De esta manera, la ONG culpa al gobierno salvadoreño, a la industria azucarera y a compañías que últimamente compran azúcar refinada, entre ellas Coca-Cola Co., por no tomar las suficientes medidas para eliminar el trabajo infantil en los campos de caña de azúcar.
"El trabajo infantil es mayor en los plantíos y cosechas de caña de azúcar", dijo Michael Bochenek, autor del informe de Human Rights Watch.
Walter Palacios, director de trabajo social en el Ministerio de Trabajo salvadoreño, dijo que el gobierno estaba trabajando para erradicar el problema. "No es sólo un problema económico; hay factores culturales" . dijo. "Claro que", añadió, la ayuda de grandes compañías como Coca-Cola "mejoraría la situación".
El informe de Human Rights Watch no acusa a Coca-Cola de violar las leyes, pero exhorta a la compañía a "reconocer su responsabilidad".
Por su parte, Carol Martel, directora de relaciones públicas de Coca-Cola, en Atlanta, dijo en una carta a Human Rights Watch que la compañía no justifica el trabajo infantil.
Agregó que no había pruebas de que existieran niños trabajando en la refinería salvadoreña que la compañía utiliza ni en el ingenio azucarero que proporciona el azúcar a esa refinería. También dijo que la compañía no tiene contratos directos con las cooperativas del campo que abastecen de caña de azúcar al ingenio.
Bochenek dijo que la postura de Coca-Cola era inadecuada. "Coca-Cola tiene la responsabilidad de saber no sólo quiénes son sus proveedores directos, sino también asegurarse de que no se están violando derechos humanos en algún punto de la cadena de abastecimiento, especialmente cuando se trata de un ingrediente primario como el azúcar", dijo.
Otras compañías nombradas en el informe de HRW son Amerop Sugar, Cargill, Glencore International AG; Louis Dreyfous y Marubeni.