La agencia de seguridad aérea estadounidense (FAA), aparte de supervisar la actualización del 'software' de control de vuelo para eliminar la opción de que lleve a los aviones a estrellarse como en Indonesia y Etiopía, encontró otros problemas en ese 'software' y en partes del fuselaje del avión. El momento concreto en que los MAX volverán a volar está por verse.
Boeing ya redujo de 52 a 42 aviones al mes el ritmo de producción y está acumulando las aeronaves en lugares donde quepan.Esto golpea al grupo americano, pero también a su cadena de proveedores.
Tira y afloja en pedidos
Los problemas con el MAX también coinciden con los del nuevo avión de largo radio que Boeing tenía previsto presentar este año, el 777X, cuyo primer vuelo se retrasa hasta inicios de 2020.
Oficialmente por los nuevos motores que lo equipan y que construye General Electric. Pero el responsable del programa 777X fue trasladado al 737 MAX, lo que levantó suspicacias en el mercado.
Hasta ahora, Boeing logrado afrontar las posibles cancelaciones de pedidos o su sustituciones por el modelo competidor, Airbus A320.
La aerolínea saudí Fly Adeal anunció a inicios de julio que cancelaba un pedido de 50 aviones MAX valorado en casi 5.000 millones por otros tantos de A320 NEO.
Sin embargo, previamente en junio era el transportista IAG (British Airways, Iberia o Vueling) quien encargaba a Boeing 200 aviones MAX para los que habría logrado un importante descuento sobre el precio de catálogo.