Dos centrales como los que hay que tener en el fútbol actual. Ganso mostró a cuenta gotas algo de fútbol, lo mismo que Neymar. No mucho. Aunque empezaron a verse en el partido. Alexandre Pato tuvo una clarísima a los 36' pero Justo Villar se la tapó con la mano izquierda. Fue una gran jugada de Brasil. Bien a lo Brasil. Toque y toque de primera y casi gol. Se veía venir.
El gol comenzaba a merodear el arco de Villar. Y así fue. A los 38', Jadson (que ocupó el lugar dejado por Robinho y que no estaba jugando bien) clavó un derechazo rasante y cruzado desde afuera del área y le dio la ventaja parcial a Brasil que terminó antes del descanso como único dueño del partido. A todo esto, Paraguay estaba lejos de ser aquel que había comenzado con muchas ganas y concentración.
Para el segundo tiempo, Manezes, dispuso un cambio. Afuera Jadson (autor del gol) por tener una amarilla (le perdonaron otra y le salvaron la vida en la primera parte) y adentro el conocido Elano.
Paraguay salió a jugar más decidido. Tal como sucedió en el comienzo del partido. Un poco por la necesidad de revertir el resultado y otro tanto por el shampoo que habrá realizado a sus jugadores Martino en el vestuario. Seguramente, se empezaba a abrir el partido. Algo que en general, siempre le conviene más a Brasil. Ellos con espacios...
Y se empezó a dar ese partido. Los avances de Brasil de contragolpe podían convertirse en peligrosos pero Paraguay golpeó a los 10'. Aquel Estigarribia que se había impuesto en el comienzo del partido por la banda izquierda, hizo un jugadón y metió un centro que fue aprovechado por Santa Cruz para meter el 1-1. A barajar y dar de nuevo.
Brasil sintió el golpe y perdió un poco la calma. La voluntad de pasar de nuevo al frente del marcador en poco tiempo, hizo que Paraguay encuentra más espacios para sus avances. Brasil se descontroló un poco porque no se esperaba ese empate justo en ese momento del partido. Fue justo cuando pareció que Brasil podía sentenciar con alguna contra. Lo bueno de todo esto fue que el juego se hizo incierto y las acciones ganaron en emoción.
A los 20', un muy displicente Neymar, se perdió un gol cantado tras buen pase de Ganso. El delantero de Santos enfrentó al arquero Villar (se comenta que ya arregló con Estudiantes) sin convicción y Brasil pagó doble en la jugada siguiente. De esa acción, salió un ataque paraguayo. En la jugada falló Alves, Santa Cruz se la pasó a Haedo Valdez, y de rebote puso el 2-1. Brasil se metió en serios problemas por no definir sus jugadas de ataque.
Lo de Neymar, Brasil lo pagó caro. Esa liviandad de sobrar la jugada para definir (ya le pasó con Venezuela) no se puede permitir en un fútbol tan competitivo y parejo como el que están mostrando estas selecciones. Cuando el rival está boqueando hay que liquidarlo, ¿no Brasil?.
Encima, Paraguay se comió el tercero a los 37', una conquista que hubiese sentenciado el partido. Y esto también Paraguay lo iba a pagar más que caro.
El ataque paraguayo no tuvo precisión y Haedo se privó de anotar el tercero cuando estaba solo debajo del arco. Sus compañeros lo asistieron mal. La imagen de Brasil en el final fue de impotencia. Pero tuvo suerte.
Es más, Menezes decidió sacar a Neymar que no volvió a jugar un buen partido. Y acertó cuando uno menos lo esperaba. Fred, tomó una media vuelta luego de un buen pase del intermitente Ganso, y le dio el agónico empate a Brasil que deja el grupo abierto.
Esto fue así, para sintetizar: Brasil lo ganaba y lo pudo rematar, pero perdonó y pasó a perder 1-2. En este momento, Paraguay pudo haber anotado el tercero pero también perdonó. No hace falta decir que pasó después en el final.
Un vieja enseñanza: Las oportunidades hay que convertirlas en gol porque después todo se paga. Vibrante empate. Lo tuvo Paraguay pero Brasil tiene estas cosas.... ¿Vio?.