En caso de que no haya copias suficientes de films argentinos –como suele suceder- se exceptuarán salas que no hayan cumplido la cuota.
La resolución incluye una compensación: Si el exhibidor mantiene en cartel una película que no llega a cumplir con la media, se reduce su obligación con otras películas argentinas en la misma sala o en otra sala de su complejo. "Así damos aliento a las películas que están por debajo de la media y que, de pronto, necesitan tiempo para que la gente las conozca y al exhibidor que, apostando por esa película, baja la cuota de pantalla de esa u otra sala", afirma Coscia.
Las películas estarán clasificadas en tres categorías: En la categoría "A" entran las que se lanzan con más de veinte copias, en la "B", de diez a veinte copias, y en la "C", menos de diez. En la primera se ubican títulos como "Luna de Avellaneda" o "Patoruzito" que en temporada alta deberían permanecer en pantalla si cumplen con una media de 25% de espectadores en salas de hasta 250 espectadores. Deberán mantener un 20% de público en salas de 250 a 500 espectadores, y un 10% en salas de más de 500 espectadores.; en la segunda, "La niña santa" o "Un oso rojo" deberán mantienen al menos un 22% de público en salas de hasta 250 personas, un 18% en salas de entre 250 y 500 personas y un 9% en salas de más de 500 personas y, en la tercera, "Los guantes mágicos" deberán mantener un 20% de espectadores en salas de hasta 250 personas, un 16% en salas de 250 a 500 espectadores y 8% en salas de más de 500 espectadores.
Sin embargo, y a pesar de esta clasificación, según informa Ambito Financiero, sucede que 10% de cada entrada que vende una megaproducción hollywoodense contribuye a financiar una película argentina, pero dicha película después no tiene como exhibirse (y devolver los créditos) porque las salas están siendo ocupadas por una nueva producción extranjera.
Además si el negocio de Hollywood en la Argentina se reduce, también se reducirá el monto de su aporte impositivo y difícilmente pueda una producción local garantizar la diferencia.
# A favor
La medida ofrece al espectador la posibilidad de tener un mayor acceso a films argentinos en medio de la invasión de las superproducciones estadounidenses.
El cine argentino, aunque sigue siendo muy subestimado en el país, es cada vez más valorado en el exterior. La niña santa, de Lucrecia Martel, por ejemplo, representó al país en la competencia oficial del último festival de Cannes.
"Creo que esto define reglas de juego claras. Antes cada lunes era una negociación, de hecho Luna de avellaneda fue la única película de las diez primeras que este fin de semana aumentó los espectadores y sin embargo estamos peleando para que nos mantengan en los cines. Es decir, que no se cumple la ley del mercado, porque ha aumentado la demanda y nos quieren hacer disminuir la oferta. La reglamentación va a servir para que se cumpla la ley de mercado y no seamos víctimas de las distribuidoras majors. Lo digo porque han surgido críticas que señalan que se quiere forzar a la gente a ver cine argentino. Y no es así, lo que se quiere es que la gente que quiera ver cine argentino lo pueda ver y no sean desplazados a la fuerza por películas que vienen con más dinero", dijo Juan José Campanella, director de Luna de Avellaneda al diario Clarín.
Por su parte, Lita Stantic, productora de La Niña Santa aseguró: "Yo todavía no leí la propuesta, pero por los trascendidos me parece que esta gestión fue muy expeditiva. En la medida en que se vio un problema muy grave se actuó en consecuencia. Con respecto a la media de continuidad me parece importante que haya tres categorizaciones claras. La de las películas pequeñas con menos de 10 copias. No se le puede exigir la misma media a La niña santa o a El abrazo partido que a Patoruzito".
# En contra
Varios distribuidores y exhibidores de películas se quejaron por la medida, aduciendo la baja cantidad de producciones nacionales que se estrenan por año. La misma no llegaría a cubrir las disposiciones dispuesta por esta resolución. "Creemos que la cuota de pantalla como está determinada es de imposible cumplimiento por la cantidad de películas argentinas que se estrenan al año y por la cantidad de copias con que sale cada una. Por ejemplo, si hubiera que estrenar 24 películas en el semestre que resta para terminar el año, sería imposible ya que tengo entendido que sólo quedan 20 películas para estrenar. Además, las películas argentinas, salvo honrosas excepciones, se estrenan con cinco copias y en el país hay trescientas multipantallas, no entiendo cómo van a ser para cubrir a toda", aseguró Leo Racauchi, de la Cámara Argentina de Exhibidores Multipantalla.
En tanto, si los exhibidores no cumplen con la resolución dispuesta el artículo 62 de la Ley de Cine 17.741, sobre el que se basa la resolución, propone multas de 1 a 15 días sobre el ingreso bruto de exhibición. Si los exhibidores reinciden en las infracciones, el Incaa podrá clausurar los cines por 30 hasta 60 días.
Desde la oposición al gobierno, antes de difusión del texto de la medida, el diputado nacional macrista Federico Pinedo (Compromiso para el Cambio), emitió un comunicado de prensa en el que sostuvo: "Imponer que las películas argentinas deban ser exhibidas obligatoriamente hasta que las vea un número determinado de personas es como obligar a un diario a publicar artículos de cualquier persona y, lo que es peor, si la película es muy mala, el pobre dueño de la sala tendrá que esperar eternamente hasta irse a la quiebra. Esto es un disparate".
Resulta más que discutible que se imponga que films argentinos deban ser exhibidos hasta que las vea cierto número de personas.No se construye un verdadero nacionalismo a costa de la restricción del cine estadounidense.
La real difusión de las buenas producciones y el dejar atrás los prejuicios hacia un cine pujante como es el argentino, sea quizás la única solución al avance del gigante de Hollywood.