Los científicos intuían desde hace 20 años que la progresiva sustitución de las células musculares cardíacas por fibras inertes desempeñaba un papel crítico en el deterioro del corazón y la aparición de complicaciones clínicas en los pacientes hipertensos.
Durante estos años, "nuestro equipo ha aportado evidencias en animales y en pacientes hipertensos de que esa hipótesis era cierta y hemos explorado algunos de los mecanismos por los que se produce".
En este sentido, quizá lo más relevante es que los investigadores desarrollaron un método para el diagnóstico incruento de la fibrosis miocárdica y demostraron que ciertos tratamientos farmacológicos no sólo la previenen, sino que además la reparan.
Ahora la confirmación de la hipótesis es notable, dado que el 30% de la población adulta mundial es hipertensa por lo que está expuesta a las consecuencias de la fibrosis miocárdica.