Mendocinos descubren el camino del espermatozoide al óvulo
Se trata de una técnica de laboratorio realizada por investigadores de la Universidad de Cuya quienes lograron reproducir el proceso de la fecundación a través de un tubo de ensayo.
Se trata de una técnica de laboratorio realizada por investigadores de la Universidad de Cuya quienes lograron reproducir el proceso de la fecundación a través de un tubo de ensayo.
De acuerdo a informaciones publicadas en el diario La Nación, mediante una técnica in vitro percibieron que "la cabeza del espermatozoide contiene una gran vesícula secretoria denominada acrosoma, dentro de la que se almacenan las enzimas encargadas de digerir las glicoproteínas que constituyen la zona pelúcida, esa "cáscara" dura que rodea y protege al ovocito", explicó la doctora Claudia Tomes a ese matutino.
El hallazgo del equipo a cargo de Luis Mayorga, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuyo y del Instituto Médico Howard Hughes, se publicó en el número de septiembre de la revista Plos Biology.
"Para que estas enzimas puedan entrar en contacto directo con la zona pelúcida necesitan salir del acrosoma y del espermatozoide. Lo logran a través de un proceso conocido como ‘reacción acrosómica’, durante el cual se abren poros por los que escapan las enzimas, que se mueven muy vigorosamente, como si fueran un taladro", añadió Tomes, quien detalló que "logramos reproducir ese proceso en un tubo de ensayo utilizando agentes farmacológicos".
El espermatozoide debe responder rápidamente y en el momento justo para lograr penetrar la membrana del óvulo, afirmaron los científicos.
Ahora, "para que puedan salir, sucede algo interesante -continuó Tomes-. Se fusiona la membrana de la vesícula con la membrana exterior del espermatozoide".
Según declararon los investigadores al matutino, para que se formen los poros que van a liberar las enzimas, se necesitan unas moléculas que funcionan como abrojos (uno en la membrana acrosómica y otro en la membrana externa).
Al principio, las enzimas acrosómicas están pegadas entre sí y las de la membrana externa, también. Pero cuando el espermatozoide encuentra la superficie de un óvulo, libera calcio, produce la separación de los pares moleculares y la formación de otros pares, esta vez entre la membrana acrosómica y la membrana exterior del espermatozoide. Enseguida, un factor de fusión hace que las dos membranas se unan. Por el poro resultante emergen las enzimas que pueden comenzar a digerir la cubierta del óvulo.
El mecanismo fue desentrañado mediante una técnica in vitro, gracias a la utilización de una herramienta que sólo esos científicos utilizan y que permite "hacer ‘agujeritos’ en la membrana plasmática y e ingresar químicos", reveló Tomes.
Este hallazgo posibilitará sin duda nuevas formas de mejorar o bloquear la fertilización, así como también podría ofrecer beneficios adicionales. Por ejemplo, permitiría encontrar nuevas vías para controlar la secreción de neurotransmisores y hormonas, como la insulina.