Joaquín Morales Solá anticipa que, al igual que en las negociaciones con China, Lavagna no acompaña la idea de Néstor Kirchner de ruptura total e inmediata con el FMI. Otra vez el Presidente no cuenta con su ministro de Economía: "(…)La idea de Kirchner es de Kirchner, aunque tanto Lavagna como el jefe del Banco Central, Martín Redrado, comparten el trazo del proyecto. Pero los dos jefes de la economía tienen otros puntos de vista sobre la negociación con el Fondo. Lavagna cree que será inevitable alguna clase de acuerdo con el organismo mientras exista una deuda, aun cuando el gobierno decida pagarle puntualmente los vencimientos. Promueve esa vía. El proceso de cancelación podrá ser más o menos rápido, pero nunca será súbito. No hay plata para eso, y ya se descartaron los prestamistas bonachones. La plata saldrá de aquí. Nunca será fácil deshacerse de cadenas tan viejas. (…)"
Mariano Grondona insiste en lo que Lavagna niega: que el ministro es un adversario político futuro de Kirchner, pero advierte que no es imprescindible y que, más bien, carece de respuestas para la Argentina que viene: "El segundo favor que le debe el peronismo a Lavagna es la victoria de Kirchner. Cuando éste se lanzó al ruedo de la carrera presidencial, su porcentaje de apoyo era mínimo hasta que anunció que mantendría en su puesto al ministro de Economía de Duhalde. Fue entonces y sólo entonces que las encuestas de Kirchner comenzaron a subir porque, animados por la reactivación en curso, los votantes no querían cambiar de caballo a mitad del río. (…) El hecho es que, cuando Kirchner lo "heredó", el ministro exhibía dos caras como el dios Jano. Una, la del técnico casi providencial. La otra, la del rival de Kirchner en dirección de 2007".
¿Se ha vuelto Lavagnadependiente la Argentina de Kirchner? Quizá lo sea aún por un tiempo, mientras no sanen del todo las heridas de 2002. Pero, para pensar que también lo será más adelante, cuando esas heridas cicatricen, habría que suponer que, además de ser un maestro de la coyuntura, el ministro posee las claves de nuestro futuro económico en el largo plazo. Esto es por lo menos discutible. Como lo demostró su reticencia ante la apertura china, como también lo muestran las dificultades comerciales que estamos teniendo con Brasil, la filosofía del ministro es proteccionista. Lavagna es, en tal sentido, un representante tardío de los años ‘80, cuando sirvió bajo Alfonsín. Pero el proteccionismo que, unido a la prolongación sin término del default , nos sirvió bien durante el corto plazo porque, destruido el crédito externo, no teníamos otro camino que "vivir con lo nuestro" (…)"
Joaquín Morales Solá concluye planteando una imagen patética de Kirchner negociando en su intimidad con España como único interlocutor ante USA y el FMI. Otra vez la imagen desolada que lució ante China: "La idea de tomar distancia del Fondo es tan cardinal que el Presidente echó mano de la influencia de su propia esposa y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dos de sus más cercanos consejeros políticos. Ambos han viajado a España para, entre otras cosas, pedirle Rodríguez Zapatero que interceda ante Rato. La relación de Rodríguez Zapatero no está bien con Rato, ni con el partido político de Rato, ni con el gobierno de Washington, patrón final del Fondo.
Además, Madrid no apoyará esa idea sin poner antes a salvo a sus empresas. La senadora Kirchner y Fernández no podían recalar en España sin llevar algo a cambio. Metieron en sus valijas las primeras decisiones sobre una eventual normalización de la relación entre el gobierno y las empresas de servicios públicos, una prioridad esencial de la administración española (…)".
------------------------
Más info.:
http://www.lanacion.com.ar/opinion/Nota.asp?nota_id=662443