El caso del Tibet me resulta particularmente notable. La progresía vociferante que se alza para protestar por cualquier causa de moda no se inmuta por un país invadido, con su Dios-Monarca en el exilio, con miles de fusilados, torturados y desplazados. Con sus propios ciudadanos, el Estado-Capitalista chino no se queda atrás. Desde la política del hijo único, a la eugenesia femenina, los nuevos socios de Kirchner prometen una realidad verdaderamente orwelliana. Amnesty es mas concisa que yo: "decenas de miles de personas continúan siendo detenidas o encarceladas por ejercer pacíficamente su libertad de expresión, de asociación o de culto".
Fenómeno, justo el socio que yo quería.
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(*) Editor del Blogbis