Ruta de la Efedrina: los acusados mexicanos ya están libres
En esa causa se intentó involucrar al Francisco De Narváez durante la campaña electoral de 2009, donde el empresario derrotó a Néstor Kirchner en los comicios legislativos.
De Narváez sufrió por entonces allanamientos en locales de su partido, Unión Celeste y Blanco y hasta fue llamado a declaración indagatoria por el juez Faggionato Márquez porque desde un teléfono del candidato a diputado se habrían hecho llamadas al narcotraficante Mario Segovia.
Este lunes 15/08 se informó que los mexicanos detenidos por la causa fueron beneficiados por la Ley Nacional de Políticas Migratorias 25871, que prevé que todos aquellos extranjeros que cometan delitos graves y sean condenados a más de tres años de prisión pueden ser expulsados del país al cumplir la mitad de sus condenas.
Como todos ellos fueron condenados a seis años de cárcel y ya cumplieron tres en prisión, solicitaron a través de su abogado, Diego Storto, su extrañamiento (expulsión del país), lo que fue concedido por la Justicia, según indica un cable de la agencia estatal Télam.
El primero en irse del país, el pasado 22/07, fue Jorge Alejandro Gerónimo Lira, mientras que cinco días más tarde se fueron expulsados de la Argentina otros cuatro compatriotas: Rubén Rodríguez Cano, Miguel Angel Sierra Chávez, Rodrigo Lozano Rodríguez y Salvador Barrera Valdez.
Los últimos dos que abandonaron el país fueron los hermanos Edgar Daniel y Luis Aurelio Rocha Mendoza, quienes lo hicieron el domingo 14/08 durante las elecciones primarias.
El dato de color lo dio el l único de los ocho mexicanos condenados que no quiso ser expulsado de Argentina y prefiere cumplir la condena es Jesús Paulo Arroyo Vergara, porque, según explicó el abogado Storto, "se enamoró de una muchacha argentina y quiere quedarse para armar una relación con ella".
Sin embargo, Storto dijo que al haber cumplido la mitad de su condena Arroyo Vergara comenzó con sus salidas transitorias y en breve podrá pedir la libertad condicional.
Storto explicó a Télam que lo de los mexicanos "no se trata de ningún beneficio, sino de algo que marca la propia ley migratoria de nuestro país, donde todo extranjero que delinque puede ser expulsado al cumplir la mitad de su condena y eso es lo que pasó en este caso".
Los mexicanos fueron deportados en vuelos directos que partieron del aeropuerto internacional de Ezeiza hacia México.
En todos los casos, los condenados fueron acompañados por oficiales del Servicio Penitenciario Federal que los custodiaron hasta que, al pisar el suelo mexicano, quedaron libres.
El procedimiento en la quinta de Ingeniero Maschwitz se realizó el 18 de julio de 2008 en el interior de la casona ubicada en la calle Echeverría, entre Güemes y Las Retamas, donde la policía encontró un laboratorio clandestino y secuestró varios kilos de metanfetamina ya elaborada, además de kilos de efedrina, la sustancia básica para realizar la droga.
El presunto jefe de esa organización y quien había alquilado la quinta de Maschwitz, el también mexicano Jesús Martínez Espinoza, estuvo prófugo hasta que tiempo después fue detenido en Paraguay y ahora espera un segundo juicio oral acusado de ser el cerebro de la banda que traficaba metanfetamina a México.
En la quinta de Ingeniero Maschwitz fueron detenidas diez personas: nueve mexicanos y un argentino, Marcelo Tarzia, quien murió por problemas de salud mientras cumplía prisión preventiva en el penal de Marcos Paz.
El noveno mexicano, José Luis Velasco Colón, fue absuelto en el mismo juicio oral en el que sus otros ocho compatriotas fueron condenados el 8 de octubre del año pasado por el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín.
En el mismo debate, también recibieron seis años de prisión los argentinos Marcos Frydman y su ex esposa Ana María Nahmod, dueños una farmacia de la Capital Federal, por comercializar ilícitamente drogas para la elaboración de metanfetamina.
En tanto, fue condenado el empresario Mario Ribet a cuatro años y tres meses de cárcel; los hermanos Guillermo Alberto y Héctor Daniel Salomón a cuatro años; y los mexicanos Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Acuña, que habían sido detenidos en otro procedimiento en Ezeiza por contrabando, a cuatro años y medio.
