Ratificó las afirmaciones de Morales, quien señaló que Bolivia está dispuesta a seguir dialogando con Chile y reanudar el trabajo conjunto, pero precisó que esa disposición "no significa que todo está bien y que todos estamos felices y que vamos a hablar de comercio".
Puntualizó que mientras no sea solucionada la demanda boliviana, "el tema no estará cerrado". El 28 de julio pasado, Morales y Sebastián Piñera se reunieron en Lima, durante los actos de posesión del mandatario peruano Ollanta Humala. En esa oportunidad coincidieron en la necesidad de retomar el diálogo bilateral, pero Chile dejó en claro que debe ser en el marco del respeto al Tratado de 1904.
La insistencia tiene sentido si se observa el interés boliviano en las inversiones chinas: una salida al Pacífico facilitaría enormemente el ingreso de importaciones chinas y la salida de recursos desde Bolivia al gigante asiático.
En este marco, el presidente boliviano, Evo Morales, llegó a Beijing la mañana de hoy miércoles, dando inicio a una visita oficial a China.
Durante su estadía, además de reunirse con los líderes chinos, Morales asistirá a la ceremonia de apertura de la XXVI Universiada, que se celebrará en Shenzhen, ciudad de la provincia meridional de Guangdong.
Antes de partir para China, el mandatario del país suramericano dijo que espera que su visita sirva para promover las relaciones chino-bolivianas y ampliar la cooperación bilateral en las esferas de economía, comercio, inversión y transferencia de tecnología.
Prioridad en la agenda del mandatario boliviano es atraer aún más el interés de autoridades y empresas chinas para invertir en Bolivia en diversos sectores.
"China tiene mucho interés en nuestros recursos naturales y buenas propuestas de cooperación e inversión", dijo el propio Morales al anunciar su visita a China.
El mandatario boliviano visitará la Corporación Industrial Gran Muralla para dar el visto bueno a la construcción en 3 años del primer satélite boliviano (por más de 300 millones de dólares), y la sede del China Citic Guoan Group para acabar la jornada con la comunidad boliviana en Pekín.
El 1 de agosto se firmó en La Paz un principio de acuerdo con el gigante estatal Grupo Citic, que explota litio en el lago de Qinghai, y del que Bolivia desea obtener tecnología para industrializar el suyo.
China pretende acceder a las gigantescas reservas bolivianas de litio en el Salar de Uyuni, elemento clave en la electrónica, telecomunicaciones y los vehículos eléctricos.
Situado en el altiplano y vital durante generaciones para obtener la sal necesaria al consumo y conservación de alimentos, el salar (también con yacimientos de boro, cloro y magnesio) ocupa más de 12.000 kilómetros cuadrados y contiene, según fuentes oficiales, 100 millones de toneladas métricas de litio, el 70 por ciento de las reservas mundiales.
"China y Bolivia son países hermanos y estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia en la investigación del litio y apoyar su industrialización con tecnología de punta", dijo entonces Yan Haoyu, director general de la estatal Citic Guoan Information Industry Company Ltd (perteneciente al China Citic Guoan Group, que Morales visitará) y dedicada a IT.
Mañana, Morales será recibido por Wen y Wu pero antes recibirá el doctorado honoris causa en la Universidad del Pueblo de Pekín.
El viernes, 12 de agosto, se reunirá con su homólogo chino, Hu Jintao, en la ciudad de Shenzhen, con ocasión de la inauguración de la Universiada de Verano a la que asistirá antes de viajar a Shanghái el fin de semana.
Según el ministro de la Presidencia, Carlos Romero, el viaje del presidente andino a China "es estratégico porque el país está promoviendo diversos 'megaproyectos' relacionados con la diversificación de la economía".
Morales dijo que propondrá a Pekín un plan para construir una línea ferroviaria que cruce Bolivia de este a oeste, desde Puerto Suárez, en la frontera con Brasil, hasta el puerto peruano de Ilo, a fin de lograr una salida "casi con autonomía" al Pacífico.
El mandatario pedirá apoyo a esa infraestructura ferroviaria ante su problemática relación con Chile, cuyos puertos usa preferentemente Bolivia, y al que demanda para intentar la restitución de la salida al Pacifico perdida en el siglo XIX.