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Ivy League: El modo de selección de los estudiantes top de USA

(*)Gracias a Jerome Karabael, autor de The Chosen (Los Elegidos), el periodista estadounidense James Traub ha conocido más de lo que querría saber sobre las circunstancias de su admisión en Harvard en 1972. ¿Cómo logró este estudiante, cuyo padre no había estudiado en Harvard, ingresar en esta prestigiosa Universidad? He aquí la respuesta y los excesos de las tres mejores universidades del mundo, donde la meritocracia no rige como patron de selección.

El periodista estadounidense James Traub indaga en el modo en que se producen las admisiones de los estudiantes más destacados de USA, los que pertenecen al Ivy League (la Liga de Hiedra, dícese de las facultades de renombre Harvard, Yale y, Princeton también llamadas "The Big Three").

Jerome Karabael, autor de The Chosen (Los Elegidos) explicar que el modo de realizarse las admisiones no está vinculado en absoluto con un modo consensual ni vinculado al mérito, sino que tiene mucho que ver con la discriminación racial.

Hasta 1920 cualquier podía ingresar en Harvard, Yale y Princeton tras aprobar una serie de examenes, aunque los hijos de millonarios no muy inteligentes también podían ingresar. Se trataba de "los hijos estúpidos de los ricos", definió con lástima Charles Eliot, presidente en la era Victoriana.

Para Harvard, su gran contendiente es Yale. El hombre de esta últimas está caracterizado por su brillantez intelectual y por un dominio del francés. Estos hombres además tienen sus genes viculados con el stablishment de los WASPs.

Pero luego llegaron los judíos. Hacia 1920, los presidentes de "The Big Three" miraban con horror cómo Columbia comenzaba un proceso de apertura. A partir de allí, el 40% de sus estudiantes se convirtieron en judíos. Estos estudiantes, perseguidos por el antisemitismo desde las clases, permanecían en estas instituciones sintiendo que cumplían una obligación con su pueblo para mantener el mínimo de alumnos de aquellas religión.

Así comenzaron las elecciones selectivas. Muchos se quejaron de "la Cuota", que implicaba que solo ingresaban X número de judíos por año.

Allí comenzó el mecanismo de los ensayos, donde aspirantes escribían por qué deseaban que les concediesen el honor de ingresar en aquella institución. De este hecho se desprendió la posibilidad de elegir por atributos a los aspirantes, por ejemplo, a una clase poco favorecida y, en segundo lugar, dio lugar a hechos de inmensa subjetividad, pues ante dos promedios idénticos, los examinadores elegían según un criterio que difícilmente podían explicar.

Durante la Segunda Guerra Mundial Yale se dedicó a "proteger su marca" y una gran número de judíos fue eliminado de las listas de admisiones.

Hemos sido criados, sostiene Traub en la idea de la meritocracia, y que esta ha logrado reemplazar el orden poco democrático de la década del ´40. Pero la idea de cerebros premiados proviene de 1960. Los cambios que trajo la Guerra Fría en los conceptos de competencia también convirtieron al "poder del cerebro" en una fuente preciosa.

La igualdad de oportunidades, es para Karabel, nada más que un mérito. El proceso de selección de las universidades se entiende como un símbolo. El mérito no es más que un arma política.

Algunos cambios positivos están surgiendo, sin embargo, algunas universidades aún continúan dándole privilegio a los buenos atletas.

Pero si algo intenta demostrar The Chosenes que el proceso de selección democrático de los aspirantes no es más que un simulacro.

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(*) Por James Traub para

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