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Novedad: Afán 'pingüino' por intervenir la Ciudad de Buenos Aires

"Por las buenas o por las malas", parece resultar el slogan del presidente Néstor Kirchner en la Ciudad de Buenos Aires, donde ha retrocedido mucho en las preferencias de la opinión pública. Su desafío es cómo revertir las perspectivas electorales pero su audacia puede terminar en un terrible desgaste institucional para la Argentina.

¿De qué se habla hoy en los diálogos entre políticos? Uno de los temas de la agenda es el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, luce muy desgastado, casi devenido en una piltrafa que espera, pasivo, el desenlace de los problemas judiciales del 'caso Cromañón'.

En tanto, en sectores del PJ porteño hasta hay distribución de responsabilidades en una hipotética gestión de la Ciudad que imaginan inexorable... y ventajosa.

El PJ porteño no gobierna la Ciudad de Buenos Aires desde que Jorge Domínguez le cedió el Palacio Municipal a Fernando De la Rúa, en días de Carlos Menem. Luego de Domínguez llegó, en la 1ra. elección directa, la fórmula De la Rúa-Enrique Olivera; a la que le siguió Aníbal Ibarra-María Cecilia Felgueras; y ahora Ibarra-Jorge Telerman.

No faltan quienes especulan que en el descenso presente del visiblemente desmejorado Ibarra, muy demacrado, a los avernos, mucho influye la tarea de un sector de la Casa Rosada vinculado al Presidente desde hace años (esta precisión deja a un lado a Alberto Fernández, jefe del Gabinete de Ministros y presidente del PJ porteño, 'kirchnerista' desde hace no tanto tiempo).

Con abundantes estadísticas sobre su escritorio, el Presidente ha llegado a la conclusión de que no puede competir con Elisa Carrió, candidata a 1ra. diputada nacional por el ARI; y con Mauricio Macri, quien lidera la lista Compromiso para el Cambio-Recrear.

Rafael Bielsa no es un candidato que pueda ganarle a Carrió. Tampoco a Macri, aún cuando éste tenga un 54% de intención de voto negativa.

Por lo tanto, Kirchner necesita modificar el escenario. Por un lado, le ha exigido a Bielsa no hablar más en público, y hasta le frenó la exposición del ministro de Relaciones Exteriores y Culto en el Senado, al costo de provocar una disputa personal entre Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque PJ en la Cámara alta, y Ramón Federico Puerta, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores.

Pero, ¿qué ocurriría si en octubre los porteños, en vez de votar solamente diputados nacionales y legisladores por la Ciudad, también tuviesen que elegir jefe de Gobierno porteño? No faltan quienes especulan que así se tendría una oportunidad de apuntalar a Bielsa, o cualquier otro candidato a diputado nacional.

En este escenario, los 'pingüinos' que expresan la opinión de Kirchner durante los fines de semana en Santa Cruz, dicen que Daniel Scioli podría competir exitosamente por la Jefatura de Gobierno porteña, lo que le permitiría romper la polarización Carrió vs. Macri, y relanzar el proyecto electoral de Kirchner en la Ciudad.

Además, Scioli fuera del Senado permitiría alcanzar otro objetivo estratégico: dejar en algún senador cercano al Presidente el rol de mandatario alternativo.

A quien no parece interesarle semejante posibilidad es a Alberto Fernández, porque se niega a haber realizado la 'tarea sucia' en el PJ porteño para terminar cediéndole las mieles del poder a Scioli, su rival en el distrito.

Por eso Fernández se empeña en negar cualquier posibilidad de renuncia de Ibarra. Los tiempos de Fernández tienen que ver con el año 2007, porque precisa de espacio para construir su propia imagen en el distrito y una fuerza electoral posibile, que hoy no la tiene.

Para Kirchner, Scioli puede reunir sufragios de Macri y otros a los que no llega Macri. Pero la cuestión es muy compleja, más allá del desinterés que provoca en Alberto Fernández, y obviamente en Aníbal Ibarra.

Supone ubicar a la Ciudad de Buenos Aires en una crisis institucional porque le conviene electoralmente al Presidente. No faltan quienes advierten que lo que se avizora como éxito puede devenir en fracaso ante una clase media urbana que comienza a objetar al Presidente.

Obviamente que a Mauricio Macri no le conviene, a priori, el escenario de la intervención, y por eso en la coyuntura, y corroborando las paradojas de la política, el mejor aliado de Ibarra es Macri. Al menos no es el escenario sobre el cual se montó el acuerdo con Ricardo López Murphy y su Recrear.

También es obvio que publicar la comidilla en U24 apunta a frustrar lo que los 'pingüinos' tejen en las penumbras. Si esto se logra, la institucionalidad de la Ciudad estará asegurada.

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