Los interlocutores que escucharon al CEO de Boeing quedaron casi mudos cuando su jefe a dio respuesta a su propio interrogante: les anunció que se subiría a los vuelos de prueba de los aviones en reparación (actualización del software MCAS) como una demostración de confianza en sus equipos de trabajo.
El alto ejecutivo decidió “ponerle el cuerpo” a la crisis para reforzar el peso de las declaraciones de la compañía. “Boeing trabaja para restaurar la fe en su industria, reafirmar su compromiso con la seguridad y recuperar la confianza de los pasajeros”, informó Boeing en un comunicado que, hasta ahora, no logró calmar a clientes e inversores.
A comienzos de semana, Boeing reportó una caída de 19% en sus entregas de aviones comerciales en el primer trimestre. El gigante aeroespacial entregó 149 aviones comerciales en total en los primeros tres meses del año, incluyendo 89 aviones 737 Max.
La noticia golpeó las acciones de Boeing, que cayeron 3% en un solo día. Pero también afectaron las acciones de los grupos aeroespaciales involucrados: Meggitt, Melrose y Safran cayeron entre 1 y 2,5%.
Otra consecuencia de los accidentes las aerolíneas afectadas estudian presentar demandas contra el fabricante por daños y perjuicios.
Es el caso es de Norwegian, la aerolínea más afectada en Europa. que pedirá una indemnización por tener inmovilizados sus 18 aviones y que exigirá al fabricante estadounidense una compensación económica por las pérdidas y los costos adicionales.
“Esperamos que Boeing asuma la factura. No podemos estar penalizados económicamente porque un avión totalmente nuevo no puede volar”, dijo el vocero Lasse Sandaker-Nielsen.
El Boeing 737 Max es un modelo elegido por las low cost ya que consume un 20% menos de combustible que otras aeronaves.
La belga Tui, con 15 unidades del 737 Max, cifró en 200 millones de euros las pérdidas ocasionadas hasta mediados de julio por la inmovilización de este modelo.