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Amia: Olvidables editoriales de Clarín y La Nación

A 10 años del atentado contra la Amia, los diarios Clarín y La Nación le dedicaron al tema sus editoriales. La Nación recordó la existencia de complicidades locales, motivo del juicio oral y público que dictará sentencia en 1 mes, pero Clarín ni menciona el tema. Ambos cuestionan al Poder Judicial pero como si el Poder Judicial no fuese víctima de presiones del Ejecutivo y el Legislativo en un tema como éste. El día que el comisario Jorge Palacios, de la Policía Federal, discutió con Cristina Fernández de Kirchner en un panel legislativo sobre el tema ignoraba que con el arribo del esposo de ella al Ejecutivo, él sería dado de baja, por dar un ejemplo. Ambos comentarios editoriales son de circunstancia, sin profundidad y corroboran el desinterés que hay en gran parte de la sociedad por ese tema, y que evidentemente incluye a quienes redactan los editoriales de los diarios:

Editorial del diario Clarín:

"(...) La falta de esclarecimiento y castigo por el atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires es la principal deuda moral que guarda el Estado nacional, no solamente con la sociedad argentina sino también ante los ojos del mundo. Tal fue el alcance y la significación que tuvo aquel ataque terrorista, que dejó al descubierto la vulnerabilidad interna y externa de nuestro país y su involucramiento compulsivo en los conflictos internacionales.

A 10 años del atentado, se sabe que fallaron los sistemas de alerta y prevención de la inteligencia estatal, lo que hizo que el atentado tomara por sorpresa al gobierno de entonces. Ello a pesar de que dicho gobierno había tomado decisiones de política exterior de alta exposición en el conflicto de Oriente Medio, y de que el país ya venía de sufrir otro ataque de similares características, el que destruyó dos años antes la Embajada de Israel.

La voladura de la AMIA no fue un atentado más en un mundo inseguro sino uno de los más graves cometidos hasta entonces por el terrorismo internacional, no sólo por las 85 víctimas fatales, los centenares de heridos y la destrucción ocasionada sino también porque marcó el inicio de la globalización del terror y la elección de objetivos civiles de países lejanos como blancos de ataque.

Se sabe también que existieron graves negligencias, distorsiones y desatinos, atribuibles tanto a impericias y omisiones como a deliberadas intenciones en todo el proceso posterior de investigación judicial. Estas maniobras comprometieron a organismos ejecutivos —de inteligencia y policiales— hasta llegar a las propias decisiones del juez interviniente, que terminó apartado de la causa.

Por otra parte, existen serias presunciones y testimonios que orientan la responsabilidad y autoría intelectual del atentado hacia altos funcionarios del gobierno iraní, en contacto con una organización terrorista islámica. Hasta aquí llega el balance sobre lo que se ha podido esclarecer en diez años.

(...) De los dos juicios que se sustancian no es mucho lo que puede aguardarse, aunque corresponda seguir exigiendo llegar hasta el final: el juicio por la conexión local está a punto de concluir habiendo acumulado circunstancias que viciaron el camino del esclarecimiento. El que se sigue por la conexión internacional involucra a estados extranjeros y, eventualmente, a una instancia jurídica supranacional.

Nunca será demasiado tarde para los esfuerzos de esclarecimiento y castigo por el atentado contra la AMIA. Se trata de hacer justicia en un crimen específico y de avanzar en el camino de reparación y reconstrucción de las instituciones y organismos estatales, con la Justicia en primer término. (...)".

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Editorial de La Nación:

"Los ataques terroristas contra la embajada de Israel y contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) son parte de la más oscura vergüenza argentina. Que esos dos crímenes perversos hayan sido perpetrados con inocultables complicidades locales y que las investigaciones judiciales para identificar a los responsables hayan sido hasta ahora un muestrario de tenues avances y de groseros retrocesos, estancamientos y fracasos nos sitúa entre los países que se han revelado manifiestamente incapaces de despegarse con inquebrantable voluntad de la maraña de intereses internos y externos vinculados con ese monstruo de mil cabezas que es el terrorismo fundamentalista.

(...) Es doloroso que la Justicia argentina haya brindado muestras tan contundentes de inoperancia en una cuestión en la que estén de por medio los valores más altos de nuestra civilización. (...)

La ausencia de avances en el esclarecimiento de estos crímenes horrendos no afecta sólo el prestigio del sistema judicial. Lastima nuestra conciencia de argentinos, sobre todo cuando se advierte el bajísimo nivel de credibilidad y confianza en el que se recortó la investigación por los ataques a la embajada y a la AMIA. (...)

La investigación del caso AMIA mostró todo tipo de fallas. Es probable que algunas hayan sido provocadas por la intervención de oscuros intereses. Pero es probable también que otras sean atribuibles a hombres de buena voluntad, que no velaron con la suficiente firmeza para evitar que en nombre de una falsa eficiencia se descuidaran, en más de un aspecto, las implicancias éticas del caso. /...)".

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