Chatterjee Group es una compañía inversora norteamericana que encabeza el hindú Purnendu Chatterdzhi. A ella le pertenece el paquete de control de la corporación petroquímica india Haldia Petrochemicals Ltd.
Los detalles de la operación no han sido develados por ninguna de las partes. Leonard Blavatnik, comentando la compra, sólo señaló que Access Industries "tiene experiencia en inversiones en empresas industriales, que compiten en grandes mercados cíclicos y nosotros consideramos a Basell un negocio global atractivo con hermosas perspectivas".
Como señalan los expertos en el mercado, Blavatnik es un inversor con intereses en distintos sectores. Además del activo "atractivo" en forma de Basell, en la alcancía del empresario ya existe el paquete accionario de "Sviazinvest" y además, junto con Víktor Vexelberg el señor Blavatnik es copropietario del grupo "Renova", entre cuyos activos se encuentran justamente TNK-BP y el holding SUAL. También en Kazajstán el empresario posee la mina "Bogatyr", uno de los yacimientos carboníferos más grandes del mundo.
La dimensión de la nueva operación de Blavatnik, según opinión de los expertos en el mercado, indica que la adquisición de Basell no puede considerarse como una inversión de portfolio. La mayoría de los analistas consideran la compra de este activo como una exitosa adquisición, incluso a pesar de las deudas contraídas por la empresa.
Como señala el jefe de la sección analítica de "Financial Bridge", Stanislav Kleschev, incluso si los nuevos inversores no van a inversir en el ámbito de la innovación, una empresa tan ampliamente conocida en el mercado va a reportar de todas formas un beneficio estable. "Sin embargo, si ellos consiguen poner en el mercado un producto nuevo, las ganancias pueden ser gigantescas", asegura el analista.
Entre paréntesis, para la compra de Basell existían otros pretendientes. En particular, la iraní National Petroleum Company (NPC). Su dirección el miércoles acusó a las autoridades de los EE.UU. de "métodos ilegales de presión política", que aparentemente fueron aplicados sobre los propietarios de Basell con el fin de impedir la operación con la compañía iraní. En Shell y en BASF se negaron a comentar este asunto. Sin embargo, las autoridades del Departamento de Estado reconocieron que a los representantes de la empresa realmente les fue explicado que las sanciones de los EE.UU. contra Irán prohiben a las empresas norteamericanas mantener relaciones comerciales con empresarios iraníes.
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(*) Publicado en www.gazeta.ru