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Los "chanchos" de la política en su año

El escritor y ex embajador de la Argentina en Portugal, Jorge Asís, escribe como siempre con su estilo irónico y mordaz sobre el escenario político que se presentará en 2007, año en el que se realicen las próximas elecciones presidenciales. Asís hace, desde su sitio www.jorgeasisdigital.com, especial hincapié en su ex compañero de fórmula presidencial Adolfo Rodríguez Saá.

Las próximas elecciones presidenciales se celebrarán en el 2007, en la plenitud del Año del Chancho. Y los Chanchos políticamente mejor posicionados en la Argentina hoy son Alberto Fernández y Mauricio Macri (ambos Chanchos de Tierra de 1959). Y nuestro aspectado de hoy, don Adolfo Rodríguez Saa.

Voluptuoso, epicureano, empecinado y ciertamente ambicioso, el Presidente Adolfo Rodríguez Saa, alias Turismo Aventura, es un Chancho de Fuego, de Leo, acaso del 25 de julio de 1947. Por lo tanto todo indica que el hombre aspirará nomás a insistir con su candidatura presidencial. Tendrá entonces sesenta años. Y previsiblemente contará con la potencialidad zodiacal china a su favor.

Podrá experimentar un sorprendente crecimiento político. Incluso, hasta podría asegurársele ciertos atisbos de revaloración.
Pero -una lástima- no le va a alcanzar.

Probablemente, en el fondo, a esta altura de su trayectoria el Adolfo se conforme con la sensualidad de saberse en el camino. Con sentirse en carrera. Y por más que intente insuflarle cierta mística a sus seguidores, sospecha que nunca podrá llegar triunfante a la meta. Es decir, a la presidencia que sin embargo pudo alcanzar en los epílogos claudicantes, tan oscuros como retrógrados del 2001.

Precisamente aquella llegada marca el punto culminante de su carrera. Una semana caliente de diciembre que conmovió a Buenos Aires.

Sin embargo, desde el sainete implacable de Chapadmalal, en adelante, el Adolfo debe registrar el turno invariable del ocaso.
O la declinación. Con la sensación amarga del tanguero dolor, por lo que pudo haber sido.

Nuestro Chancho de Fuego permanece entonces en el medio. Entre dos alternativas ingratamente tristes. Entre lo que puede merecer por sus atributos y proyecciones, con las limitadas posibilidades del escenario real.

Porque, en definitiva, gobernar San Luis puede quedarle chico.
Y presidir la Argentina se convierte en una ambición excesiva. Que le queda grande.

Su imagen persiste injustamente prisionera de aquella euforia parlamentaria por el default.

Semejante instancia demencial de finales del 2001 fue construida por un delirio colectivo que su sonrisa privatizó. La candidez brillante de su mirada acaparó mediáticamente el bochorno exclusivamente para él. Y quienes en su oportunidad se pusieron de pie para aplaudirlo, hoy sacan número para tomar distancia y olvidarlo. Y aplauden a Kirchner por la salida supuestamente triunfal del default.

La ceremonia funciona, en cierto modo, con el sello definitorio de aquella mítica quema del cajón de Herminio Iglesias. Fue en marzo de 1983. Año del Chancho de Agua.

A propósito, Herminio Iglesias es una Serpiente de Tierra, de 1929. Y de aquel incauto incendio, jamás se pudo políticamente reponer.
Cualquier espontáneo de mis discípulos que suponga conocer de astrología china, sabe que la Serpiente y el Chancho son oponentes. Es decir, naturalmente antagónicos.

Curiosamente Herminio Iglesias, la Serpiente, quemó aquel torpe ataúd durante el Año del Chancho de 1983.

Y paradójicamente fue durante el 2001, Año de la Serpiente de Metal, en que el Chancho, Rodríguez Saa, anunció la suspensión de pagos que enardeció aquel facilismo de la impune popular.

De manera que el sujeto estudio de nuestra prospectiva, Adolfo Rodríguez Saa, arribó de carambola a la presidencia de la Argentina exactamente en el año en que se encontraba más desguarnecido y vulnerable. Produce entonces aquella escena liminar en el momento de su máxima debilidad astral.

Por lo tanto, tampoco es casualidad que en el 2001 le caiga a Eduardo Duhalde la ficha de la presidencia que tanto supo trabajarse.
Y lo que son las casualidades, Duhalde es una Serpiente de Metal, de 1941.
Téngase en cuenta que Duhalde estaba en el 2001 con sesenta años.
Como Rodríguez Saa estará en el 2007. En el año que coinciden su animal y su elemento.

Caben entonces para Rodriguez Saa las generalidades del Chancho que se podrán encontrar en cualquier librito sumario de los que no me atrevo a recomendar. Ciertas complicaciones inexorables durante el presente Año del Gallo, y una inquietante onda algo desfavorable en el próximo, el 2006, que es el Año del Perro. Aguantará.

Por lo tanto su lineamiento político estratégico parece, a primera vista, razonable.
Sin gran esfuerzo, el Adolfo tiene la senaduría asegurada en el 2005.
Y el cambio de cámara le permitirá abandonar, sobre todo, la agobiante diputación que en el fondo debe despreciar. Acaso porque representa la escenografía de su instante cumbre y su simultánea acotación
De todos modos cuesta que se resigne el Chancho y pueda alguien convencerlo que el tren ya pasó por su estación. Que ahora crece el pasto en los andenes. Y que hasta levantaron el ramal.

No obstante, el Adolfo insistirá en el 2007. Aunque lo aguarde, con el rostro descubierto, una nueva derrota. Salvo que la lectura providencial de esta prospectiva le permitan ahorrar su tiempo, acaso para dedicarlo a los placeres furtivos de la sensualidad.

Por último, el acuerdo programático "Almacén de Paseo Colón"(*), que transitoriamente lo une al presidente Menem, Caballo de Metal, funcionará, a más tardar, hasta marzo del 2007.

(*) Acuerdo apoyado por "quienes tienen perdida la fe".

Próximos Chanchos para aspectar:
Mauricio Macri y Alberto Fernández, coincidentes astrológicos del 59.

En preparación, prospectivas chinas de Kirchner, Fernández de Kirchner, López Murphy, Carrió, Hadad, Sobisch, Aníbal Fernández, Bielsa, Duhalde, González de Duhalde, Ibarra, Rico, Magnetto, Terragno, Reutemann, Puerta, Menem, Zamora, Patti, Moyano, Romero, Chávez, Alfonsín, De la Sota, Grondona, Bush, Lula, etc

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