiones?
> ¿Cuándo pasa un tiempo sin conectarse se siente más malhumorado, irritable o deprimido?
> ¿Permanece conectado durante mas tiempo del que inicialmente pensaba?
Entre los signos de alerta respecto a posibles problemas con el uso de la Red menciona:
> Comprobación compulsiva del correo electrónico.
> Tendencia reiterada a anticipar la próxima conexión a la Red.
> Quejas de terceros respecto a que se invierte mucho tiempo conectado.
> Quejas de terceros respecto a que se gasta demasiado dinero en conexiones a Internet.
La Dra. K.S. Young se ha limitado a publicar, por el momento, un artículo en el que presenta el caso de una mujer de 43 años, sin antecedentes de trastorno adictivo, que "demuestra" como las personas no orientadas a la tecnología pueden presentar problemas con Internet. Se espera que presente sus resultados en el verano de 1997 en el Congreso de la APA (American Psychological Association).
Ha fundado el Centro para el "Tratamiento de la Adicción On Line" (Center for Online Addiction) en la WWW.
El resto de referencias a este trabajo no son mas que declaraciones de la autora sobre el potencial peligro de "la Red". ("Es una enfermedad más real que el alcoholismo").
Viktor Brenner (1997). (Marquette University Counseling Center and SUNY-Buffalo. Milwaukee, WI), diseñó un cuestionario en el que además de los datos de filiación, incluía 32 ítems relacionados con cuestiones extraídas de los criterios de abuso de sustancias del DSM-IV, reformuladas en dirección a las dificultades para organizar el tiempo adecuadamente. Además se añadieron cuatro ítems orientados a valorar la posibilidad de respuestas al azar.
El formulario obtuvo 408 accesos desde 25 países que supusieron 185 cuestionarios válidos.
La edad media fue de 32 años (sd=10.5), el nivel académico medio de 15 años de escolarización (sd=2,6), permaneciendo conectados un promedio de 21 horas semanales (sd=14). Cabe destacar que un 17% de la muestra reconoció permanecer conectado 40 o más horas semanalmente.
El 32% de sujetos eran solteros, el 20% casados y el 38% divorciados.
La antigüedad media en Internet fue de 24 meses (sd=22.0) con un 24% de sujetos que tenían menos de 6 meses de antigüedad y un 11% con mas de 5 años.
El autor incide en que esto estudios representan a un subgrupo de navegantes compuesto por personas interesados en conocer el impacto de Internet en la sociedad.
Por el contrario, subdimensiona a aquellos grupos que buscan la relación interpersonal directa y que suelen ser usuarios de chats u otros recursos interactivos, por otra parte estos sujetos –considera- son los más propensos a presentar problemas de alcance clínico.
El tiempo habitual de conexión por semana se sitúa alrededor de las 20 horas y eventualmente algo más. Prácticamente el 50% de la muestra reconoce alguna incidencia en su trabajo, pero menos del 10% han tenido problemas de relevancia con sus jefes o tutores académicos.
Respecto a las conductas de riesgo cabe destacar que casi el 40% de los sujetos han dado algún paso encaminado a conocer en el mundo real a alguien que solo conocían en la red, sin embargo muy pocas de estas acciones han cristalizado en conductas de riesgo (P. Ej. nuevas parejas sexuales), resultando la mayoría de relaciones establecidas de carácter laboral o escolar.
Considera que hay un subgrupo de usuarios a quienes la Red les ha producido una serie de problemas no objetivables en la mayor parte de la muestra.
El autor considera que antes de aceptar el concepto de Adicción a Internet debe investigarse exhaustivamente su realidad y deben solventarse problemas metodológicos importantes derivados del hecho de obtener la información de voluntarios de la Red que representan solo a subgrupos muy específicos, iniciados en estos temas y con un elevado consumo secundario a sus intereses generales.
El cuestionario que se diseñó para realizar el estudio se denominó IRABC (Internet-Related Addictive Checklist).
Empieza con una serie de preguntas orientadas a obtener datos de filiación y demográficos (edad, sexo, educación, antigüedad en Internet y tipo de conexión). El cuestionario de conductas adictivas constaba de 32 cuestiones derivadas del abuso de sustancias, tal y como el DSM-IV lo define, adaptadas al uso de Internet. La mayor parte de estas preguntas se orientaron hacia las dificultades en organizar el tiempo adecuadamente.
Se incluyeron también dos tipos adicionales de preguntas; tres estaban orientadas hacia el freeware, intentos gubernamentales por controlar la Red y recursos para adultos. Cuatro ítems mas estaban orientados a controlar la posibilidad de respuestas al azar (escala de infrecuencia de Jackson, 1974).
En el Instituto Federal Suizo de Tecnología (1996), Egger y Rauterberg realizan un estudio similar al de Viktor Brenner. Se basaron en un cuestionario instalado en una pagina Web, durante cuatro semanas. Se recogieron 450 cuestionarios considerados válidos, con origen, -la mayor parte- en Suiza.
El grupo estuvo compuesto por un 84% de varones, con una media de edad de 30 años y con una formación de nivel secundario en un 55% de los casos.
Nuevamente los autores reconocen el sesgo que supone esta forma de recoger la información puesto que los sujetos interesados en las actividades de mayor potencial adictivo (Chats y juegos en red) no necesariamente invierten cantidades de tiempo importantes en la navegación por la WWW.
Este trabajo cuenta con la particularidad de que se realizaron comparaciones entre un grupo experimental compuesto por "adictos a Internet" y un grupo de control formado por sujetos cuya conducta en la Red se consideraba normativa.
Cabe destacar que la asignación a uno u otro grupo se realizó basándose en la respuesta dada por los participantes a la pregunta "¿Se considera Ud. Un adicto a Internet?. Este procedimiento supone que no existe un concepto de dependencia objetivo que sirva de guía, puesto que cada sujeto interpreta el termino "adicto" desde su propia perspectiva.
En este grupo se concentró un elevado número de usuarios de alta frecuencia si bien ello no debe necesariamente igualarse con la situación de dependencia. Además se creó un tercer grupo integrado por aquellos sujetos que optaron por la opción "no sé" a esta pregunta.
Evidentemente esta característica constituye tanto el punto innovador de este trabajo frente a los demás como el principal punto débil ya que no se puede considerar como criterio suficiente y objetivo el de la propia percepción de los sujetos.
Es sabido como los jugadores de videojuegos tienden a sobrestimar el tiempo que pasan ocupados en esta actividad. Es posible que algo similar ocurra con los sujetos mas interesados en Internet, a la vez que podemos suponer que los sujetos cuya actividad resulte extremadamente intensa puedan minimizar su valoración.
Pese a ello se consideró que el 10.6% de sujetos que formaron la muestra se adscribía a este grupo.
Las comparaciones se realizaron basándose en tres grupos:
IA (grupo de adictos)
DK (grupo que no contesta a esta pregunta)
NA (grupo de no adictos)
Se obtuvieron diferencias significativas en los siguientes aspectos:
Respecto a los temas de naturaleza social los sujetos del grupo IA demostraron conocer a mas gente en la Red y sentirse mas perjudicados en su trabajo, finanzas o vida social que los del grupo de NA.
En cuanto al uso de Internet cabe destacar como los sujetos del grupo IA presentaron los mayores incrementos en el tiempo de conexión en el último año, invirtieron más horas por semana en el IRC y en la WWW.
También participaron en mayor medida en grupos de autoayuda y solicitaron con más frecuencia consejo médico, psicológico o religioso. En este apartado cabe también destacar el hecho de que demostraron estrategias más originales para la búsqueda de la información cuando esta no se podía obtener mediante los procedimientos habituales.
En cuanto a los sentimientos acerca de la Red cabe destacar como los sujetos del grupo IA sintieron la necesidad de utilizar la Internet cuando no se hallaban conectados, tendieron a anticipar con más frecuencia su próxima conexión, se sintieron más nerviosos cuando se bloqueaba o restringía su acceso.
También experimentaron mayores sentimientos de culpa o de tristeza después de permanecer conectados durante largos períodos de tiempo. También los temas relacionados con Internet aparecieron con mayor frecuencia en sus sueños a la vez que tendieron más a preguntarse que ocurría en la Red cuando no estaban conectados.
En cuanto al manejo del tiempo, por lo general los sujetos del grupo de IA invirtieron más tiempo conectados del que inicialmente habían planeado, mintiendo con mayor frecuencia a sus amigos acerca del tiempo que habían estado conectados, aunque estos también les formularon quejas más frecuentes acerca de este tema.
También intentaron con más frecuencia restringir sus períodos de conexión, perdiendo más a menudo la noción del tiempo durante sus conexiones.
Los ítems del apartado de datos personales revelaron que los sujetos del grupo IA dedicaban más tiempo a sus ordenadores que a su ocio, también adquirían mayor número de libros o revistas relacionados con estos temas y conocían a más adictos que el resto de sujetos.
No se registraron diferencias significativas en las siguientes variables:
Aspectos sociales: No existieron diferencias respecto al número de personas con las que habitualmente se comunicaron los sujetos de la muestra, ni con el número de personas que habían conocido personalmente después de haberlo hecho en el ciberespacio.
Uso de Internet: No se constataron diferencias en la antigüedad en la Red ni en el uso de servicios como e-mail, FTP o Usenet News.
Datos personales: Sexo, edad, forma de convivencia, horas por semana.
A la vista de estos resultados los autores se inclinan a considerar la existencia de una conducta de características adictivas derivada del uso intenso de Internet, sin embargo también recalcan como las diferencias entre los ítems que hacen referencia a los criterios de diagnóstico de un trastorno de estas características no presentan las diferencias tan intensas que se encontrarían en las respuestas a esos mismos ítems en sujetos afectos de cualquier otra adicción.
