Durante los 90, los detractores del test argumentaban que las personas que descubrieran que tenían el virus podrían entrar en tal estado de nerviosismo y de pánico que consideraran la opción de suicidarse.
Por este motivo, muchas voces insistían en que era necesario que un individuo estuviera acompañado siempre por profesionales sanitarios para darle apoyo y contención.
El costo actual de OraQuick varía entre los US$ 12 y los US$ 17, pero si finalmente la FDA aprueba su uso casero, se tiene que decidir un nuevo precio, explicó a The New York Times, Doug Michaels, presidente de OraSure.
Según informa ese matutino estadounidense aproximadamente el 25% del millón de personas que tienen VIH en USA desconoce que padece la infección.
"Un test casero es la estrategia más poderosa que tenemos para reducir el número de nuevas infecciones porque es una manera muy fácil para que la gente sepa si tiene o no el virus", declara la doctora Freya Spielberg, del Centro de Investigación de Sida de la Universidad de Washington.
Sin embargo, antes de aprobarlo la FDA considerará varios aspectos, entre los que se encuentran la posibilidad de que el dispositivo "ofrezca en algunas ocasiones un resultado falso y la inclusión en la etiqueta informativa del producto de la importancia que tiene que el paciente reciba consejo y atención médica".