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Llegó el estreno: 'La Guerra de los Mundos' sube a cartel

La nueva versión de 'La Guerra de los Mundos' llega hoy a los cines de todo el mundo. Es la nueva asociación -siempre prometedora- de Steven Spielberg y Tom Cruise, en este caso para recrear una novela especialmente famosa por la versión que hizo para radio Orson Welles y que provocó hasta suicidios en New York. Ahora habrá que juzgarla por su capacidad para impactar en una sociedad que se sorprende menos y que ya conoce el truco. Además, hoy se sabe que los marcianos no existen. Entonces, todo un desafío para Hollywood.

El director Steven Spielberg ha sacado de un cajón un guión que compró hace años para filmar el lado más despiadado y salvaje de los extraterrestres.

Los marcianos han venido a la Tierra para exterminar a los humanos, y llevaban planeando la invasión desde hace millones de años.

Dispuesto -una vez más- a salvar al mundo mundial, Tom Cruise es Ray Ferrier, un padre poco ejemplar y del que reniegan su ex mujer y sus hijos (Rachel, el rol de Dakota Fanning, y Robbie, protagonizado por Justin Chatwin)... hasta que un día, con sus hijos de visita en casa, se produce el 1er. ataque alienígena contra la Tierra. Comienzan entonces casi dos horas de acción desenfrenada, de lucha de este estadounidense 'normal' por salvar a sus hijos,

El exterminio de la Humanidad ideado por Spielberg transcurre en la América profunda y rural. Trata acerca de la supervivencia de un padre que lucha por salvar a sus hijos.

Antes de comenzar el rodaje, el cineasta hizo una lista con las cosas que no debían aparecer en ningún momento del metraje: "No se destruirían edificios famosos, no habría tomas de Manhattan destrozado, nada de generales reunidos alrededor de un mapa empujando barquitos en miniatura, nada de equipos de televisión rodando la destrucción...Y nada de marcianos", ocurre "que en Marte ya sabemos que no hay nada". Y son muy, pero que muy malos.

Así, los productores no han tenido que hacer un gran esfuerzo de casting, porque han ideado una trama en la que sólo hay tres personajes y, de cuando en cuando, miles de personas corriendo despavoridas de un lado para otro. Y una corta pero intensa intervención de Tim Robbins, uno de los mayores activistas anti-Bush de Hollywood, a quienes los guionistas han reservado algunas frases gloriosas. También muchos efectos especiales de la factoría ILM que convierten en temibles los trípodes alienígenas, unos seres crueles, sedientos de sangre humana y con una inteligencia inusual para los extraterrestres que solemos ver por las pantallas de cine.

La película que llega ahora a los cines consumió sólo 10 meses sumando la preproducción, filmación y postproducción del filme -de un presupuesto de US$ 130 millones - aproximadamente la mitad del tiempo habitual para un 'taquillazo' de la industria estadounidense. Quizá sea porque Spielberg ya tenía el guión masticado desde hace años.

Tantos como guardaba en el cajón una de las escasas copias del que Orson Welles leyó por una emisora de radio en 1938 provocando el pánico en USA.

De allí sacó Spielberg una de las moralejas más agobiantes de la película: "Si huyes, te matan". Por eso al protagonista no le queda otra que afrontar su destino con resignación. Al final, aunque casi por los pelos, siempre ganan los hombres

Orson Welles

El 30 de octubre de 1938 los estadounidenses aprendieron a la fuerza el poder que podían ejercer los medios de comunicación de masas. El culpable fue un actor entonces semidesconocido, Orson Welles. Su dramatización de 'La guerra de los mundos', que llega ahora a los cines, además de provocar el pánico de miles de personas, cambió para siempre la historia de la radio.

Era la víspera de Halloween cuando hacia las ocho de la mañana millones de personas conectaron sus radios con un programa de teatro en el que habitualmente se retransmitían obras de Orson Welles. En el estudio del Teatro Mercury antes habían dramatizado 'El Conde de Montecristo', o 'Drácula', y en esta ocasión, Welles había previsto emitir la adaptación teatral del clásico de H. G. Wells, 'La Guerra de los mundos', aunque hizo un importante cambio: bajo su dirección, la obra estaba escrita e interpretada simulando una emisión de un boletín informativo sobre la invasión de los marcianos, una técnica que, supuestamente, iba a dar mucho más dramatismo a la obra. Y vaya si lo consiguió.

Sólo al comienzo de la emisión, en torno a las 8.30 horas de la mañana, Welles advirtió a sus oyentes de que lo que iban a escuchar a continuación era ficción. La actuación de la orquesta Ramón Raquello fue súbitamente interrumpida por el primero de toda una serie de preocupantes 'boletines informativos': "Noticia de última hora. A las ocho menos veinte de esta mañana, el profesor Farrell del observatorio Mount Jennings, en Chicago, ha reportado la observación de varias explosiones de gas incandescente a intervalos regulares en el planeta Marte", decía el primero de ellos.

En cuestión de minutos, los marcianos 'llegaron' a la Tierra, concretamente a la localidad de Grovers Mill, en el estado de New Jersey, que fue elegida por Orson Welles y el otro guionista del programa, Howard Koch, con un método muy poco científico: apuntando sin mirar con un bolígrafo a un mapa.

Que comenzara a cundir el pánico entre la población fue cuestión de minutos, y el miedo se propagó con mayor intensidad según los 'boletines' de la radio se iban haciendo más preocupantes y los marcianos comenzaban su avance imparable y sangriento hacia Nueva York.

La gente comenzó a salir a la calle, presa del pánico. Miles de personas colapsaron las centralitas de la policía, y fueron centenares los que corrieron a buscar armas y esconderse en sótanos y túneles. Hubo incluso quienes acudieron a comisarías de policía con toallas húmedas en la cara para protegerse del 'gas venenoso' con el que atacaban los marcianos.

El caos fue tal que llegó a la portada del The New York Times y la gran mayoría de los medios estadounidenses al día siguiente. Pero ¿cómo fue posible que la gente no se diera cuenta de que se trataba de un programa de ficción?

Welles advirtió a los oyentes de que se trataba de una farsa al principio del programa, pero no volvió a hacerlo hasta 40 minutos después. Los expertos creen que gran parte de los oyentes no escuchó el comienzo de la función, puesto que la cadena de radio rival emitió en esos momentos el Show de Charlie McCarthy, el de más audiencia del país.

A los 10' del comienzo del programa se hacía una pausa publicitaria, lo que miles de oyentes aprovecharon para cambiar de cadena. Fue entonces cuando se encontraron con los 'boletines informativos' que interrumpían la programación de la Columbia Broadcasting System. Y para cuando llegó la nueva explicación de Welles, muchos habían caído ya presas del pánico.

Para contribuir más a que los oyentes se creyeran la historia, Welles y Koch decidieron trasladar los escenarios de 'La Guerra de los Mundos' original hasta USA en lugar de Londres, lo que dio sensación de cercanía y credibilidad a la historia. En esa ápoca, el año 1938, la televisión era poco más que un experimento en algunas ciudades estadounidenses, mientras que la radio era el medio de comunicación de masas más utilizado. Tres de cada cuatro familias tenían una estación de radio en casa, y sólo en el año 1936 se vendieron ocho millones de aparatos.

Welles y el resto de actores del programa, ajenos al caos que estaban organizando, acabaron su dramatización diciéndoles a los oyentes que todo era una rboma. "Damas y caballeros, les aseguro que 'La guerra de los mundos' no tenía otra intención que entretenerles en la víspera del día de Halloween. Es nuestra particular manera de salir de detrás de un arbusto y decir 'boo'", terminó el prometedor actor la narración.

Tras el pánico, las autoridades estadounidenses reaccionaron enfurecidas, aunque en realidad la cadena de radio que emitió el programa no había vulnerado ninguna ley. A pesar de ello, la policía hizo una visita a la emisora y se incautó de todo el material empleado en la obra. Todo, menos una copia del guión que se llevó a casa Koch, y que 50 años después adquirió Steven Spielberg, que ahora dirige la nueva adaptación cinematográfica del clásico.

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