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El insoportable caso de Hugo Moyano y su mafia

Brutal y descontrolado, Hugo Moyano -devenido en el sindicalista preferido de Néstor Kirchner-, desnuda el otro rostro del Presidente, contradictorio con su presunto afán por atraer inversiones extranjeras y de promover el capital privado de riesgo.

La extorsión a los supermercadistas chinos es comparable a la extorsión a Alfredo Coto y a Carrefour, exabruptos que protagonizó Hugo Moyano, el sindicalista preferido de Néstor Kirchner.
Gozar del favor presidencial estimula la audacia de Moyano. También su ambición.
Algunos afirman que, en verdad, Kirchner le teme a Moyano; no es cierto, Kirchner utiliza a Moyano y, a cambio, le permite gozar de sus 'zonas liberadas', sus cotos de caza.
¿Es el mismo Presidente que ahora clama por las inversiones extranjeras?
Sí, es el mismo Kirchner que le promete estabilidad jurídica a las empresas mientras selecciona los empresarios que serán beneficiados con determinado negocio que readjudicará el Presidente, quien no pondera el capital de riesgo porque todos los empresarios que lo rodean son meros contratistas del Estado.
Entonces, Kirchner y Moyano se complementan y potencian. Tienen estilos de una Argentina antigua que, en la decadencia, resulta una Argentina presente. Kirchner y Moyano atrasan. Ellos lo saben pero se sienten orgullosos. Y lo más curioso es que tienen éxito porque casi nadie se les opone. Casi nadie cuestiona el orden establecido. El mayor triunfo de Kirchner y Moyano es haber logrado que lo éticamente incorrecto resulte hoy políticamente correcto.
La desmesura de Moyano provoca situaciones casi inverosímiles. En estos días se discute entre el gobierno porteño de Jorge Telerman y su oposición política quiénes serán las nuevas autoridades del Banco Ciudad, y de pronto irrumpió Moyano intentando participar de la designación de los síndicos. Moyano pretende tener más influencia en el Ciudad que el propio Juan José Zanola, secretario general de la Bancaria, que bastante poco 'mojaba' en el Ciudad porque la comisión interna respondía a la CTA.
Es evidente que Kirchner y Moyano se desconfían mutuamente. Pero nada ha impedido que el sindicalista haya ampliado su influencia desde que Kirchner es Presidente.
Lo que más acerca a Kirchner y Moyano es la sobreactuación. Cada uno tiene un estilo semejante al del otro, que coincide en la exageración con relativa facilidad, en la pérdida del equilibrio, en la ampulosidad de la exhibición de su poder.
Una lástima que el Presidente no comprenda que hoy día, Moyano le hace mal. Bueno... hay momentos en que Kirchner parece percibirlo. Por ejemplo, no lo subió a su palco en Plaza de Mayo el 25 de mayo. Y hay momentos en que no lo percibe, y termina equivocándose.
Si Moyano es un elemento inevitable del 'estilo Kirchner', ¿cuán interesante puede resultar esa definición tan demagógica como rupturista? El Presidente debería preguntárselo si es que esta supuesta moderación presente es real.

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