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Bielsa y López Murphy me divirtieron más que Petinatto, Susana y Tinelli

El autor vive con intensidad estas cuestiones de la relaciones exteriores, por haber participado de ellas. Esto hace relevante su testimonio acerca del debate, porque va más allá del periodista. El resultado fue el siguiente: POR FABIÁN DOMAN

Dejé a Petinatto, Susana y Tinelli con un dejo de tristeza. Después de meses de culos, tetas, sitcoms, reportajes supuestamente escandalosos y comedias costumbristas, me animé a poner TN para ver el promocionado debate entre el canciller Rafael Bielsa y Ricardo López Murphy.

Lo primero que quiero decir es a favor de ambos: en un ambiente televisivo y periodístico tal habitualmente denigrante para la clase política y sobre todo para los temas exteriores no solo no me defraudaron sino que hasta me entretuvieron.

De movida, hay que reconocerle un mérito especial a López Murphy. No se destacó por sus argumentos sino por algo mucho más importante en un debate: impuso el temario.

Increíblemente Bielsa se dejó arrastrar a hablar de lo que López Murphy quería. El titular de Recrear apareció como el fiscal y Bielsa como el acusado.

Desconozco las razones por las que Bielsa acepto ir a un estudio de televisión a debatir con un dirigente de la oposición. El ex jefe de la SIGEN es uno de los ministros de mejor imagen del gabinete y goza de las mieles de ser canciller: viajar, aparecer siempre en grandes eventos y hablar de temas que la gente en general conoce poco y nada.

Salvo casos excepcionales, todos los cancilleres –en la Argentina- salen mejor de lo que entran a la función pública. No por nada, la mayor parte de las encuestas lo señalan como un muy buen candidato para el oficialismo en la capital federal.

De lo que se trataba anoche, en realidad, no era de la discusión de la política exterior.

Era la presentación oficial de dos hombres que probablemente sean actores centrales de las elecciones legislativas de octubre. El pretexto fue Malvinas y la política exterior.

Lo que más me sorprendió del debate, fue que cuando se habló exclusivamente de las relaciones internacionales del país, Bielsa, lejos de aparecer firme, eludió el bulto.

Con una audacia que no sabemos cuánto le puede costar, confirmó una de las más grandes verdades de estos casi dos años de administración kirchnerista: quien toma todas las decisiones es el Presidente. Los ministros, en este caso él de Relaciones Exteriores, es tan solo un operador de esas políticas.

En lo que tiene que ver concretamente con las cuestiones internacionales, quedó claro:

> que la Cancillería no se ocupó de la aparición de Malvinas como territorio de Ultramar en la Constitución Europea con la pasión que cualquiera hubiera esperado.

> Que a Bielsa le vienen molestando más que a López Murphy las desapariciones protocolares internacionales del Presidente.

> Que de la operación china, el Canciller sabía tanto como su hermano Marcelo, el entonces técnico de la selección de fútbol.

> Y que si algún estratega electoral del gobierno vio el debate, la primera conclusión a la que habrá llegado es que la política exterior oficial debe ser borrada de la campaña electoral.

¿Por qué Bielsa no lo saco a López Murphy a otros temas más favorables al gobierno, como los logros económicos, la nueva Corte Suprema ó la memoria de los '90?

Buena pregunta para el canciller, porque su contrincante, en más de una oportunidad, le abrió la puerta para que lo haciera.

Pero, para suerte de López Murphy, todo quedó encerrado en la política exterior.

¿Por qué no se le habrá ocurrido a De la Rua nombrarlo a López Murphy canciller?

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