La crisis de octubre (2): López no aparece, la Corte no quiere hegemonía y Moreno provoca hartazgo
Marisa Álvarez en
"La cuarta semana sin noticias del ciudadano Jorge Julio López trajo cierta distensión -aún en un clima de altísima preocupación- en las cumbres del poder gubernamental nacional y provincial. Alguna (todo es tan relativo) consolidación de dos de las numerosas líneas investigativas abiertas cambiaron la más profunda y absoluta incertidumbre por cierta (todo es tan leve) expectativa de encontrar la luz al final del camino. El fondo de la cuestión, sin embargo, sigue intocado. Nadie tiene la menor idea de dónde ni cómo está López.
En principio, la investigación sigue transitando por todos los trazos imaginables de las hipótesis troncales, signada por una diferenciación cada vez más marcada entre los planos sobre los que trabajan las distintas áreas. La Policía bonaerense, partiendo desde las relaciones conocidas o presuntas de López, aunque corriendo también detrás de cada presunta pista que luego resulta no ser tal. La Federal, con la mira puesta en las cuestiones definibles como "no políticas" del caso. Y la Side, enfocada en lo que podrían denominarse "resabios de la dictadura militar", uniformados o ex de la Bonaerense incluidos. Hay algo de división de tareas acordada en este manejo, que tiene que ver con las "especializaciones" y los recursos de cada área. Pero pesan también las presunciones y las sospechas que cada una maneja.
(...) El "empecinamiento" de los perros que la Policía utiliza para esta búsqueda con un campo y con algunos elementos -como un colchón-, así como un par de vecinos que aseguran haberlo visto caminando por la zona, ubican esa línea en la localidad de Atalaya. Posibles ocultamientos, en algún testimonio, sobre relaciones de décadas y hechos del pasado contribuirían a darle cierta consistencia a esta línea, que despuntó en las primeras jornadas y fue reflotada ahora sin que nadie explique porqué se la mantuvo congelada durante más de dos semanas.
La otra línea en la que se puso ahora la lupa no se basa en un rastro ni aún un indicio. Se ubica en Los Hornos y se apoya en algún llamado telefónico que a los investigadores les resulta "extraño" por la identidad de quienes mantuvieron la conversación y, sobre todo, por las horas en que fue realizado (las de la última madrugada que López pasó en su casa).
Sin embargo, aunque alcanzan para generar, como se dijo, cierta expectativa y muy en reserva se hable de "avances", ninguna de las dos líneas tiene por ahora respuesta siquiera remota o fantasiosa para un factor capital: el móvil que podría haber llevado a los presuntos involucrados a tener que ver con la desaparición de López.
Y, más grave aún, no han aportado estas líneas ni el más minúsculo indicio sobre dónde y cómo está López (...)".
Eugenio Paillet en
"Pero es un secreto a voces en despachos oficiales y parlamentarios que la pelea con la Iglesia, que ciertamente Kirchner pareció llevar en algún pico de sus arranques venales a enfrentamientos mayores y sin retorno, es funcional a la estrategia de distraer la opinión pública mientras se agigantan la ausencia de López y el fracaso de Kirchner y Felipe Solá para encontrarlo. Cuentan confidentes de la cima que a NK lo desvela el correr de las horas sin noticias del testigo. No han sido casuales sus apelaciones recientes desde la tribuna política o desde el Salón Sur de la Casa Rosada al pedir que López aparezca con vida, "para tranquilidad de su familia y de todos los argentinos". Kirchner detesta que el paso de los días sin noticias vaya instalando aquella imprudente presunción de Solá -le valió retos del kirchnerismo- de que el testigo termine nomás por convertirse en el primer desaparecido de la democracia. Justo durante el gobierno del ex gobernador santacruceño. (...)
No ha sido menor el impacto -aquí y seguramente que también en el exterior- de la amenaza del gobierno de mandar presos a los empresarios petroleros que no provean de gasoil a los argentinos, mediante la aplicación de la ley de Abastecimiento sancionada en 1974 por el gobierno peronista. Perplejo ante la noticia, un representante de una multinacional con casa central en Estados Unidos y oficinas en la city porteña no pudo evitar el interrogante: "¿Tiene idea esta gente de lo que ese anuncio significa afuera, el tema de la seguridad jurídica, el espanto de nuevos inversores? ¿Sabrá el costo que tendría la foto de un empresario extranjero entrando en la cárcel?". En el gobierno aseguran que no es una bravuconada más del temible secretario Guillermo Moreno y que irán hasta donde les permita estrictamente el alcance de esa ley. Más cuando el polémico funcionario dejó caer una frase que se las trae: "Acá va a llover gasoil".
(...) Moreno va dejando un reguero de empresarios enojados y perplejos por tanto mal trato, pero al mismo tiempo temerosos de hacer públicas semejantes descortesías, porque saben que pueden ser objeto de represalias. Entre cuchicheos, uno de ellos contó, en reunión de colegas, lo que venía de ocurrirle con el secretario de Comercio. El funcionario citó a su despacho a un grupo de dueños de grandes marcas de ropa y, antes de emitir palabra, les extendió sobre su escritorio un papel en blanco que tenía escrita a lápiz una única cifra: 0,9. "Ese es el porcentaje que ustedes deben aumentar sus precios en noviembre", los saludó. Uno de los convocados intentó una explicación de las razones que tienen sus empresas para fijar sus costos y sus precios de venta al público, entre otros datos. Moreno no lo dejó terminar y tampoco dejó de asombrarlos: "Ustedes no entienden. Esto no es un pedido, es una orden. ¿Está claro?". (...)"
