También se analizó la actividad cerebral mientras se les presentaban, sin fragancias, las palabras "cheddar" y "olor humano". En el caso de la exposición a la palabra "cheddar", se produjo una activación en una parte específica del cerebro que procesa la información olfatoria. Luego, durante la exposición a la palabra "cheddar", sin fragancia, se activaron las mismas regiones cerebrales, aunque con menor intensidad. Las palabras "olor humano" no produjeron la activación de esta área, aunque sólo estuvieran etiquetados, sin olor.
Los resultados obtenidos muestran que los impulsos cognitivos pueden ser muy importantes en la influencia de respuestas subjetivas, incluyendo respuestas afectivas al estímulo olfativo. Además, algunas de las áreas del cerebro que son activadas por olores muestran un efecto influenciado por las experiencias cognitivas, según Araujo y Rolls, autores del estudio. Ellos también advirtieron que la inclusión de aire puro en el estudio muestra que los niveles semánticos influencian nuestros juicios, aun en los casos de etiquetas sin olores.
Ya sea que las palabras nos lleven a imaginar un olor o simplemente afecten la manera en que el cerebro procesa los olores, los resultados de este artículo muestran una importante relación entre la memoria y los reflejos olfativos, en especial los relacionados con los aromas.
Más información en Biomedia:
"Premio Nobel de Medicina al estudio del sistema olfativo", Raimundo Roberts. http://www.biomeds.net/biomedia/d02021004.htm