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Beber alcohol aumenta el riesgo de Sida en relaciones con sexo oral

La relación entre consumo de alcohol y Sida es conocida, ya que bajo las influencias del primero tienden a relajarse las prácticas de sexo seguro. Sin embargo, una nueva publicación vuelve a relacionar el VIH y el alcohol de forma más directa: una cantidad equivalente a una cerveza es capaz de afectar a las células de la boca facilitando la entrada del virus, según informa El Mundo Salud.

El sexo oral ha pasado a ser una práctica habitual por la aparente seguridad que proporciona cuando no se conoce la historia de riesgo de la pareja. Es menos íntimo, más rápido y, en condiciones normales, las posibilidades de contraer el Sida a través de esta modalidad son muy reducidas. Algo que,desde luego,no ocurre con otras enfermedades de trasmisión sexual como la gonococia, el herpes o la lúes.

Sin embargo, nuevas investigaciones en el campo de la trasmisibilidad del VIH podrían llevar a replantear la seguridad del sexo oral.

Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (USA)han realizado un ensayo, publicado en la revista Journal of Acquired Immune Deficiency Syndrome', donde se ha evaluado los efectos del alcohol sobre las células epiteliales que recubren la cavidad oral.

Para llevar a cabo esta investigación, se cultivaron en el laboratorio células que recubren el interior de la boca. Este cultivo fue expuesto a distintas concentraciones de alcohol durante 10 minutos. A continuación se añadieron al cultivo celular partículas virales de una cepa de VIH que había sido manipulada.

La modificación había consistido en añadir una tinción especial de fluoresceína para facilitar la identificación de las células que fuesen infectadas, que tomarían una coloración verdosa. Por lo demás, el VIH que se añadió era idéntico al encontrado fuera del laboratorio.

A partir de unas concentraciones de etanol del 4%, aumentaba claramente la capacidad del VIH para infectar las células del epitelio bucal. Esta cantidad de alcohol es equivalente a la que se ingiere al tomar una cerveza, por lo que puede decirse que una noche de 'marcha' nos sitúa claramente en desventaja a la hora de enfrentarnos al VIH.

Conviene a partir de ahora no confiar en la falsa seguridad del sexo oral intempestivo, sobre todo cuando va asociado a la toma de alcohol.

Aunque no se sabe exactamente cómo ejerce su efecto tóxico sobre las células para permitir la entrada del virus, sí parece claro que alcohol y sexo componen una combinación muy arriesgada cuando se añade VIH al cóctel.

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Publicado por El Mundo Salud.

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