Pero Santander ya ha destinado a insolvencias € 26.334 millones en los 3 últimos años, casi lo que vale en bolsa BBVA.
Entonces, Santander venderá aquellos préstamos que ya tiene provisionados, lo que le permitiría liberar las dotaciones, ya sean genéricas y específicas. El efecto sería inmediato en la cuenta de resultados y en el balance. Podría destinar ese dinero a cubrir otras posiciones fallidas.O reducir el balance, con lo cual tendría menos necesidades de financiación, como la emisión de € 7.000 millones en pagarés que anunció la semana anterior.
El objetivo es detener la depreciación de sus acciones que cotizan en Bolsa.
En 2010 la pérdida del valor de los activos le costó € 10.250 millones, una cifra que previsiblemente se repetirá en el ejercicio en curso. Hasta junio había dotado € 4.800 millones, apenas 1% menos que en el 1er. semestre del año 2010.
A principios de 2011, Santander, con la ayuda de Pricewaterhouse, se desprendió de una cartera de € 600 millones y entonces ya tiene una referencia a qué precios se puede vender esos créditos a fondos especializados en la compraventa de préstamos impagos.
Pero si las valoraciones que le pidan los potenciales compradores son muy agresivas porque consideran que esos préstamos fallidos valen menos de su tasación oficial, Santander se encontrará con el problema de que al venderlos tendrá que hacer una dotación extra. Y, en ese caso, tendrá que asumir pérdidas adicionales en su cuenta de resultados.
Pero Santander conoce su negocio. Y meses atrás encargó a la consultora MaC Group una nueva valoración de sus activos inmobiliarios para ajustarla a los precios de mercado y facilitar la venta.
Santander tiene una exposición al sector constructor e inmobiliario de € 26.105 millones: 3,6% de la inversión crediticia del banco y el 11% del total de créditos. La tasa de morosidad de esos créditos es del 18,9%, casi 2 puntos porcentuales más que a 31 de diciembre de 2010.