Por ello, una vez finalizado el análisis, el cual se prevé sea en las próximas semanas -y que se pactó desde que la dependencia declaró desierta la licitación-, se determinará si se continúa con el proyecto.
"Estamos próximos a concluir el análisis, estamos reevaluando la licitación y las condiciones internacionales para tomar la decisión de licitar de nuevo el aeropuerto de la Riviera Maya", indicó al término de la ceremonia de cancelación del timbre postal alusivo al 2011, Año del Turismo en México.
En mayo de este año, la SCT declaró desierta la licitación debido a que los 3 grupos interesados presentaron inconsistencias de carácter jurídico durante la evaluación de sus propuestas, es decir, no cumplieron con los requisitos establecidos sobre seguridad.
Durante el proceso, Grupo México en conjunto con Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), así como Tradeco Infraestructura - Corporación América; y Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR) fueron las empresas que presentaron propuestas técnicas y económicas.
De acuerdo con las bases de licitación que la dependencia publicó en mayo de 2010, la construcción tendría una inversión de casi US$ 400 millones y sería la primera que se construirá bajo el esquema de concesión.
La obra se edificaría en un área de 1.500 hectáreas, dentro de las cuales se contemplaba una vía de acceso a la terminal de seis kilómetros, como un ramal de la carretera Tulúm-Cobá.
Además, contaría con instalaciones con tecnologías de punta, y tendrá capacidad de recibir vuelos continentales e intercontinentales, durante la primera etapa atenderá hasta tres millones de pasajeros al año, con lo que se prevé superar los servicios proporcionados por aeródromos como el de Puerto Vallarta, Toluca o el de San José del Cabo.
En Brasil
El aeropuerto de Sao Gonçalo d'Amarante, cerca Natal (en la turística costa del noreste de Brasil) se convirtió en el primero concedido a la iniciativa privada en Brasil en preparación para el Mundial 2014, informó la Agencia Nacional de la Aviación Civil (Anac).
El gobierno anunció en marzo que entregaría la gestión de algunos aeropuertos a la iniciativa privada para garantizar la necesaria inversión en infraestructura de cara al Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpíadas de 2016.
El Consorcio Inframérica, integrado por la Corporación América y el grupo brasileño Engevis se llevó la licitación por R$ 170 millones (unos US$ 106 millones), informó la Anac.
Otros tres consorcios disputaban la licitación, que se realizó en la Bolsa de Valores de Sao Paulo. El precio mínimo fue de unos US$ 32 millones.
Hasta final del año, deben ser licitados también los aeropuertos de Viracopos y Guarulhos en Sao Paulo, y el de Brasilia.
Natal, capital del estado de Rio Grande do Norte, es una de las ciudades sede del Mundial.
La ANAC estimó que el consorcio ganador invertirá unos 400 millones de dólares para las obras necesarias en el aeropuerto, que deben estar concluidas antes del Mundial de 2014.
La concesión es por 25 años, con una posible prórroga por cinco, y luego la obra vuelve al poder público.
Entre 2003 y 2010 el número de pasajeros aumentó 117% en los aeropuertos brasileños, pasando de 71 a 154 millones por año, y se estima que en 2014 habrá llegado a 225 millones.
Poner al día la infraestructura aeroportuaria es uno de los grandes retos del país para el mundial brasileño.
La concesión es la primera de un plan para permitir a las empresas privadas construir y operar cinco grandes terminales de pasajeros, lo que marca un cambio ideológico del Gobierno mientras se apresura con los preparativos para el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos del 2016.
Sólo dos de 13 terminales aeroportuarias en expansión están a tiempo de ser completadas al momento en que comience el Mundial en junio de 2014, dijo este año un grupo de investigación respaldado por el Gobierno.
Los aeropuertos de Brasil, administrados hasta ahora exclusivamente por la autoridad aeroportuaria estatal, Infraero, y otras infraestructuras obsoletas están entorpeciendo el potencial económico del país, uno de varios factores que disminuyen las perspectivas de crecimiento tras una expansión récord de 7,5% el año pasado.