Las dos ofertas, sin embargo, se presentaron condicionadas a la realización de modificaciones por parte del gobierno nacional en el pliego y en el estatuto de la empresa ferroviaria.
El pasado 1 de abril, finalmente, quedó abierta la etapa de adjudicación y en esta instancia el Estado desestimó la oferta de Roggio porque fue supeditada a modificaciones de condiciones centrales de los pliegos.
A diferencia de la oferta de Roggio, la de EMEPA no fue desechada, sino que quedó en estudio, porque si bien este último consorcio solicitaba las mismas modificaciones que aquél, las exigencias no fueron directamente incluidas en la oferta.
En consecuencia, la adjudicación del Belgrano está supeditada a que EMEPA desista de las observaciones realizadas y el silencio de las últimas semanas es tenido como mal presagio de que la larga y complicada licitación pueda terminar desierta.