"Me permitieron leer periódicos en una ocasión, así como ver la televisión, aunque no fue suficiente para seguir lo que estaba pasando en el mundo. Pero me trataron muy bien y nunca me pegaron", ha dicho.
Según señala el diario El Mundo, su liberación evidencia, para muchos, la mediación de los partidos suníes de Irak con varios grupos de la insurgencia. Por su parte, el Partido Islámico de Irak (PII), el principal de la comunidad suní, negó cualquier relación con la liberación de la reportera, a pesar de que la joven fue entregada por sus captores en una sede de su agrupación en Bagdag.
El mismo diario reseña que desde el comienzo de la guerra en Irak, en marzo de 2003, han sido secuestradas ocho mujeres periodistas, según RSF. Sólo una de ellas, Raeda Wazzan, que fue secuestrada junto con su hijo de 10 años en febrero de 2005 fue ejecutada días más tarde, aunque el niño fue liberado.