Así como el personaje de la novela de Arturo Pérez Reverte, "El club Dumas", buscaba libros que habrían sido escritos por el diablo, otros lectores buscan por ejemplo, otros elementos. Tal es el caso de aquellos que buscan publicaciones antes de que sufrieran la censura de alguna determinada época histórica. O tal es el caso de los "cazadores de libros" que aún buscan aquellos textos que fueron quemados, en su mayoría por la Inquisición. Tal es el caso de los libros escritos por judíos, o los libros "burlescos" que solo figuran en el "Índice de los libros perdidos".
Algunos sostienen que el mejor lugar para buscar libros es Londres, donde se encuentran lugares como Faber & Faber, The Hogarth Press, Chatto & Windus, Secker & Warburg, Andre Deutsch, Jonathan Cape y Victor Gollancz. Otros sostienen que es París.
De modo más modesto, algunas "extrañezas" se pueden encontrar en la ciudad de Buenos Aires en Parque Rivadavia. Lo cierto es que crece una industria en torno a estos objetos preciosos, y que algunos consideran, que en la era de internet, están destinados a sucumbir.
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Fuente: Slate.com