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Sigue la operación de prensa para reconciliar a K y Lavagna

Luego del papelón de China llegó el papelón de la deuda: mal Néstor Kirchner y mal Roberto Lavagna. La crisis, además, fue acompañada por los visibles problemas que tiene la economía con una presión salarial que será insostenible en el mediano plazo. ¿Son los bonistas los que provocaron la crisis entre Kirchner y Lavanga? Pamplinas. Y, además, esto no ha terminado.

Jorge Remes Lenicov estaría inhabilitado en un país 'normal' pero en la Argentina insólita es embajador ante la Unión Europea y, además, habla. Fue el inexperto devaluador, el hombre que fracasó con su pesificación asimétrica que le robó el dinero a millones de argentinos, y debió huir a un destino diplomático europeo, quien comenzó a afirmar que la crisis entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna era inventada por los bonistas.

Patrañas. A este paso, cuando llegue la crisis provocada por el exterior no será por los bonistas sino por los gobiernos de los países del G-7 y resultará insoportable, si el Gobierno argentino no reflexiona y comprende las limitaciones de la civilización actual, con las intervenciones preventivas y el temor a los países no viables o los estados fallidos.

Hoy los periodistas argentinos deberían estar preguntándose si la Argentina puede convertirse en un 'estado fallido' o cómo hacer para que la Argentina no se convierta en un 'estado fallido' y, entonces, en un peligro para los países que imponen sus usos y costumbres a la civilización dominante.

Pero no, la prensa del sábado 4 se encuentra abundante en explicaciones de que Kirchner y Lavagna nunca se cuestionaron, tonterías que no son serias para quienes tienen un liderazgo en la opinión pública y, por lo tanto, una responsabilidad.

De todos modos, es muy interesante, en su fina ironía, lo que desliza Mario Wainfeld, en Página/12. Wainfeld es un periodista de trayectoria, con quien se pueden mantener diferencias ideológicas pero no se puede negar que es un profesional de la comunicación, más allá de sus diferencias con Julio Nudler que llegaron a los medios.

Wainfeld escribió: "(...) Fue poco antes de que dieran las diez (como en la canción de Joan Manuel Serrat pero de mañana) cuando Lavagna llegó a la Rosada. Se encontró con Fernández y muy pronto se sumó el Presidente. Kirchner se apartó un par de veces para hablar por teléfono respecto del conflicto de los telefónicos, que lo obsesiona y se retiró alrededor de las 11 porque tenía un acto en La Matanza.

Fernández y Lavagna siguieron hablando hasta el mediodía. Allegados a ambos ministros (aunque muy interesados en destacar el carácter pacífico, "de rutina" y constructivo del encuentro) reconocieron que ahí se cruzaron algunas chispas de las polémicas que los enfrentan.

Los voceros oficiales fueron muy parcos puestos a munir datos del encuentro que se prolongó hasta el mediodía. "Una reunión de trabajo, para mirar para adelante" sintetizó uno de los circunstantes, haciendo gala de parquedad para cifrar un buen tiempo de intensa labor. Su laconismo no tributó a la falta de información sino a una marcada intencionalidad política. El anhelo era transmitir una idea: todo es normalidad, los conflictos al interior del gabinete nacional son, básicamente, un invento mediático.

Según un funcionario muy cercano a Lavagna todo tiene un aire de déjà vu. (...)"

Pero Wainfeld señaló: "Lo que no se enfatizó ayer (pero sí se machacó y sobreactuó en los días precedentes) es que el malestar y la bronca interna existieron y existen. Ni que sigue sin terminar de resolverse uno de los hechos que originó la crisis de gobierno: la falta de designación del banco que hará de agente de colocación del canje de deuda".

De todos modos, no faltó la tontería en el análisis: "Cerca del Presidente y del jefe de Gabinete se coincide en este relato, el de denunciar a cierta "derecha económica" que mete la cola para desestabilizar al gobierno y sacar ventaja en el tramo final de la negociación con los acreedores privados".

El diario Clarín se sumó a la presentación mediática de que el amor existe en el Ejecutivo Nacional.

Pero, ¿acaso Clarín, como muchos otros medios, no dijo que habría una lluvia de dinero desde China sin creer que realmente eso se produciera? El punto es que los medios no siempre cuentan lo que saben ni lo que opinan sino que, a menudo, son condicionados por intereses que influyen sobre los ejecutivos del medio y estos presionan a los periodistas.

El relato de Clarín fue: "El presidente Kirchner se reunió ayer con Roberto Lavagna después de días de versiones sobre el alejamiento del ministro de Economía. Fuentes del Gobierno dijeron que el encuentro fue positivo. La reunión sirvió para bajar la tensión de los últimos días y ha sido en sí misma otro gesto de respaldo presidencial a Lavagna. Pero sobre todo refleja la necesidad del Gobierno de recuperar la cohesión interna ante nuevas complicaciones con el calendario para el canje de la deuda.

Lavagna estuvo más de dos horas ayer a la mañana en la Casa Rosada, de las que compartió unos 40 minutos con Kirchner en el despacho presidencial. El tema excluyente fue el canje.

También estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con quien se quedó el ministro la mayor parte del tiempo, y durante un tramo, el sectretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini.

El Presidente se retiró para asistir a un acto en La Matanza con el intendente Alberto Ballestrini, en el que reclamó a los empresarios: "Aprendan la lección de la historia. No hay país para todos cuando sólo crecen algunos".

Al igual que Página/12, Clarín explicó: "No trascendieron detalles de lo conversado en la Casa Rosada. Pero fuentes del Gobierno indicaron que durante la reunión hubo una admisión de errores en ambos lados de la mesa sobre lo que ha terminado siendo una pelea por espacios de poder".

Joaquín Morales Solá, quien estuvo a solas con Lavagna el día jueves, escribió: "(...) Pasado mañana, el presidente Néstor Kirchner firmará, si la burocracia es puntual, el decreto más voluminoso que haya suscripto hasta ahora. Se trata de la autorización definitiva del Gobierno para que Lavagna ejecute la operación del canje de la deuda. El decreto contiene el prospecto definitivo de la oferta argentina, el mismo que ya se envió a la SEC norteamericana. El decreto tendrá 450 páginas.

Aunque todas las expresiones oficiales preferían el silencio en la tarde de ayer, la firma de ese decreto tendrá la inevitable lectura de un respaldo político del Presidente a su ministro y de un apoyo definitivo a la propuesta para salir del default (...)".

Agregó: "El proyecto de decreto llegó a la Casa Rosada el miércoles último y ayer ya había atravesado, con suerte, los organismos de control de la administración, como la Sigen y la Procuración del Tesoro. Lavagna llevaba ayer, personalmente, la última gestión ante la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia para hacerle los retoques finales al proyecto. Luego, sólo restaría la firma de Kirchner".

Sin embargo, algunas cuestiones a tener en cuenta:

1. El Bank of New York sigue ausente del proceso argentino.

2. Las autoridades argentinas aún no encontraron otro banco.

3. Existe el malestar de varios gobiernos que fue visible durante la reunión del G-20.

4. La Argentina ha decidido oponerse a diversas iniciativas de USA en la región cuando le pide ayuda al Gobierno de USA para resolver su situación de default.

5. Se avecinan nuevas medidas contra la Argentina deudora en el juzgado de Thomas Poole Griesa.

6. Se mantienen los problemas visibles con los gobiernos de Italia, Alemania y Reino Unido.

7. No puede ignorarse la influencia histórica del Bank of England y las autoridades económicas británicas sobre la industria financiera global.

8. Hay ciudadanos argentinos listos para testimoniar ante el juzgado de Griesa acerca de cómo su patrimonio ha sido violado por el Gobierno argentino. La prensa internacional cubrirá esos eventos.

9. Cayó muy mal en Bank of New York las referencias a que la diferencia con el Gobierno argentino era una cuestión de 'fee' y que aceptarían si había un pago 'en negro' o extraoficial.

10. En general, la impericia sigue siendo la característica dominante del proceso negociador argentino, se coincide en el exterior.

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