El plan que aprobó Bush para su pelea contra Al Qaeda
1. Marco de referencia

1. Marco de referencia
"El Departamento de Defensa conduce la 2006 Quadrennial Defense Review (QDR) en el cuarto año de una larga guerra, una guerra que es irregular en su naturaleza. Los enemigos en esta guerra no son fuerzas militares tradicionales sino más bien redes terroristas dispersas y globales que explotan el Islam para avanzar en sus objetivos políticos radicales…" (i)
Así comienza la introducción a la Revisión Cuatrienal de la Defensa que el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, presentó el viernes 3 de Febrero; mas conocida por sus siglas: -2006 QDR-, es el documento fundamental para comprender la visión que de la situación estratégico-militar mundial tiene la actual administración, lo que es particularmente relevante atento a la supremacía militar global de los Estados Unidos.
La expectativa generada por la QDR se basa no sólo en el hecho que se aguardaba su publicación durante el año pasado, sino en que explicita cuáles son las percepciones de amenazas que tiene los Estados Unidos y en el hecho que es la primera de estas revisiones que se produce después de los atentados del 11/9 y con posterioridad a las operaciones militares en Afganistán e Irak.
La anterior –de 2001–, si bien estrictamente se difundió con posterioridad al ataque terrorista, había sido elaborada con anterioridad y no reflejaba los enormes cambios en la visión de su propia seguridad que estos ataques generaron en la dirigencia y el pueblo de los Estados Unidos.
En este punto, vale la pena detenerse un instante y recordar que fue Richard Nixon (en plena confrontación con la ex URSS y en medio de la carrera nuclear propia de la Guerra Fría) quien al inicio de los años ‘70 definió las necesidades estratégicas de USA –para esa coyuntura – señalando que la nación debía poder librar dos guerras mayores (Europa y Asia) y una menor, en forma simultánea.
Esta visión se mantuvo (con obvias adecuaciones) hasta 1989-1990, cuando George Herbert W. Bush presentó el llamado ‘Base Force Plan’, que haciéndose eco de la ya agónica amenaza soviética, marcaba importantes reducciones en los presupuestos militares, al tiempo que privilegiaba los "pequeños" conflictos regionales como los de más alta probabilidad, claro que en 1991 tendría que enfrentarse con la invasión a Kuwait por parte de Irak.
En 1993, el presidente William Jefferson Clinton ordenó el ‘Botton up Review’, presentado como una revisión total de la estrategia defensiva, de la estructura de las fuerzas, de los procesos de modernización y sus fundamentos.
Los Estados Unidos requerirían de un potencial convencional mundial capaz de ganar una guerra y simultáneamente "contener" a otro atacante. Este concepto no cayó demasiado bien en el Congreso y se cambió el enunciado para pasar a "dos guerras simultáneas" solo que ya no se hablará de guerra (war) sino de conflictos (mayor regional conflicts).
Fue éste el principio del debate que se identifica como la denominada "Revolución en los asuntos militares", tema que continúa abierto hasta la fecha y que con la lucha contra el terrorismo como horizonte, se hace más candente.
En definitiva, es la dicotomía entre quienes estiman que las soluciones pasan primordialmente por la tecnología y quienes creen que el "soldado" (o el marine) siguen siendo la pieza indispensable en cualquier conflicto armado.
Durante su segundo mandato, Bill Clinton inició en 1997, a instancias del Congreso, la tradición de producir lo que se denominó ‘Quadrenial Defense Review’.
Así, cada cuatro años, el Departamento de Defensa debe -por ley– generar una revisión completa de sus fuerzas, recursos y programas presentando sus resultados al Presidente y al Congreso.
La QDR que se acaba de dar a conocer tiene algunas características que la hacen única: Es la primera que se elabora "en tiempo de guerra"; es el único caso donde un secretario de Defensa elabora dos QDR (recordemos que la anterior –2001 – también fue dirigida por Donald Rumsfeld); es la primera que se efectúa en un marco de aumento presupuestario y además es la primera que, como dijimos, se da a conocer en respuesta a los ataques del 11 de septiembre.
Los contenidos y las prioridades que fija la QDR pueden llegar a afectar la estrategia político-militar de los Estados Unidos por los próximos años, si bien el mismo documento asume su propia precariedad atento a la aceleración del tiempo histórico.
La QDR no debe analizarse como un documento desconectado de la política, de hecho desarrolla sus conceptos tomando como base a la Estrategia Nacional de Seguridad (2002 National Security Strategy) y particularmente la Estrategia Nacional de Defensa (2005 National Defense Strategy –NDS-) de la que se sirve tanto en la definición de objetivos estratégicos (strategic objectives) cuanto en las guías para su implementación (implementation guidelines).
En cuanto a los primeros vale recordar que señala cuatro:
1. Asegurar a USA contra un ataque directo.
2. Asegurar acceso estratégico y libertad de acción
3. Consolidar alianzas
4. Establecer condiciones favorables para la seguridad.
Siempre continuando el lineamiento de la NDS 2005 aborda el cómo del cumplimiento de esos objetivos:
> Asegurar aliados y amigos. Demostrando la firmeza en el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
> Disuadir a potenciales adversarios
> Detener la agresión y la coacción
> Derrotar al adversario
2. Estructura y Contenidos
Extenso documento de un centenar de páginas, la 2006 QDR se estructura en base a una introducción y seis capítulos que van desde lo político-estratégico a la utilización de los medios y capacidades.
El Capítulo I ‘Fighting the long war’ (Peleando una larga Guerra) resulta la base teórica; los Estados Unidos afirman estar "en guerra" y aseveran que la misma será larga.
No se encuentra en este documento los parámetros para hablar de victoria. ¿Cómo se sabe que se ganó esta confrontación?
Tal como se reconoce desde la introducción y a lo largo de las páginas, existe un enemigo irregular y sub-estatal.
Quedan pendientes cuáles serían los criterios para su derrota, de otro modo, parecería dejar abierta la posibilidad que la guerra se prolongara ‘in aeternum’). Se destacan en este trabajo las operaciones en Afganistán e Iraq, como así también la evaluación de las lecciones aprendidas en esos teatros de operaciones, en América latina; Colombia es mencionada como un caso de acción preventiva de combate contra el terrorismo y el narcotráfico (p.14).
‘Operationalizing the strategy’ (Operacionalizando la estrategia) es el nombre del segundo capítulo (uno de los más extensos) que comienza planteando lo que resulta uno de los dos puntos centrales de la 2006 QDR, cómo derrotar a las redes terroristas y defender el territorio de los Estados Unidos de otro ataque.
Este punto da el tono a la totalidad del documento ya que, a partir de la necesidad de destruir las redes de Al Qaeda, se plantea lo indispensable que resultará el trabajo con países aliados y a la vez, al atribuir al terrorismo la intención de hacerse con armas de destrucción masiva (WMD) va a elaborarse la ‘doctrina’ para enfrentar esta amenaza y a asignarse los medios para prevenir que esto suceda.
En este punto, otro país latinoamericano entra en foco: Venezuela es mencionada específicamente cuando se habla de movimientos populistas que generan inestabilidad (pag 28)
En función de estos planteamientos, ‘Reorienting capabilities and forces’ (Reorientando capacidades y fuerzas) aparece como un lógico tercer capítulo. Se explica acá la idea de las fuerzas especiales (en todas sus variantes y opciones: Delta; Rangers; Green Berets; Seals, etc.) como el instrumento militar más adecuado para realizar las operaciones –en general quirúrgicas– que demanda la lucha contra el terrorismo; así la QDR anticipa un aumento sustantivo en su número como también un incremento en la logística de las mismas, particularmente en su movilidad, disponibilidad y entrenamiento para poder operar prácticamente en cualquier lugar del globo.
Entre las tecnologías que parecen promisorias en la lucha contra Al Qaeda se destacan los vehículos aéreos no tripulados, también conocidos como ‘drones’ (Predator y Global Hawk) que tanto en sus versiones armadas, cuanto en la tareas de reconocimiento arrojaron hasta el momento resultados efectivos, por lo que se prevé su número aumentará y un comando especial se hace cargo de su utilización.
El capítulo IV, ‘Reshaping the Defense Enterprise’ (Poniendo en forma a la empresa de defensa) aborda las necesidades de management para que la producción pueda satisfacer adecuadamente las cambiantes necesidades. Diversas críticas se han venido escuchando respecto de la predilección de las industrias de defensa por la ‘high tech’ mientras que el soldado en Irak muere por falta de adecuados chalecos anti-bala o falta de eficaz blindaje en su vehículo.
El quinto capitulo ‘Developing a 21st Century total Force’ (Desarrollando una fuerza total para el siglo 21), retoma el marco conceptual, volviendo sobre las capacidades y destrezas que el material humano requiere, al tiempo que marca los desafíos que implica conjugar la Era Informática, con el capital humano necesario para librar los "conflictos asimétricos" que se vislumbran.
Finalmente, el último capítulo ‘Achieving unity of effort’ (Logrando unidad en los esfuerzos), plantea las limitaciones, necesidades y cambios que reclaman las operaciones conjuntas, a la vez que enfatiza el trabajo con aliados de otros países, tema sobre el que la 2006 QDR insiste de un modo significativo.
Hay también un párrafo –breve por cierto– referido a la necesidad de "comunicar" a la población, aspecto que parece ser uno de los que más trabajo requiere.
3. Conclusiones precarias
Reconociendo que queda pendiente un estudio en detalle y profundidad de los diversos aspectos que cubre la QDR, puede decirse que hasta cierto punto la Quadrenial Defense Review es un documento no tradicional –o mejor aún, con elementos no tradicionales-.
El primero es el planteamiento de la "larga guerra" (long war) por delante, con todas sus implicancias políticas en un año que para los Estados Unidos es electoral (parlamentarias en noviembre de 2006).
Por otro lado, Al Qaeda mencionada reiteradamente como el núcleo enemigo, era algo esperado, y esta prioridad ya se veía reflejada cuando utilizando una matriz gráfica (conocida como ‘quad chart’) se elaboró un cuadro de amenazas de acuerdo a su probabilidad y a la vulnerabilidad del país frente a la misma; allí en las probabilidad mas elevada aparecen las "amenazas catastróficas" (catastrophic threats) que involucran un ataque terrorista con armas de destrucción masiva; al otro extremo (con mínima probabilidad) figura un ataque tradicional de un estado nación; esta ‘quad chart’ parece además desmentir la idea de la elevada percepción de amenaza respecto de China (al menos en el plano militar).
El uso de los términos "uncertainty" y "unpredictability" (incierto e impredecible) aparecen calificando las condiciones en que las fuerzas serán utilizadas, y si bien no son novedosos se complementan con el reconocimiento de las amenazas como elementos de extremo dinamismo lo que resulta, por un lado, en la precariedad reconocida de las conclusiones y por el otro en la necesidad de actualización casi permanente.
En términos regionales queda clara la marginalidad de América latina en la medida en que otras áreas del globo son específicamente mencionadas por su centralidad en el diseño estratégico.
Entre los varios temas que quedan abiertos vale la pena destacar dos:
> si se confirmará (o no) la salida del secretario Runsfeld, y cómo afectaría esto las transformaciones que él viene proponiendo;
> hasta que punto conceptos e ideas que tienen que ver con el diseño de unas fuerzas armadas diferentes quedarán postergados en la práctica frente a las presiones cotidianas del conflicto armado en Irak, sumado a la sombra de un Irán con voluntad nuclear en el horizonte…
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(1) Quadrenial Defense Review. The Secretary of Defense, 1000 Defense Pentagon, Washington DC. Introduction.
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Más información:
http://www.defenselink.mil/pubs/qdr2001.pdf
http://members.aol.com/IpsoFacto3/army.html
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