** La historia completa del desencuentro de Carly Fiorina con Néstor Kirchner, y las coincidencias de Fiorina con Ricardo Lagos y Luiz Inácio Lula Da Silva. El llamado desesperado de Roberto Lavagna cuando Fiorina estaba en el despacho de Felisa Micelli, la presidente del Banco Nación. Y lo más increíble del gobierno K: según la revista Forbes, Fiorina y Hillary Rodham Clinton son las dos mujeres más influyentes de USA. Cristina Fernández de Kirchner viajó a Boston para ver 2 minutos y sacarse una foto con Hillary cuando tenía en la Ciudad de Buenos Aires a Fiorina, a quien su marido, Néstor, ni siquiera recibió. ¿Qué diría Cristina si supiese que, inicialmente, Carly Fiorina había propuesto una reunión con Néstor, Cristina y Alicia Kirchner? Todo esto aparece en la nota de Edición i.
** A un año de la primera vuelta electoral en la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Bullrich escribe sus reflexiones de aquel evento. Muy interesante porque ella sufrió la fractura del partido de Ricardo López Murphy ya que varios de los dirigentes de Recrear se fueron con Mauricio Macri en ese comicio.
** Héctor Simeoni cuenta algunas anécdotas deliciosas sobre Raúl Alfonsín, un hombre que protagoniza, en forma permanente, la tragedia de la Argentina. Y que siempre se encuentra dispuesto a cualquier tipo de acuerdo, confundiendo a esas negociaciones con la democracia. "De lo contrario gana la derecha", siempre dice Alfonsín y con ese argumento se ha convertido en el Giulio Andreotti argentino. Bueno, Simeoni avanza sobre este concepto.
** Además, Guillermina Fossatti explica por qué las empresas de consumo masivo se preparan para una economía en meseta y que el desafío es cómo ganar el mismo dinero (si es que se gana dinero) con menos actividad económica.
** María José Bonacifa participó de un seminario sobre la reforma educativa chilena y el sistema de vouchers, sobre el que José Piñera ya escribió en el pasado en Edición i. Pero Bonacifa hizo algo más interesante: encontrarle las deficiencias al sistema de los vouchers y plantearlas para corregirlo, ya que el sistema educativo argentino actual sólo sirve para que en 15 años más, esto sea Gabón, con todo el respeto que se merece Gabón.
No se pierda la Edición i de esta semana.
Cordialmente, Edgar Mainhard.