El fideicomiso, creado en asociación con AIG Global Investment, Ricardo Romanelli (responsable de la puesta en marcha de Liberty ART) y Gerardo León (ex The Exxel Group), buscará absorber del mercado unos US$ 150 millones, para invertirlos luego en compañías con un alto potencial de crecimiento.
La idea, en pocas palabras, es colocar los certificados del fideicomiso entre AFJP, aseguradoras e inversores de banca privada, y luego con ese dinero comprar participaciones en compañías que no tienen acceso al crédito y que, con esta inyección de fondos, podrían potenciar su proceso de crecimiento.
Sin cuestionar la trayectoria de Handley es oportuno despejar los mitos.
El primero de ellos se refiere a su verdadero nombre. Handley no es ‘Richard’ Handley sino Heriberto Ricardo Handley.
A continuación los cuatro mitos más importantes que hay que aclarar, de acuerdo a la investigación realizada:
"Me retiré en 1998 cuando las diferencias con mis socios del CEI se agudizaron".
Handley nunca fue socio del CEI, sino empleado en relación de dependencia de Citicorp / Citibank, y tuvo que retirarse porque ya era un ejecutivo muy oneroso, sin tareas específicas dentro del holding.
"Fui uno de los ejecutivos más importantes de Citibank".
Hasta que renunció, a principios de los ´90, cansado de sobrecarga de trabajo y de permanentes viajes al exterior, recibió una indemnización cercana a los US$ 2 millones por 30 años de servicio en el banco estadounidense.
Luego pasó a ser ejecutivo del CEI por una gestión de Leo Werthein y Raúl Moneta ante el Nº 1 del Citi a nivel mundial, John Reed. No fue fácil porque Reed no le perdonaba (en verdad, nunca se lo aceptó) que Handley hubiese dejado a Citibank en estado total de insolvencia técnica ante el Banco Central de la República Argentina, y con una virtual intervención de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Por ese motivo, Reed dejó de atenderle el teléfono y designó en el directorio del CEI a otros ejecutivos de su confianza, cuestión de no permitirle a Handley tener autonomía.
"Compré deuda a principios de los ´90 al 15% de su valor y compré privatizadas cotizando esos papeles al 100%".
Tras el otorgamiento de préstamos por casi US$ 3.000 millones en los años finales del gobierno de Raúl Alfonsín, Citibank se encontró con una masa de incobrables que cotizaban al 10% en el mercado. Para impedir la quiebra, la Reserva Federal estadounidense permitió los denominados ‘debt to equtiy swaps’ (canje de deuda incobrable por acciones) y el City pasó a contabilizar las nuevas acciones compradas al 100% en lugar del 10% dejando un dibujo contable con graves consecuencias a futuro.
Con esos papeles el denominado ‘el Gato’ Handley compró Juncadella, Altos Hornos Zapla, el Hotel Llao-Llao y Celulosa Argentina. Estas adquisiciones terminaron en un fracaso, especialmente Celulosa, que le costó al City casi US$ 1.000 millones de pérdida adicional gracias a la’ inspiración’ de Handley convencido por su amigo Carlos Sergi (y menos mal que no cobró el resarcimiento que buscaba el abogado Ernesto Galante, quien afirmaba que había elaborado el ‘negocio’ para Sergi).
El único gran negocio de las privatizaciones fue el de Telefónica de Argentina, realizado en casi US$ 3.000 millones tres años después del retiro de Handley. La iniciativa de participar en las telecomunicaciones fue de otro socio de CEI Citicorp Holdings, Raúl Moneta, quien fue designado director internacional de la empresa con sede en Madrid por Juan Villalonga.
El negocio de las telecomunicaciones llevó al de la TV por cable (debido al supuesto de la ‘convergencia telemática’). Ingresó a Multicanal, sociedad de Grupo Clarín. CEI atrajo a Telefónica a esa inversión; más tarde ambos se enfrentaron a Grupo Clarín, deshicieron su posición en Multicanal y pasaron a Grupo CableVisión, con el 50%; además de controlar Torneos y Competencias y Editorial Atlántida, lo que inició el fallido Grupo Atco.
Luego, cuando Handley se retiró y Citibank / Citigroup y los Werthein cedieron posiciones a favor de Hicks, Muse, Tate & Furst, CEI terminó desprendiéndose de todos sus activos menos las acciones en Telefónica y –ya retirado Juan Villalonga de la empresa española- Grupo Telefónica se quedó con CEI para reordenar su presencia en el mercado local ya que desapareció Telefónica de Argentina y Telefónica Internacional.
"Decidí volver por última vez".
En realidad, Handley decidió volver por tercera vez. La primera fue en 1999 cuando hizo todo lo posible para retornar al CEI aprovechando la situación judicial por la que atravesaba Raúl Moneta.
Por entonces, trató de tomar distancia de su amigo y ex compañero de colegio San Jorge, en declaraciones públicas contrarias a las que habían formulado, entre otros, los empresarios Franco Macri, Leo Werthein, Thomas Hicks, Juan Villalonga, Oscar Vicente, Carlos Ávila, Eduardo Escasany y Enrique Crotto. A pesar de casi sostener que nunca había conocido a Moneta, su intento de retorno fracasó.
La segunda vuelta la concretó de la mano de su entonces amigo y ex compañero en Citibank, Carlos Fuks, con quien se asoció en el Banco Meridian, dedicado a las tarjetas de crédito y a la banca minorista.
A pesar de los esfuerzos por mostrar un abultado currículo-vitae, el Banco Central de la República Argentina nunca aprobó las solicitudes presentadas por Handley.
Sus ex socios del Meridian todavía recuerdan los momentos de zozobra vividos por el default de Ricardo alias el ‘Gato’, quien nunca integró en tiempo y forma el aporte de capital que había comprometido en una suma ínfima dada la magnitud futura del proyecto.
Finalmente, Fucks lo mandó nuevamente al llano, tras estimar en más de US$ 1 millón los gastos de representación y honorarios derivados de la última aventura financiera de Handley.
Si la tercera es la vencida, habría que preguntarle a Víctor Savanti, de Loma Negra, y a Mario Vázquez, hoy de Telefónica, si recomiendan invertir en Argentine Recovery Fund (ARF) y por cuántos millones.
Mientras tanto, Handley espera feliz su nueva paternidad a los 62 años con su joven ex secretaria.
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