Fukuyama: "La guerra en Iraq fue un error político"
CARACAS (
-Ahora mismo atravesamos un periodo de resurgimiento de la religión y el nacionalismo en el cual que, hasta cierto punto, el antiamericanismo se ha convertido en una referencia polarizadora en la política mundial, debido a la fuerte hegemonía estadounidense en variados escenarios. Pero también es un periodo de globalización sostenida y eso la hace una época bastante contradictoria. El mundo se está integrando de muchas maneras, pero hay fuerzas que empujan esa integración hacia atrás.
-Usted dice que estamos ante una nueva Edad Media.
-Pero esa idea no tienen necesariamente una connotación negativa. El aspecto central es que el Estado-nación, que es la unidad geo-política dominante, se ve complementado por instituciones supranacionales tanto como subnacionales. La realidad fundamental es que el avance de la globalización produce una necesidad de cooperación entre todos estos diferentes niveles. En todo caso, el mundo es tan complicado que es imposible definir un solo espíritu de los tiempos. Varía de región a región y de país a país. De modo que es improbable definirla.
Todos conocen a Francis Fukuyama por haber dicho, un tanto precipitadamente, que la oleada democrática que siguió a la caída del muro de Berlín representaba el Fin de la Historia. Sin embargo, pocos saben que Fukuyama ha seguido tejiendo a lo largo de los años un consistente corpus de reflexión que abarca tanto la economía política y la filosofía del Estado como las consecuencias humanas del desarrollo biotecnológico. En su segunda visita a Venezuela auspiciada por Conindustria, el pensador habló de los desafíos que enfrenta la democracia liberal y dijo que el presidente Chávez ataca a la democracia por la vía de la crítica al gobierno de George W. Bush.
-Profesor Fukuyama, en Nuestro futuro Post-humano usted alerta sobre el peligro que el desarrollo de los avances de la ingeniería genética entraña para la naturaleza humana. ¿Cuál es la perspectiva de este procesos, considerando que el desarrollo tecnológico es un proceso universal y, por lo tanto, muy difícil de controlar?
-La pregunta que plantea la biotecnología es más para el futuro de largo plazo que para lo que estamos viendo en el presente inmediato. En los Estados Unidos, la manera en que usamos algunas drogas psicotrópicas ha devenido en un mecanismo de control social. Es algo que vemos con el uso en niños y adolescentes del Ritalín y otros fármacos para el control de la conducta. Sin embargo, el asunto más importante es que a partir de los desarrollos actuales puedes predecir que en unos cincuenta años tendremos la posibilidad de intervenir genéticamente los seres humanos de diversas maneras. Y la pregunta de fondo que esto plantea es: ¿dejamos el desarrollo de la biotecnología al libre mercado, lo que permitirá a la gente modificarse a su antojo, o establecemos mecanismos políticos y éticos de control que sean respetados y compartidos por la sociedad? Creo que tiene que haber un marco político y ético de algún tipo para controlar ese proceso.
-Pero cree que en realidad hay forma de frenar o hacer más lento y controlado el desarrollo tecnológico.
-No se trata de frenarlo sino de regularlo para establecer ciertos límites. Por ejemplo, la experimentación humana. Tenemos una regulación sobre lo que se puede hacer con los seres humanos en los experimentos médicos a raíz de lo que hicieron los doctores nazis con seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial. Y cualquier investigador, en consecuencia, debe cumplir con una serie de requisitos y protocolos sobre la experimentación con seres humanos. En ese sentido, lo que propongo es desarrollar instituciones para la supervisión del desarrollo de las nuevas tecnologías, especialmente cuando éstas implican algo tan delicado como la naturaleza humana. Dentro del actual sistema no existe tal regulación.
-Para redondear este tema, parafraseando a Aldous Huxley, sobre quien usted reflexiona ampliamente en su libro, ¿qué tan cerca estamos del mundo feliz? ¿Es posible evitar ese desenlace en una sociedad orientada por el consumo, es decir, por la idea de que podemos comprar cualquier cosa, incluyendo la belleza, la inteligencia, la fuerza o la longevidad?
-Voy a responder diciéndote que es posible evitar el arribo a un mundo feliz. La mayoría de los países europeos han establecido instituciones para regular la medicina reproductiva. Gran Bretaña lo hizo hace 15 años, Canadá lo hizo hace dos años. Se trata de estados que han podido plantear y establecer ese tipo de instituciones.
-Muchos autores plantean que el actual modo de organización social en torno al consumo y la explotación de los recursos naturales, característico del modo de producción capitalista, llevará al mundo a un pronto colapso. ¿Qué piensa usted?
-Al contrario, pienso que el modo de organización capitalista es el que permite un modo de vida más o menos decente y próspero para mucha gente en este mundo. Si prestas atención a lo que sucede en países como China e India, los dos más poblados del planeta, comprobarás que el desarrollo capitalista de los últimos años con la incorporación de ambos en la economía global ha tenido un impacto tremendamente positivo, pues ha permitido que cientos de millones de personas salgan literalmente de la pobreza. Ese es un resultado directo del capitalismo en esas sociedades. Por otra parte, el miedo al colapso tiene fuentes diversas. Está el calentamiento global que, según algunos, puede traer cambios reales y masivos en el clima de nuestro planeta. Esa es una amenaza real y debe ser tomada con toda seriedad. La otra pregunta fue planteada a principios de los años 90 y es si la economía global era sustancialmente inestable. Ese miedo provenía de las diversas crisis que se desataron en Asia y llegaron hasta América Latina con el efecto tequila y lo que pasó en Brasil y Argentina. La salida a la inestabilidad que muchos de los países en desarrollo encontraron fue elevar muros contra la inestabilidad a través de las reservas en dólares. Esa es la razón por la cual Estados Unidos tiene actualmente ese déficit astronómico: todo el mundo quiere protegerse de la crisis monetaria acumulando dólares. Obviamente esa no es la forma óptima de manejar la economía –es de hecho un manejo muy ineficiente del dinero–, pero por lo menos brinda estabilidad.
-Si, profesor Fukuyama, pero en términos de la sostenibilidad del desarrollo humano y de los recursos que necesitamos para seguir subsistiendo, ¿qué puede acarrear este aceleramiento de China, India y otras economías emergentes? ¿No es una paradoja de modernizarse a costa de extinguir el futuro?
-El asunto es más bien si la modernización y el desarrollo tecnológico propiamente dicho permitirá o no que estos países solucionen ellos mismos los problemas que la modernización acarrea. No es obvio que la modernización lleve al colapso. Los países, a medida que se hacen más ricos, destinan más recursos a limpiar el ambiente y mitigar los efectos negativos de la modernización acelerada. Otro planteamiento sería imponer un límite para toda la modernización que puede ocurrir en el mundo. Pero esto no es posible. Hay temas concretos como el calentamiento global en los que si hay que imponer límites, pero en término de los recursos en general esto es más difícil. En parte, porque paralelamente al petróleo se están desarrollando nuevos tipos de energía en un proceso que también busca sustituir ciertos productos de valor en el mercado por otros que sean "ambientalmente correctos".
-El problema con el desarrollo es que quizás no sea un proceso infinito, sino todo lo contrario. Cuando se terminen recursos como el agua, se acabará todo.
-No hay forma de contestar esa afirmación. Regular es una condición necesaria al desarrollo tecnológico en el capitalismo. De modo que el proceso no se puede parar, pero eso no significa que los recursos se vayan a acabar. Hay balances. Por ejemplo se dice que la población del mundo está creciendo sin parar, pero en los países desarrollados la tendencia se ha revertido a tal grado que estos países muestran una tendencia clara a la despoblación. Si esto es así, la población bajará y la productividad se hará más eficiente. De modo que puedes concebir que la modernidad y el desarrollo estarán aquí por largo rato. La población total del mundo está ahora entre 5 y 6 mil millones de personas. En los próximos 20 o 30 años será de 9 o 10 mil millones. Pero a partir de la segunda mitad del siglo comenzará a caer muy rápidamente.
Cambalache
-El mundo está hecho un quilombo, ¿no es cierto? En parte, porque la ideología y la religión han tomado por asalto la escena política y hoy son factores importantes de la organización de las sociedades. Tenemos a la vista el ejemplo del mundo islámico…
-Bueno, la religión sí es un factor, pero no creo que la ideología lo sea.
-Si piensa en el presidente Chávez no le quedará otra que admitir que la ideología está moviendo hoy a las sociedades… Hay una agenda ideológica que se enfrenta u opone a la democracia de mercado…¿cierto?
-No estoy seguro de que eso sea cierto. Hay un alto grado de acuerdo entre los países si lo comparamos con la época de la Guerra Fría, cuando las diferencias ideológicas eran evidentes y muy agudas. El mundo se ordenaba alrededor de las ideologías que daban sustento al capitalismo y el comunismo.
-Lo que quiero decir es que hay movimientos que intentan confrontar el estilo unipolar promovido por Estados Unidos e incluso cuestionan los valores de la democracia liberal a la Washington.
-Ciertamente el antiamericanismo se ha convertido en una de las mayores líneas divisorias en el mundo. Que Estados Unidos sea un país tan poderoso y rico ha producido un latigazo en un número importante de otros temas. Pero diría que más que la ideología per se, el antiamericanismo es ahora la fuerza motriz de gran parte de la política global.
-¿Cuál es la consecuencia para la idea y el modelo de democracia occidental?
-Parte de la fuerza que guió la diseminación y expansión de la democracia en los años '70, '80 y '90 del siglo pasado, fue la autoridad moral del modelo americano. Mucha gente quería adoptar el American Way of Life, quería ser próspera, libre y democrática. La actual impopularidad de Estados Unido,s debida a acciones que la gente juzga erróneas e ilegítimas, hace que su autoridad moral sea socavada y que su estilo de vida sea mucho menos atractivo.
-¿Cuál es entonces la consecuencia política de esa situación?
-Obviamente significa que la expansión de la democracia puede no ser tan rápida, que puede tener reveses o ser incluso revertida. Inclusive pueden surgir personajes que propongan un modelo alternativo.
