El Kraft es un sistema de producción y no de blanqueo, es decir que la pasta obtenida con esta tecnología es la que posteriormente puede blanquearse con los procesos basados en Cloro, ECF o TCF.
Tanto el proceso TCF como el ECF son libres de cloro.
Pero en ningún caso, con la tecnología que utilizarán las dos fábricas, se puede evacuar cloro al agua del río Uruguay ni a la atmósfera, ya que el cloro no es utilizado ni como materia prima ni como producto derivado del mismo, en ningún momento del proceso ni en ninguna de sus etapas, ni siquiera como base para la obtención del dióxido de cloro que se fabrica a partir del clorato sódico muy diluído en agua (con dilución menor del 10%).
Por lo tanto, cualquier comentario referido a la "evacuación de cloro" no es aplicable al caso de las fábricas de Fray Bentos.
Con la tecnología ECF de última generación que se aplica en estas plantas, no se generan dioxinas y furanos.
También cabe aclarar que, técnicamente, puede existir un valor cuantificable de AOX (parámetro genérico que se utiliza en efluentes) y, sin embargo, no existir ninguna traza de estas substancias.
De todos modos, antes de que se viertan al río Uruguay, los efluentes líquidos se someterán a un proceso que incluye el tratamiento biológico con lodos activados, lo que asegura la calidad del vertido.
Como prueba de la eficacia de esta tecnología, la toma de agua limpia para el proceso de la planta, estará instalada aguas abajo y cercana al punto de vertido de los efluentes líquidos. Dado que es sabido que en la fabricación de celulosa resulta fundamental la buena calidad del agua para el proceso.
Es más, en el caso de Ence, el proceso de tratamiento de los efluentes líquidos viene perfectamente detallado en el Estudio de Impacto Ambiental elaborado por la compañía como requisito previo para obtener las autorizaciones correspondientes.
Dicho Estudio se encuentra a disposición de cualquiera que desee consultarlo en la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Uruguay (http://www.dinama.gub.uy).
En cuanto a los residuos sólidos, tampoco son volcados de forma indiscriminada a una caldera, sino que tienen un tratamiento adecuado y específico para cada tipo de residuo, de acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental mencionado anteriormente.
Por otra parte, la presencia de dióxido de azufre (SO2) en una emisión no significa la generación de lluvia ácida. Es importante destacar que el único residuo que se quemará en las calderas de estas fábricas será el correspondiente a la corteza y derivados de la madera, materiales que no contienen azufre.
Una amplia bibliografía que se puede consultar sobre este tema exime al sector de la pasta de papel de ser uno de los inductores de lluvias ácidas.
Las empresas no niegan datos, sino todo lo contrario. Por eso, la falta de información es, en estos momentos, una acusación injusta.
Los Estudios de Impacto Ambiental individuales que cada fábrica presentó en su momento, y que se encuentran a disposición de cualquier interesado, describen extensamente todos los sistemas de producción, blanqueo y recuperación, así como los tratamientos a que se someterán sus efluentes líquidos, atmosféricos y residuos.
Las empresas han estado y siguen estando dispuestas a suministrar toda la información adicional a los mencionados Estudios que se considere necesario.
Asimismo, se ha realizado un gran esfuerzo en atender todas las consultas recibidas, incluidas todas aquellas que se presentaron en su momento en la Audiencia Pública.
En cuanto al rechazo argentino del informe encargado por el Banco Mundial, parece ser que la Cancillería argentina desconoce completamente el alcance y objetivos del Informe de Impacto Conjunto (CIS).
La descripción detallada y justificación de los sistemas de producción, procesos de blanqueo, tratamientos, vienen descriptos en los Estudios de Impacto Ambiental de cada una de las fábricas.
El Informe del Banco Mundial no entra en la descripción ni valoración de dichos procesos, sino que su objetivo es dirimir sobre las cuestiones ambientales y socioeconómicas que pueden resultar acumulativas como consecuencia de la cercanía de las dos fábricas.
Esto quiere decir que si la fábrica de Botnia se hubiera ubicado en el departamento de Rocha, el Banco Mundial ni se hubiera planteado estudiar, ni tampoco emitir, un nuevo informe, pues le hubiera bastado el Estudio de Impacto Ambiental de cada una de las plantas por separado.
En este sentido, la posición argentina parte de la base errónea del "carácter intrínsecamente contaminante del proceso Kraft", afirmación que se aleja de forma manifiesta de la realidad tecnológica y científicamente probada, que se aplica en la actualidad en la Unión Europea y los Estados Unidos.
El sistema Kraft, así como el proceso de blanqueo ECF, es considerado hoy como "mejor tecnología disponible" y aplicado de forma generalizada en la mayoría de las fábricas de pasta de celulosa en el mundo.
La implantación de estos procesos de fabricación de pasta de celulosa es perfectamente compatible con un escrupuloso respeto del medioambiente, y garantizable por un mecanismo de control nacional e internacional.