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"Cuando un militar declara tiene dos opciones: morir como un cobarde o morir como un valiente"

A continuación, la opinión de un usuario y oficial del Ejército, quien remitió una carta a los integrantes de su promoción del colegio militar, en razón de la detención de un compañero.

(Reproducimos el fragmento de la carta del oficial enviada a sus compañeros).

Antes que nada, pienso que no habrá ninguna chance de que tengamos éxito si no afrontamos esta ofensiva con:

- espíritu de cuerpo

- mentalidad de guerra

1. En toda reunión a la que voy, alguien me pregunta qué le conviene declarar cuando lo cite un juez federal.

La verdad, que hasta me enternece la ingenuidad y bonhomía que caracteriza al hombre de armas.

No advertimos que cualquiera sea la defensa jurídica, nada de lo que uno diga habrá de cambiar la suerte política de la venganza.

Y yo hago esta reflexión: si un juez cita a algún camarada a declarar, el militar imputado debe saber que sólo tiene ante sí dos opciones: morir como un cobarde o morir como un valiente.

Porque tratándose de una agresión política, no hay maniobra jurídica que valga, ni ningún descargo que exonere culpas (culpas que, por otra parte no son tales, ya que la victoria en el campo de batalla es un mérito, no un demérito).

2. Sugiero poner de manifiesto que está siendo juzgado por decisión del enemigo e, incluso, hasta decir que se considera un prisionero de guerra.

En tal carácter, invocando las Convenciones de Ginebra (del 12 de febrero de 1946, decreto/ley 1442/56), limitarse a decir el nombre, grado, número de IAF y situación de revista. Porque cada camarada que es puesto a disposición de un Juez, en realidad lo es en carácter de "prisionero de guerra".

Se debe hacer reserva de agotar la vía recursiva hasta llegar a la Corte Interamericana de DDHH (art. 33, Pacto de San José de Costa Rica) y hasta el Comité de DDHH de la ONU (art. 28 del Pacto Internacional de derechos Civiles y Políticos y art. 1 del Protocolo Facultativo de dicho Pacto).

Se debe dejar constancia de la naturaleza ideológica y política del "enjuiciamiento" y del perfil marxista del PEN, pudiendo incluir una breve reseña de las pautas que se tienen que considerar para calificar de esa forma a los actuales gobernantes (hay un artículo de opinión muy bueno y demostrativo, suscripto por Mariano Grondona y publicado en la Nación de los domingos de hace más o menos un mes, dedicado a la "Corte setentista") sugiero ir juntando todo tipo de recortes y publicaciones afines con la demostración de pertenencia ideológica que se pretende invocar para descalificar a los jueces como administradores imparciales de Justicia.

3. Sugiero, también, que las "Promociones" afectadas se reúnan o federen y conformen una ONG, con personería que reconozca como objeto principal el esclarecimiento de las responsabilidades políticas en la actual persecución que sufren las instituciones armadas.

Es muy importante conseguir conformar esto porque advierto que los programas de estudio a que son sometidos los jóvenes en la actualidad, directamente mienten, estableciendo una cultura anti-militar y, por carácter transitivo, anti-"toda-forma-de-autoridad", lo que también va en desmedro de la autoridad paterna y de la unidad familiar, lo que es gravísimo (sobretodo si consideramos que este tipo de políticas educativas ya datan de hace 21 años, con lo que debemos aceptar que por lo menos dos generaciones de chicos ya fueron engañados y desinformados)

4. Sería un orgullo que fuera la Promoción 98 la que diera el puntapié inicial y lanzara la convocatoria a las demás promociones para enfrentar el problema.

5. Yo, en lo personal, no he hecho más que escribir artículos de doctrina, incluso para satisfacer pedidos de abogados defensores que la necesitaban para "citarla" en apoyo de sus alegaciones.

Pongo a disposición de todos, todo cuanto he escrito. Pero es jurídico, no político. Y por eso, estoy convencido que en esta coyuntura no va a servir para nada.

También tomé conocimiento, que la Fuerza "no tiene" presupuesto para pagar abogados particulares. Yo quiero decirles que – salvo contadas excepciones – no es necesario. Los defensores oficiales son muy buenos, tienen gimnasia forense; están actualizados y son gratuitos (es decir, no se les deberá ningún favor).

Igualmente, para aquellos camaradas que no compartan lo que aquí sostengo, y piensen que en nuestro actual sistema encontrarán Justicia, quedo abierto a todas las consultas que necesiten hacerme.

Pero insisto, soy escéptico (re-escéptico). No es jurídica la solución.

Espíritu de Cuerpo y mentalidad de guerra.

¡Fuerza Harsich!.

Un abrazo.

Un usuario.

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