El importe que inyecta Letterone al margen del crédito partipativo, por 200 millones de euros, tiene un vencimiento de tres años y un interés del 7%. Se destinará esencialmente a la ejecución del renovado plan de negocio de la cadena de supermercados.
De entrada, la sociedad de Mijail Fridman asume toda esta cantidad, pero se ha comprometido a tratar de vender el crédito entre otras entidades. Sí ha apartado por completo de esta inyección de capital a los hedge funds que entraron como acreedores de DIA tras la compra de los créditos de JP Morgan y Commerzbank.
La ampliación de capital se ejecutará a partir de septiembre, por un máximo de 600 millones, de los que 490 millones están asegurados por la sociedad controlada por el magnate ruso y que podrá compensar con el crédito participativo. El resto deberá ser suscrito por otros accionistas de la sociedad. Una vez inyectado el préstamo que computa como capital el pago de la deuda cotizada que vence el lunes está asegurado.
El nuevo equipo de Letterone, capitaneado por Stephan DuCharme como presidente y con Karl-Heinz Holland como CEO, está por asumir, de manera que no se publicarán en tiempo y forma los resultados entre enero y junio sino que se aplazarán a agosto.
Fridman
El empresario detrás del salvataje a DIA es Mijail Maratovich Fridman nació el 21/04/1964 en Leópolis, exUnión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Él comenzó en la industria metalúrgica, que estudio en el Instituto de Moscú de Acero y Aleaciones, graduándose en 1986 con honores. Desde ahí inició su carrera en una fábrica estatal de maquinaria eléctrica. En 1988, y aprovechando el 'glasnost' y 'perestroika' (el inicio de un capitalismo bastante desordenado de parte de Mijail Gorbachov), se asoció con amigos para crear Courier, una agencia de alquiler de viviendas para extranjeros.
A la vez fundó Alfa-Eco, una empresa de computadoras de 2da. mano que importaba, entre otros tantos productos, cigarrillos o perfumes. Este grupo empresarial cambió de nombre más tarde a Alfa Group y se expandió también a fotocopiadoras así como reparación y mantenimiento de oficinas.
Poco tiempo después él se amplió a industrias como telecomunicaciones, venta minorista y aceite: había muchas posibilidades en el derrumbe del Estado soviético, y aprovechó todo lo posible.
Con US$ 100.000 en su caja chica, en 1990 Fridman, por entonces de 26 años, cofundó Alfa Bank, que presidió.
Y 7 años después adquirió la petrolera TNK por US$ 800 millones, en sociedad con los inversores Len Blavatnik y Viktor Vekselberg. La petrolera siberiana estaba en bancarrota pero en un par de años su resultado cambió. En 2003, BP ingresó al negocio y fue rebautizada TNK-BP, el productor de petróleo Nº3 de toda Rusia.
En 2013, y tras vender sus participaciones en TNK-BP, Fridman y sus socios fundaron LetterOne. Instalaron su cuartel general en Luxemburgo y comenzaron a buscar inversiones en petróleo, gas, telecomunicaciones, salud y energía.
Al final de aquel año, esta compañía emergente tenía ya US$ 29.000 millones en activos bajo administración. El patrimonio neto de Fridman, según Forbes, es de US$ 15.600 millones, la 2da. persona más rica de toda Rusia, sin considerar a Vladímir Putin, obviamente.
Con este fondo de inversión, Fridman ha irrumpido en España apuntando a los supermercados DIA. La empresa iba en caída libre, el proceso de control fue farragoso pero, finalmente, parece que el futuro está resolviéndose.