Tompkins, un millonario que corrobora la ausencia del Estado argentino
En la Argentina, Douglas Tompkins cuenta con el apoyo de 2 fundaciones amigas: la Fundación Vida Silvestre -es socio- y Fundación Patagonia Natural- es directivo.

En la Argentina, Douglas Tompkins cuenta con el apoyo de 2 fundaciones amigas: la Fundación Vida Silvestre -es socio- y Fundación Patagonia Natural- es directivo.
También tiene el apoyo del Secretario de Turismo, el patagónico Enrique Meyer un funcionario de un sector clave para los proyectos de este autodenominado filántropo.
Tompkins posee las siguientes estancias en Santa Cruz: Monte Leon, Dor Aike, Sol de Mayo y Rincon. (Esto puede consultarse en el sitio oficial de Medio Ambiente)
También compró en 2002, hectáreas en Corrientes (hectáreas en los Esteros del Iberá y otras en el Delta Bonaerense).
En Chile, sus tierras llegan a 765.000 hectáreas. Allí tiene 11 aeródromos, y una pequeña flotilla de aeronaves, un pasatiempo de Tompkins.
Le pertenece el parque Pumalín, una de las mayores reservas naturales del planeta en manos privadas, del tamaño similar al parque nacional Yosemite, en California (USA).
La "Ecología Profunda", es un culto que no respeta al Estado Nación, y limita su desarrollo y aprovechamiento de recursos, al despoblar los territorios que compra para destinarlos como reservas, santuarios de la naturaleza y parques nacionales.
Pero también es una herramienta estratégica para los gobiernos del norte en su afán de dominar recursos naturales.
De hecho, don Doug, como le dicen sus empleados chilenos es amigos de políticos y personajes influyentes –los Clinton y los Ted Truner –otro fanático de las tierras del sur- mantienen contactos con el ecologista que desde hace 14 años década su vida y fortuna a tratar de salvar de los depredadores humanos todo lo que está a su alcance.
Los chilenos lo calificaron como una amenaza nacional luego de que advirtieron que sus propiedades abarcaban una amplia franja desde la cordillera de los Andes hasta el Océano Pacífico. En efecto, un plano muestra que para unir todas sus propiedades solo le faltaban unas 32.000 hectáreas de la estancia Huinay, que pertenecía a la Universidad Católica de Valparaíso.
Los chilenos siguen de cerca sus pasos....¿y la Argentina no piensa hacer nada para limitar sus pasos?.
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(*) U24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004.