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"De Vido por la boca muere"

A continuación, la opinión de un usuario sobre las declaraciones del ministro de Planificación, Julio De Vido, quien habló sobre las empresas de servicios públicos.

Señor Director:

Según nos ilustra U-24 el ministro De Vido afirmó que las empresas concesionarias de los servicios públicos "tienen que basar su rentabilidad en las estructuras de costos endógenos que tipifican su
funcionamiento" añadiendo que "el otro aporte que deben hacer estas
empresas es que, a calidad y precios internacionales, deben comprar en el mercado local sus insumos". Sus palabras llevaron a mi memoria el conocido refrán de que "El Pez por la boca muere".

La primera reflexión lleva consigo la afirmación conocida por todos nosotros y sostenida por la Unión Industrial Argentina en el sentido de que debe prevalecer el compre argentino. Pero la segunda reflexión, vinculada a la primera es que por cierto los productos que se industrializan en nuestro país deben gozar de "calidad y precios internacionales", tal como lo pide De Vido.Creo que en el remoto caso de que así sucediera, no tendrían ningún inconveniente los concesionarios en surtirse de sus insumos en el mercado local.

Pero es del caso precisar que por lo general, y ésto el ministro ni lo ignora ni lo debe ignorar, todos los productos que se fabrican en nuestro país no gozan de un status apto como para serle reconocida esta calidad. De allí la pertinacia de los empresarios en ser protegidos por el Estado. Ese mismo Estado que afirma que maniobras empresariales como las de los chinos son dignas de un mercado libre y competitivo, cuando todos sabemos que no es así. Creo avizorar que el señor ministro tiene un errado concepto de la libertad de mercado e ignora, de hecho, que las naciones mas desarrolladas del Planeta y las que aspiran a un desarrollo de similar o menor categoría, han ingresado en un sistema que él y sus camaradas de ruta se han ocupado en criticar tenazmente.

Ahora al frente del timón del Estado, se da cuenta que una cosa es criticar como juegan en el partido y otra muy distinta es jugarlo. Es tan aventurado en sus manifestaciones el señor De Vido que incluso llega al papelón de pretender engañar dolosamente a sus conciudadanos. En efecto, pretende que las concesionarias de los servicios públicos bajen sus costos de explotación para de este modo no tener que acudir al aumento de sus tarifas que, como bien lo dice, repercuten en toda la población y muy especialmente entre las capas mas pobres de la población. Pero nos oculta este altísimo funcionario de Estado que sus sabios consejos no son seguidos por el propio Estado en cuya administración colabora.

Si el Estado Argentino racionalizar sus gastos, me adelanto a decir que no significa despedir a nadie, estaría en condiciones de bajar los elevadísimos impuestos que cobra a la población toda, entendamos bien de una buena vez por todas, tanto los ricos como los pobres, todos pagamos estos impuestos, que no van a parar a los bolsillos de la gente mas necesitada, ni sirven para financiar planes estatales tendientes a conseguir una mayor productividad -mala palabra para estos burócratas- sino que sirven para poder abonarles sus altísimos sueldos a los funcionarios estatales o para ser dilapidados en proyectos faraónicos, como el caso del Museo de la Memoria cuya inoportunidad pasó por alto el presidente de la Nación, quien caprichosamente desea concretarlo pasando por alto la situación gravísima que padecen grandes capas de la población argentina. Revela de esta forma que no tiene la menor idea del sufrimiento que padecen millones de sus conciudadanos ni de las prioridades
que deben tener quienes administran el País. En suma el ministro De Vido, de acuerdo a sus palabras me hacer recordar al célebre y festejado "Maestro Ciruela".

Pretor.

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