El titular del palacio de Hacienda sostuvo que de esa manera la reunión de Presidentes "perderá mucha substancia si Brasil no acepta la cláusula de adaptación competitiva que reclama Argentina".
El ministro señaló que a Brasil "le cuesta aceptar el proyecto de una Argentina industrial, agropecuaria, de servicios sumamente competitiva a nivel del Mercosur y mundial".
"Es obvio que ambos (países) consideramos que seguimos siendo socios estratégicos, pero es obvio también que las negociaciones están muy paradas", dijo el funcionario.
El 30 de noviembre ambos mandatarios tendrán una reunión en la región limítrofe de Puerto Iguazú, para conmemorar los 20 años de la celebración de los pactos comerciales entre Raúl Alfonsín y su par brasileño, José Sarney, que fueron el antecedente directo para la creación de Mercosur.
Lavagna reconoció que Brasil es la economía más grande de la región, "pero el liderazgo tiene obligaciones, el liderazgo implica contemplar las economías más chicas, y esto vale (también) para Argentina respecto a Uruguay y Paraguay".
A pesar de estas críticas, Lavagna salió a bajarle el tono a cualquier tipo de análisis apocalíptico sobre este eventual desencuentro al señalar que "no hay que dramatizar, pero hay que decir las cosas claras".
"Yo vi en los últimos días algunas declaraciones un poco alegres, en ambos países, de que toda la negociación andaba bien, no es cierto. La negociación está morosamente moviéndose, arrastrándose los pies, los plazos para la reunión de presidentes están cerca y no se avanzó mucho".
En tanto, fuentes de la Cancillería dijeron que la cumbre del 30 de noviembre no se hizo para firmar la CAC, sino que se programó para firmar otros acuerdos bilaterales que fueron negociados por ministros de ambos países.