Para que haya un buen sexo, hay que comprender que ser una persona sexual significa ser sensible a los propios sentimientos sexuales, que nacen de uno y no brotan de la rutina. Por eso, cada uno es responsable de satisfacer esos sentimientos lo más armoniosamente posible cuando se expresan espontáneamente. Dar y recibir placer exige reciprocidad, una corriente de excitación y un deseo previo.
Así, la pareja liberada del dominio de la razón y de cualquier circunstancia ajena, podrá recrear su propia sexualidad y situación de erotismo sin límite.
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Publicado por el portal En plenitud.