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Lula (que imita a Cristina) vs. Dilma por la libertad de prensa

Es comprensible que Cristina Fernández quiera contar con Luiz Inácio Lula da Silva en el tramo final de su campaña proselitista: ambos coinciden en la visión de que la corrupción no es tan importante y que la prensa que no es propia, es enemiga. Pero Dilma Rousseff parece no compartir, otra vez más, los criterios de Lula (por suerte para Brasil).
Sin duda que el 4to. Congreso del Partido de los Trabajadores cometió un error grave de origen: incluir en su agenda, a último momento, una moción para incorporar a sus proyectos, la regulación de los medios de comunicación en Brasil, bandera que lo ubica del lado de los censores.
 
Y todos conocen cuál fue el motivo de esa agenda: 4 ministros en 70 días cayeron en Brasil por denuncias de la prensa sobre corrupción gubernamental; y luego,la investigación de la revista Veja sobre las reuniones de José Dirceu, un histórico líder del PT, para condicionar la administración de Dilma Rousseff.
 
Dirceu fue quien presionó para incluir el tema de los medios en el Congreso del PT, además de forzar una reivindicación a su propia persona, justo él, quien tuvo que renunciar a la jefatura de la Casa Civil en días de Luiz Inácio Lula da Silva en el poder, por un escándalo de corrupción que hasta le provocó la pérdida de su banca como legislador federal.
 
Dilma lo sabe. Y también de que Dirceu convocaba a su habitación en un hotel de Brasilia, a legisladores y funcionarios, sin consultar a la Presidente.
 
Entonces, ¿apoyaría Dilma el ataque a la prensa, de cuyas denuncias la Presidente ha sido beneficiaria directa? Porque la popularidad de Dilma, que estaba en problemas, fue reforzada gracias a los despidos que ella realizó, como consecuencia de las denuncias de la prensa, y contra el pedido de Lula da Silva de que ella desoyera las denuncias y mantuviera a los funcionarios en sus cargos.
 
Hoy día el problema del PT es que las denuncias de la prensa desnudan su sistema de alianzas políticas basadas en la corrupción del Estado para financiar ese esquema. Y que Lula da Silva está sufriendo un extraordinario desgaste en su imagen pública, por ser el creador y gran beneficiario de tan anómala situación. Lula da Silva y los históricos del PT, como Dirceu, Antonio Palocci y otros.

El Lula da Silva que menciona el Frente para la Victoria en la Argentina ya no es el Lula da Silva que se divulga en Brasil.

 
Así se llegó a la moción, aprobada por 1.300 delegados del PT, de impulsar una lucha por la "democratización de los medios de comunicación", que es una presión para que se deje de informar sobre hechos de corrupción.
 
La izquierda latinoamericana cambió su progresismo por una corrupción que se suponía era de otro signo político, y ante el escándalo intenta aplicar la censura, tal como lo haría, se supone, un gobierno conservador o de facto.
 
Cristina Fernández imitó a Hugo Chávez, y ahora Lula da Silva intenta imitar a Cristina Fernández.
 
Inicialmente, el objetivo del PT era mencionar el tema en un texto para profundizarlo en otro, que sería una directiva para el PT.
 
Pero el fondo de la cuestión, todos los conocían entre los presentes, era la cuestión de la corrupción, Dirceu y Lula da Silva.
 
Y por eso hubo una negociación interna, que concluyó en que un documento específico sobre medios de comunicación, muy detallado, mutara en moción o sea una manifestación de apoyo, de carácter más blando.
 
La resolución general, que ya tenía 2 párrafos defendiendo la regulación de la prensa, terminó en "convocatoria a los militantes".
 
El presidente del PT, Rui Falcão, llegó a anunciar que se votaría una resolución con las propuestas del partido sobre medios de comunicación. Sin embargo, minutos después, el texto sobre comunicación social, sin modificaciones, fue distribuido entre los periodistas, con la advertencia que sería una moción y no una resolución.
 
En el interín ocurrió una intervención del gobierno de Dilma Rousseff, quien manifestó su preocupación de que se lo acusara de intentar controlar a la prensa.
 
Con diplomacia, Dilma desactivó esa locura en que Lula había embarcado al 5to. Congreso del PT.
 
Precisamente el texto original se refiere a una supuesta "conspiración mediática" que tendría como aliada a la oposición contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. 
 
Uno de sus fragmentos: "El 4to. Congreso (...) convoca al partido y a la sociedad a una lucha por la democratización de la comunicación (...), enfatizando la importancia de un nuevo marco regulatorio para las comunicaciones (...), que, asegurando de modo intransigente la libertad de expresión y de prensa, enfrente cuestiones tales como el control de medios por monopolios, la propiedad cruzada, la inexistencia de una Ley de Prensa, la dificultad para el derecho a réplica, la reglamentación de los artículos de la Constitución que tratan del asunto, la importancia de un sector público de comunicación y de las radios y canales de TV comunitarios. La democratización de los medios es parte esencial de la lucha democrática en nuestra tierra".
 
En el Planalto, sede del Ejecutivo federal, la cuestión es analizada con preocupación y la presidente Dilma Rousseff le pidió al ministro de las Comunicaciones, Paulo Bernardo, que eliminara del proyecto -redactado durante la gestión Lula por el entonces ministro Franklin Martins (Comunicación Social)- cualquier referencia al control de la prensa.
 
El presidente del PT se irritó con los periodistas que le preguntaban si la propuesta del PT implicaría un control de los contenidos de los medios de comunicación.
 
"Estoy diciendo 500 veces: no vamos a controlar los contenidos, estamos en contra de la censura, contra la versión única de los hechos. Y defendemos la libre expresión del pensamiento, inclusive para que ustedes puedan hacer sus notas sin cualquier tipo de presión empresarial", dijo él.
 
"Queremos una legislación que hoy no existe. Queremos que se discuta lo que está previsto en la Constitución", agregó.
 
Pero el tema se llevó el Congreso del PT. Fue el tema excluyente, y eso no le hizo bien al PT. 
 
No solamente quedó en evidencia que no hay consenso en el PT sobre la iniciativa sino que se afirmó la impresión de que para el PT el único problema de Brasil es el conjunto de críticas que los medios hacen sobre corrupción en la política.

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