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Luz amarilla para la pobreza y la indigencia

(*)POR FEDERICO PÉREZ

Es sabido, y de no serlo es bueno remarcarlo, que los costos de la inflación son mayores para los sectores de menores recursos. Sin forma alguna de definir un ahorro, no existe manera de cubrirse de la pérdida de poder adquisitivo que implica un incremento sostenido en los
bienes y servicios básicos. Para octubre del 2002 nuestro país contaba con el 57,5% de la población bajo condiciones de pobreza, y el 27,5% no tenía ingresos suficientes como para cubrir sus necesidades nutricionales básicas que le asegurase una mínima subsistencia.

El siguiente artículo pretende motivar a interiorizarse en las estadísticas de la pobreza e indigencia. Primero introduciendo los conceptos metodológicos y después analizando la evolución de los precios de los bienes y servicios básicos indispensables, el objetivo final es apelar al seguimiento de los índices sociales. De continuar acumulándose el crecimiento de los umbrales de la pobreza y la indigencia, las mejoras observadas en términos individuos por debajo del nivel de pobreza e indigencia podrían llegar a revertirse paralos próximos
resultados.

#Medición de la Pobreza – Indigencia

En nuestro país contamos con una medición "indirecta" de la pobreza e indigencia. La misma, consiste en definir una canasta básica para cada categoría, para después valuarla a precios corrientes y de esta forma identificar como pobres o indigentes a los individuos de la población cuyos ingresos resulten por debajo de dichos valores. Se construye entonces, la Canasta Básica Alimentaria, en base a los requerimientos kilocalóricos y protéicos indispensables para la subsistencia durante el período de un mes de un individuo tipo de 30 a 59 años de edad.

A su vez, además de las exigencias nutricionales básicas estudiadas, se controla la canasta por las pautas de consumo propias de la población de referencia (segundo quintil de la distribución de ingreso per cápita), ya que las estructuras de consumo se ven influenciadas por los ingresos de cada hogar. Entonces, a partir del valor monetario de la cesta de consumo se identifica la Línea de Indigencia, esto es el umbral por debajo del cual un individuo se considera como indigente.

Continuando de la misma forma, para determinar la población pobre, entendiendo por eso los individuos cuyas posibilidades no alcanzan para cubrir los bienes y servicios indispensables para una vida digna y el desarrollo personal, se a agregan a la Canasta Básica
Alimentaria los componentes asociados a los servicios no alimentarios. Se define así la Canasta Básica Total, que en base a su valor a precios de mercado constituye la Línea de Pobreza de la población

#Evolución de las Canastas Básicas

Teniendo en cuenta los costos sociales que implica un cambio en los precios relativos de las canastas, en términos de cantidad de individuos que dejaría por debajo de las líneas de pobreza e indigencia, deberíamos prestar atención a su evolución. El precio de la Canasta
Básica Alimentaria se mantuvo estable durante todo el 2001 en un promedio de $61,82, en tanto la Canasta Básica Total lo hizo de la misma manera en un valor de $151,85. Si se agregan los cálculos para un hogar tipo de cuatro miembros (matrimonio y dos hijos de 5 a 8
años), el costo para no caer debajo del nivel de indigencia era de $191,0, mientras que para no caer en la pobreza el costo era de $469,2. Seguido el 2001 la subida de precios fue
descomunal, para el 2003 la composición de los valores de las canastas era completamente otra. Para ese año las canastas habían aumentado a $104,84 y $710,8, esto es una variación
de 69,6% y 51,5% respectivamente. El crecimiento dispar de las canastas vino asociado al importante cambio en la razón: Gasto Total (incluidos servicios no alimentarios)/ Gastos Alimentarios, que cayó de 2,46 en 2001 a 2,19 para 2003.

Durante todo el 2004, el valor de las canastas parecía haberse estabilizado, permitiendo de esta forma disminuir en aproximadamente 191.000 el número de Planes Jefas y Jefes de Hogar. Incluso la inflación que experimentaron los bienes no transables del IPC durante
diciembre de 2004 y enero de 2005, no se contagió a los bienes y servicios que componen las canastas básicas. No aún, ya para el primer trimestre del año el incremento en precios logró generalizarse y alcanzar las líneas de pobreza e indigencia. Variaciones positivas del
orden del 8,0% interanual para ambas series, comenzaron a marcar una tendencia que hoy en día parece acentuarse cada vez más. Así llegamos al último valor del mes de julio, que ubica el precio de la Canasta Básica Alimentaria 9,08% por encima de igual mes del año anterior, y 8,59% por encima para la Canasta Básica Total.

# Incidencia de la Pobreza – Indigencia

Evidentemente los umbrales de pobreza e indigencia están experimentando aumentos sostenidos, eso no es una buena señal. Ahora bien, ¿implica esto que cada punto de crecimiento en las canastas se lleva consigo un número de individuos que cae en la pobreza o indigencia? La respuesta es: no necesariamente. Por un lado tenemos que entre el segundo trimestre de 2003 y el primero de 2004, la incidencia de la pobreza e indigencia en la población de los aglomerados del Gan Buenos Aires, respondió en la misma dirección que la baja en los precios de las canastas básicas. A una leve caída de 2,0% en el valor de las canastas, la proporción de la población que se ubicaba en la pobreza e indigencia disminuyó 11,7% y 28,7%, respectivamente. Mientras que por otro lado, los movimientos fueron diferentes a partir de 2004, a pesar de la inflación semestral de las canastas los datos de la proporción de población continuaron mejorando positivamente. Detrás de dicho comportamiento se encuentra la mejora en los demás indicadores de la economía, como ser: disminución de la tasa de desempleo, actualizaciones salariales, y el derrame que devenga el fuerte crecimiento de la actividad económica en general.

No obstante, analizando la tendencia de los índices, se reconoce una marcada desaceleración en la caída de la proporción de individuos en la pobreza e indigencia, mientras que una aceleración en el crecimiento del valor de las canastas básicas. Es por eso que debemos comenzar a preocuparnos por los futuros resultados. Se anticipa una mejora en la tasa de desempleo, se dice será de 12,0% para el segundo trimestre del año, eso es un punto a favor. Pero de nuevo, la inflación seguirá haciéndose más costosa en tanto la canasta continúetrepando de forma escalonada, y los salarios reales siguen sin equiparar su ritmo.

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(*) De Consultora Exante. Economía, Finanzas y Negocios Corporativos

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