Salvo algunas excepciones, el resto de la cartera burbuja siguió a Netscape al olvido, ocasionando que el índice Nasdaq cayera de 5 mil a aproximadamente mil puntos para finales de 2002 cerca de 100 puntos arriba de su posición en la víspera de la oferta de Netscape.
Por un momento parecía que la OPI de Google podría reavivar esa vieja llama. Las previsiones mostraban que Google había podido descifrar exitosamente cómo sacar mucho dinero de los motores de búsqueda. Declaraciones enteriores de la compañía señalaban que el margen de operaciones oscilaría entre los US$ 108 y US$ 135. En la cifra más elevada de este margen, las acciones de Google ostentarían un múltilpo precio/utilidad de 125 valoraciones parecidas a los 90.
Después, siguió la moderación. La novedosa estructura de "subasta a la baja" de la oferta en la que grandes y pequeños inversionistas pueden hacer sus ofertas por internet, fax o teléfono tendría que ampliar el acceso a las acciones para inversionistas independientes. Sin embargo, la confusión respecto del proceso de subasta, junto con las preocupaciones por las valoraciones y experiencias de las OPI del pasado, acallaron el entusiasmo. A pesar de que mostraba un verdadero aumento de utilidades en sus perspectivas, el precio de oferta de Google se redujo a US$ 85 y el número de acciones ofrecidas también disminuyó al contrario de lo que sucedió con Netscape.
La situación finalmente se normalizó esta semana, mientras que las acciones de Google subieron un fuerte 20% en su primer día de operaciones bursátiles. Google no subió vertiginosamente como Netscape, pero tampoco se colapsó. De hecho, la OPI no fue parecida a ninguna otra oferta en los últimos nueve años; tuvo más semejanzas con las ofertas de Microsoft y Apple en los años 80 un buen comienzo para compañías que estaban destinadas a quedarse por un rato. La relativa racionalidad de esta OPI sugiere que probablemente hemos dejado atrás el ciclo de auge y decadencia.
Probablemente se habrá cerrado el libro de la vieja era, pero ¿qué hay de los intentos de Google por pasar a la siguiente?
Mucho se ha comentado de los esfuerzos de Google para cambiar la forma de hacer las cosas de Wall Street, mismos que la compañía destacó en sus perspectivas con su filosofía corporativa "No seas malvado". La compañía planea aplicar su ética de buen ciudadano en uno de los lugares más insólitos el mercado de las OPI. En algunos aspectos tuvo éxito: inversionistas pequeños pudieron participar a la par de grandes instituciones.
Sigue siendo aparentemente más probable, empero, que Wall Street cambie a Google en lugar de que pase lo opuesto. La compañía ahora tiene que enfrentar la presión diaria de un millón de terminales Bloomberg observando cualquier señal respecto al precio de las acciones de la compañía y las llamadas furiosas de las instituciones cuando las acciones no suban. Wall Street no tiene sentido moral; no le importa la bondad o la maldad, sólo si la Bolsa sube o baja.
Jim Goodnight reconoció esto. Goodnight dirige SAS Institute, una exitosa compañía de software que, como Google, es considerada uno de los mejores lugares para trabajar en USA.
No obstante, seguramente la mayoría de los lectores sólo han escuchado hablar de él o de su compañía cuando por el programa 60 Minutos en la cadena CBS que trató de la misma en 2003. A pesar de la enorme presión para cotizar en Bolsa en 2000, Goodnight nunca aceptó aunque de haberlo hecho se habría convertido en multimillonario, se dio cuenta que arruinaría la cultura corporativa que le había costado 25 años cosechar.
Google tenía la responsabilidad con sus primeros inversionistas y empleados de empezar a cotizar en Bolsa.
A pesar de las presiones a las que se enfrenta en estos momentos, muchos esperan que la compañía conserve los ideales y la cultura que le han hecho ser tan exitosa. Aunque habría sido mucho más fácil para Google conservar sus ideales si nunca hubiera entrado a la Bolsa.