Mientras que ahora espera desarrollarse la segunda fase del plan Super Mano Dura, la primera parte –puesta en práctica desde que Saca asumió al poder el 1ero de junio de 2004-, catalogó como logro, la captura de más de 5.000 personas consideradas, según la policía, "pandilleros".
De acuerdo a estadísticas, a pesar de las múltiples detenciones, los delitos como los homicidios y los robos no han disminuido.
La decisión del Poder Ejecutivo salvadoreño de extender el plan de mano dura, sin hacer hincapié en un análisis más profundo sobre cuestión, suele ser el camino más sencillo que deciden tomar los mandatarios latinoamericanos, ante los problemas de inseguridad.
Al mismo tiempo, los tres poderes de las endebles democracias de la región, junto a los grandes medios de comunicación, parecieran no querer dar cuenta de que el problema del delito, solo va a ser posible comenzar a resolverlo, cuando no sea tan evidente la población que encuentra afuera de las necesidades básicas satisfechas.