Para el titular de la consultora Bein y Asociados, la Argentina se encamina a la producción de 110 millones de toneladas de cereales, de los cuales “50 millones son soja, son dólares. Hay una revolución agrícola por la duplicación de la oferta y el precio”.
En ese escenario, la Argentina estaría en una posición de seguir aumentando el ingreso de divisas por una situación combinada de “duplicación de la oferta y del precio de la soja” y rechazó que el precio de la oleaginosa vaya a caer como producto de la desaceleración del crecimiento de China.
Bein describió que “la Argentina está llegando al pleno empleo, desendeudada y con equilibrio de la cuenta corriente. Y el debate que viene es cómo hacer consistente el acceso al crédito en mediano y largo plazo”.
Kulfas, por su parte, apuntó que “la Argentina encontró lineamientos para el desarrollo y afronta desafíos, pero por primera vez en 35 años tiene una estrategia” y remarcó que “la era de las commodities requiere gestión macroeconómica, estimular a los sectores productivos y desalentar la inversión especulativa”.
Kulfas explicó que en los países de la región se observó “un deterioro de la cuenta corriente en los últimos años, que no le sucedió a la Argentina” y enfatizó que pensar cómo sostener el superávit de cuenta corriente requiere “un conjunto de combinaciones” entre las visiones que buscan contraponer la cuenta corriente y la de capital.
El funcionario del Banco Nación agregó que no se trata de “poner el foco en el superávit comercial diversificando la estructura productiva y lograr mayor reinversión de utilidades de trasnacionales o pensar en las cuentas de capital. Se puede buscar combinaciones, utilizar alguna dosis de endeudamiento para inversión productiva o infraestructura en dosis moderada”.
Arlía coincidió en ese sentido, al plantear que “como ninguna familia crece sin endeudarse, ningún Estado puede vivir sin tomar algunos créditos que tengan que ver con el desarrollo”.
El ministro bonaerense sostuvo que se debe mantener “a rajatabla el superávit fiscal y comercial” y que no es inconveniente que eso implique “salir a buscar el madrinazgo de proyectos en materia de financiamiento para llevar adelante y seguir en la integración vertical de producción”.
Arlía concluyó que el modelo de crecimiento económico que lleva adelante la Argentina “es sustentable en el tiempo y requiere animarse a los desafíos de los próximos años, a pensar con los demás e integrar la región”.
De Mendiguren, en tanto, sostuvo que “la etapa que viene es transformar el crecimiento en desarrollo, que no es un objeto que se regala, hay que conquistarlo y se afectan intereses económicos porque la lucha es por dónde se agrega el valor”.
El titular de la UIA indicó que la entidad busca “unir a todo el campo nacional, trabajadores, empresarios nacionales y universidad” al tiempo que reclamó evitar las confrontaciones para buscar “la síntesis”.