"Qué bárbaro... cómo nos quieren basurear. Este Pergolini es un negro hijo de puta", apareció en el subtitulado de la sección. Solá luego negó enfáticamente este diálogo a diversos medios e incluso deslizó que tiene una relación "simpática y cariñosa" con los miembros de C.Q.C. "No digo esa palabra que me endilgan a mi. No la digo de nadie", insistió Solá quien prometió que hará revisar la cinta.
Desde el fin del mandato del presidente Eduardo Duhalde (con situaciones muy bien logradas en la era Menem, De La Rúa), C.Q.C. ha perdido aquel discurso opositor. La señora Cristina Fernández de Kirchner es constantemente piropeada por sus noteros, y el presidente Néstor Kirchner no es una "figurita" difícil de conseguir en los shows de Pergolini.
El conductor de radio y TV, cuyo oficialismo en la era K ha sido denunciado en ocasiones, ha recibido, mediante decreto presidencial y a través de la empresa 4K Holding Sociedad Anónima, la adjudicación de una licencia para explotar durante 15 años una estación de frecuencia modulada con potencia suficiente como para competir con las radios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Entonces, ¿es el insulto realmente de Solá un insulto? ¿O es un hecho que le otorga a Pergolini credibilidad para su discurso que suele estar(o estaba) construido sobre la base de frases opositoras y demoledoras?