A modo de ejemplo, el informe indica que tolerar los niveles actuales de malnutrición infantil se traducirá en pérdidas de productividad e ingresos durante la vida de esas personas que ascenderá a entre US$ 500.000 millones y US$ 1 billón es en su valor actual.
Por el contrario, la FAO hace hincapié en los beneficios que produciría invertir los recursos necesarios para luchar contra el hambre, ya que cada dólar invertido para hacer frente a este problema "puede multiplicarse por 5, e incluso por 20 veces, en beneficios".
La FAO deja lugar a la esperanza en su informe, asegurando que aún es posible alcanzar los objetivos fijados en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, respecto a la reducción a la mitad para el año 2015 del número de personas que pasan hambre en el mundo.
Así, apunta que más de 30 países que incluyen casi la mitad de la población del mundo en desarrollo "no sólo han ofrecido pruebas de que un rápido progreso es posible, sino también lecciones de cómo lograrlo", ya que en los años 90 consiguieron reducir en un 25% el número de personas que sufren hambre.
Este grupo de países está formado por Angola, Benín, Birmania, Chad, Chile, China, Costa Rica, Cuba, Gabón, Ghana, Guinea, Guyana, Ecuador, Emiratos Arabes Unidos, Haití, Indonesia, Jamaica, Kuwait, Lesotho, Malawi, Mauritania, Mozambique, Namibia, Nigeria, Perú, República del Congo, Siria, Tailandia, Uruguay y Vietnam.
El informe de la FAO subraya en ese sentido que se pueden lograr rápidos avances en la lucha contra el hambre mediante la aplicación de una "estrategia de doble vía, que ataque al mismo tiempo las causas y las consecuencias del hambre y la pobreza extrema".
La 1ra. vía incluiría las intervenciones destinadas a mejorar la disponibilidad de alimentos y los ingresos de la población pobre, "fortaleciendo sus actividades productivas". "La segunda vía engloba los programas selectivos destinados a facilitar un acceso directo e inmediato a los alimentos para las familias más necesitadas", señala el informe.
Finalmente, para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de la Cumbre Mundial de la Alimentación la FAO recomienda a los países que adopten "programas a gran escala para promover principalmente la agricultura y el desarrollo rural, de los cuales dependen los medios de subsistencia de la mayoría de las personas pobres y que pasan hambre.